Argelia llega con intención de ser partícipe de una de sus mejores Copa del Mundo. Para eso, cuenta con un equipo que puede dar.
Confederación: CAF.
Apodo: Los Zorros del Desierto, Los Guerreros del Desierto, Los Verdes.
Ranking FIFA: 28°.
Grupo en el Mundial: J (Argentina, Jordania y Austria)
A nivel africano, Argelia es una potencia. Es por eso que a nadie le extraño que los Guerreros del Desierto clasificaran sin problemas al Mundial 2026. Lo hicieron liderando el Grupo G, cayendo en un solo partido (la sorpresa de Guinea en Argel, por 1-2).
Siete puntos le sacaron de ventaja al segundo lugar del grupo, Uganda, y consiguieron la clasificación al Mundial con una contundente victoria por 3-0 ante Somalia. De vuelta a una Copa del Mundo, tras doce años de ausencia.
Kilómetros a recorrer en la Fase de Grupos: 4.834 kms. (Kansas City-San Francisco-Kansas City)
Posibilidades estadísticas según RotoWire:
Tremendo vaticinio de Gemini para Argelia: “Demostrarán que, en un Mundial, el talento sin orden táctico no es suficiente”. Para la Inteligencia Artificial de Google, lo que le ocurrirá a los norafricanos tiene que ver con “su fragilidad mental”.
Para la IA, la inconsistencia del equipo y los problemas que empiezan a mostrar cuando los partidos se ponen cuesta arriba, son parte de los factores que los dejarán fuera en la fase de grupos, pese a tener el tercer lugar.
De esta forma, Gemini cree que Argelia perderá en su primer duelo grupal ante Argentina (“el honor y la condena de debutar ante el Campeón del Mundo”); en el segundo empatará ante Jordania (“igualdad con sabor a derrota”); y terminarán despidiéndose del Mundial tras caer ante Austria (“no podrán pensar con claridad, ante el juego austriaco”). Con una unidad y terceros, no pasarán entre los seis mejores que ocuparán ese puesto.
Porteros:
– Luca Zidane (Granada CF)
– Oussama Benbot (USM Alger)
– Melvin Mastil (KVC Westerlo)
– Abdelatif Ramdane (MC Alger)
Defensores:
– Rafik Belghali (KV Mechelen)
– Samir Chergui (USM Alger)
– Rayan Aït-Nouri (Manchester City)
– Jaouen Hadjam (BSC Young Boys)
– Aïssa Mandi (LOSC Lille)
– Ramy Bensebaïni (Borussia Dortmund)
– Zineddine Belaïd (Saint-Trond VV)
– Achref Abada (MC Alger)
– Mohamed Amine Tougaï (Espérance de Tunis)
Mediocampistas:
– Nabil Bentaleb (LOSC Lille)
– Hicham Boudaoui (OGC Nice)
– Houssem Aouar (Al-Ittihad)
– Farès Chaïbi (Eintracht Frankfurt)
– Ibrahim Maza (Bayer Leverkusen)
– Yacine Titraoui (Charleroi SC)
– Ramiz Zerrouki (Feyenoord)
Delanteros y Extremos:
– Mohamed Amine Amoura (VfL Wolfsburg)
– Nadhir Benbouali (Charleroi SC)
– Adil Boulbina (Paradou AC)
– Farès Ghedjemis (FC Vizela)
– Amine Gouiri (Olympique de Marseille)
– Anis Hadj Moussa (Feyenoord)
– Riyad Mahrez (Al-Ahli)
Con 35 años, Riyad Mahrez jugará, seguramente, su último Mundial. El experimentado creador ha tenido una prolífica carrera futbolística, con pasos por el Leicester y el Manchester City, y fue parte de la mítica selección que consiguió la Copa Africana de Naciones en Egipto (2019).
Sin embargo, al actual jugador del Al-Ahli saudí le falta una buena campaña en la Copa del Mundo. Si bien fue parte del equipo que asustó a Alemania en 2014, el fútbol le debe otra oportunidad con Argelia y Mahrez no la va a desperdiciar.
