Hay quienes recuerdan con precisión una conversación de hace cuarenta años, el olor de una cocina que ya no existe, el nombre de alguien que apareció una sola vez en su vida. Y no recuerdan qué comieron ayer. Durante años lo llamamos “la memoria de los viejos”. La ciencia ya descubrió la verdadera razón: los “superagers” siguen viviendo con propósito y curiosidad. Son los recuerdos intensos los que mantienen activo el cerebro
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