A diferencia de sus años de Premier League, Mahrez ha evolucionado a un jugador menos explosivo, pero con mejor visión de juego. Además, su exquisita zurda va a ser un peligro para el rival hasta que se retire, lo que termina transformándolo en un “10” más clásico en este momento de su carrera. A Argelia le viene de perillas.

Sin perder el buen toque y la técnica que caracteriza a los buenos jugadores de la Selección de Argelia, Farès Chaïbi le aporta un plus al equipo con su despliegue físico. Es un jugador típico de la intensidad de la Bundesliga, donde defiende los colores del Eintracht Frankfurt.
Uno de sus puntos más favorables para el esquema de Vladimir Petkovic es que Chaïbi tiene la capacidad de adaptarse de gran manera a distintas posiciones. La que parece acomodarle más es la del “10” más clásico, pero también juega de volante mixto interior o tirado por la banda izquierda.
Es esta polifuncionalidad, sumada al físico y a su visión de juego lo que hacen de Chaïbi el perfecto jugador a seguir para este Mundial. Es la joya táctica del equipo y de seguro se llevará más aplausos, incluso, que la gran estrella, Riyad Mahrez.
Su CV debe decir “especialista en llevar a un equipo a otro nivel”. Vladimir Petkovic tomó la Selección de Suiza en 2014 y transformó a un equipo de segundo orden europeo, en uno que atemorizaba hasta a los más grandes. De hecho, el momento más sublime de su paso por la banca helvética vino con la eliminación de Francia en la Euro 2020.
Tal como en Suiza, en Argelia, Petkovic utiliza mayoritariamente un 3-4-2-1, en el que el lema suele ser “no perder el balón”. De hecho, una de sus obsesiones es no dejar al equipo partido, por lo que tiene una exigencia de repliegue total y no se amilana para mantener ese juicio frente a Riyad Mahrez.
De hecho, su principal don es saber liderar un vestuario en el que “las vacas sagradas” empiezan a dejarle espacio a los jóvenes talentos. Y como buen gestor de relaciones, también se enfoca en que los argelinos no se derrumben mentalmente, factor decisivo para mantener la concentración táctica se vaya ganando por cuatro goles o perdiendo por dos.

Brasil 2014 fue un gran Mundial para los argelinos. Pese a que sólo llegaron a octavos de final (su mejor performance en una Copa del Mundo), lo hicieron demostrando que con empeño y trabajo, se le puede hacer daño hasta al más grande rival.
En aquella Copa del Mundo, los argelinos quedaron segundos del Grupo H, donde cayeron ante Bélgica (1-2), vencieron a Corea del Sur (4-2) y empataron con Rusia (1-1). Esta última igualdad, y el triunfo paralelo de Los Diablos Rojos sobre los surcoreanos, les permitió meter los pies en los octavos de final.
Allí, les tocó un verdadero monstruo. Argelia enfrentó a Alemania, con la misión de derrumbar a un gigante con una honda. Y estuvieron a nada de lograrlo. El 0-0 en el tiempo reglamentario mandó el duelo al suplemento, donde finalmente los teutones impusieron su jerarquía con dos tantos. Abdelmoumene Djabou puso la cifra del honor para los norafricanos, que rozaron una gloria magnífica ante los que, a la postre, serían campeones del mundo.
Cuando se habla del máximo exponente histórico del fútbol de Argelia, todos los caminos conducen al legendario Rabah Madjer. Este mágico delantero combinaba técnica refinada, picardía innata y desparpajo, rompiendo los moldes del fútbol africano en los años 80. Nacido en Argel, se transformó en un ícono cultural y deportivo, siendo el primer gran embajador de los Guerreros del Desierto en Europa y el jugador que inspiró a generaciones enteras gracias a su jerarquía, elegancia e inventiva única dentro del área.
A nivel de clubes, su huella en el Viejo Continente es sencillamente una locura. Madjer alcanzó la inmortalidad absoluta vistiendo la camiseta del Porto, donde protagonizó uno de los hitos más recordados del planeta fútbol: anotó un legendario gol de taco en la final de la Copa de Europa (hoy Champions League) de 1987 ante el poderoso Bayern Múnich. El lujito le dio el título a los dragones portugueses y luego bautizaron esa acrobática jugada como el “taco de Dios”. Un fuera de serie total que además conquistó la Copa Intercontinental, siendo elegido el mejor futbolista africano de su época.
Pero su estatus de mito viviente lo forjó con su selección, liderando la histórica campaña en el Mundial de España 1982. En esa cita, Madjer anotó el primer gol en el impactante triunfo por 2-1 sobre la poderosa Alemania Occidental, firmando una de las mayores sorpresas en la historia de las Copas del Mundo. Además, el atacante comandó a su país a levantar su primera Copa Africana de Naciones en 1990. Un legado colosal que instaló a Argelia en el mapa grande del balompié internacional.
Ante todo, el fútbol norafricano ha evolucionado a uno de mucho mejor toque y posesión de balón. Argelia ha seguido ese camino, junto a Marruecos, aunque evidentemente mirándolo desde lejos. Lo cierto es que los Guerreros del Desierto tienen una calidad técnica incontestable, con jugadores como Farès Chaïbi o Amine Gouiri.
Además de ese talento individual, Argelia posee jugadores acostumbrados al juego de posesión. Esto hace que su mediocampo suela tener una paciencia y un orden táctico considerables y que es capaz de someter a los equipos que los esperan mucho cerrados atrás.
Su mayor problema es una consecuencia de sus virtudes. Es que al tener un juego vertical y en el que la posesión se hace en los tres cuartos del terreno, muchas veces quedan desprotegidos atrás y los equipos de contraataque rápido pueden causarles muchas molestias.
Por otro lado, es un equipo cuyo factor psicológico viene siendo una debilidad. Esto, porque en duelos en los que les marcan temprano, llevan el derrumbe total del equipo. Les pasó en la Copa Africana de Naciones y en el único partido perdido rumbo al Mundial 2026, ante Guinea.
Las reglas de los mundiales debieron cambiar como resultado de un hecho que perjudicó profundamente a Argelia, en España 1982. “La desgracia de Gijón” obligó a la FIFA a tener en cuenta los horarios a la hora de definir un grupo.
¿Cómo es esto? Argelia venció a Chile en el último partido del Grupo 2 del Mundial de España 1982 (3-2). Con eso, hacían cuatro puntos y quedaban en el segundo lugar, metiéndole presión a Alemania Federal (a los que habían sorprendido en su debut, ganándoles por 2-1), que sumaban un solo punto hasta ese momento. En Austria, también con cuatro unidades y con +3 de diferencia de goles (los argelinos tenían 0 de diferencia), se dieron cuenta que perdiendo por la mínima igual pasarían como segundos del grupo, por lo que, en el partido jugado 24 horas después recibieron un tanto y después prácticamente no se jugó más.
El conocimiento del resultado del partido de Argelia y Chile hizo que ambas escuadras contaran con una ventaja (Austria y Alemania se enfrentaron al otro día del mencionado encuentro), por lo que la FIFA decidió cambiar las reglas y, de ahora en adelante, los últimos duelos grupales se juegan a la misma hora y el mismo día.
Por último, hay que nombrar lo cerca que Argelia estuvo de lograr un récord mundial. Entre 2018 y 2022, Los Verdes consiguieron una racha de 35 partidos consecutivos sin perder. El récord era de Italia, que tenía 37. Pero, extrañamente, Argelia cayó en la Copa Africana de Naciones 2021 (que se jugó a principios de 2022), ante Guinea Ecuatorial (0-1).
Uno de los objetivos más anhelados por Argelia es romper su propio techo. Es decir, los norafricanos pelean contra su propia racha, lograda en 2014, cuando llegaron a octavos de final de un Mundial. Pasar esa fase sería un verdadero logro para los dirigidos por Vladimir Petkovic.
También en la lógica de la competencia contra sí mismos, o contra la historia, lo que Argelia quiere lograr en este Mundial es superar la cantidad de goles anotados en un mismo certamen de este torneo. En Brasil 2014 los argelinos marcaron siete tantos, por lo que, considerando el nivel ofensivo con el que llega a Norteamérica, no es tan loco pensar que lo puede lograr.
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