Curazao clasifica por primera vez a un Mundial. Este equipo, sin embargo, posee jugadores de nivel de la Primera División de Países Bajos.
Confederación: Concacaf.
Apodo: The Blue Family (La Familia Azul).
Ranking FIFA: 82°.
Grupo en el Mundial: E (Alemania, Ecuador y Costa de Marfil)
Todo empezó en la Segunda Ronda de las Eliminatorias de Concacaf. Allí, Curazao consiguió una performance perfecta, ganando los cuatro partidos del Grupo C y propinándole un doloroso 5-1 a Haití.
Y si bien en la Tercera Ronda las cosas no fueron tan fáciles, tampoco sumó ninguna derrota. Ganó el Grupo B con 12 puntos, uno más que Jamaica, ganando tres partidos y empatando la misma cantidad. De hecho, a Bermudas le propinó un demoledor 7-0. ¡Qué manera de llegar al Mundial 2026!
Kilómetros a recorrer en la Fase de Grupos: 2.620 kms. (Houston-Kansas City-Filadelfia).
Posibilidades estadísticas según RotoWire:
Gemini, Inteligencia Artificial de Google, cree que lo de Curazao será más bien testimonial. No por tener un bajo nivel de juego, sino porque cayó en un grupo “que no da respiro” y en el que se enfrentará a escuelas muy distintas (africana, sudamericana y europea).
Ante Alemania, Gemini pronostica un “vendaval teutón”, lo que puede ser traducido como una posible goleada. Luego, frente a Ecuador, el físico le permitirá a Curazao pelear de igual a igual, por lo que se vaticina una “derrota peleada”. Por último, ante Costa de Marfil, el ritmo vertiginoso de los africanos no les permitirá más que despedirse sin puntos de la cita planetaria. “No serán la cenicienta goleada y se despedirán de forma digna”, cree la IA.
Porteros:
– Tyrick Bodak (Telsar)
– Trevor Doornbusch (VVV Venlo)
– Eloy Room (Miami FC)
Defensores:
– Riechedly Bazoer (Konyaspor)
– Joshua Brenet (Kayserispor)
– Roshon Van Eijma (Waalwijk)
– Sherel Floranus (PEC Zwolle)
– Deveron Fonville (Nijmegen)
– Jurïen Gaari (Abha)
– Armando Obispo (PSV)
– Shurandy Sambo (Sparta Rotterdam)
Mediocampistas:
– Juninho Bacuna (FC Volendam)
– Leandro Bacuna (Igdir FK)
– Livano Comenencia (Zurich)
– Kevin Felida (Den Bosch)
– Arjany Martha (Rotherham)
– Tyrese Noslin (Telsar)
– Godfried Roemeratoe (Waalwijk)
Delanteros y Extremos:
– Jeremy Antonisse (Kifisia)
– Tahith Chong (Sheffield United)
– Kenji Gorré (Maccabi Haifa)
– Sontje Hansen (Middlesbrough)
– Gervane Kastaneer (Terengganu)
– Brandley Kuwas (FC Volendam)
– Jürgen Locadia (Miami FC)
– Jearl Margaritha (SK Beveren)
Ha sido uno de los sostenedores del rendimiento de Curazao. El portero Eloy Room no está en un gran equipo en la actualidad, pero ha sabido moverse en las porterías de equipos competitivos a nivel europeo. Actualmente, milita en el Miami FC de la Segunda División de Estados Unidos.
Además, siempre que se pone la camiseta de la Selección de Curazao, Room rinde. Es lo que pasó en la Copa de Oro de 2019, cuando llegaron a cuartos de final gracias a sus atajadas. Y las hizo ante selecciones de mucho mayor envergadura e historia.
Fue uno de los pilares del equipo de la Blue Family que consiguió la King’s Cup 2019, en Tailandia. Allí, Curazao derrotó por penales a Vietnam y puso una estrella en su reciente historia.

La estructura defensiva caribeña encontró su bastión. Armando Obispo es el elemento disruptivo de la Selección de Curazao para la cita planetaria. A diferencia de los habituales extremos veloces que exporta la isla, este zaguero central zurdo inyecta una pulcritud en la salida de balón y un sentido de la anticipación que muchos dirían que son europeos. Transforma una retaguardia históricamente vulnerable en un bloque cerrado, entregando la estabilidad necesaria para plantarle cara a los gigantes de la Concacaf.
Se crió en la prestigiosa cantera del PSV Eindhoven. Tras pulir sus herramientas y ganar minutos de vuelo durante una fructífera cesión al Vitesse, regresó al club dueño de su pase para reclamar protagonismo en el primer equipo. En el elenco rojiblanco maduró de forma íntegra, sumando a su palmarés trofeos locales como la Copa y la Supercopa de los Países Bajos. Disputar la exigente Eredivisie y sumar apariciones continentales le otorgó un oficio tremendo para el anticipo y una fortaleza en el juego aéreo que intimida.
Decidió jugar con los colores de sus ancestros. Luego de representar a los combinados juveniles neerlandeses, el defensor aceptó el desafío de blindar la zona baja del ambicioso proyecto isleño. Su aterrizaje en el plantel adulto representó una inyección de jerarquía inmediata. Así, desde sus primeros encuentros oficiales en la ruta eliminatoria, ordenó la última línea y facilitó enormemente las transiciones rápidas del equipo. Curazao lo necesita más despierto que nunca en su primer Mundial de la historia.
Más de cuatro décadas de trayectoria solventan el CV de Dick Advocaat. El estratega neerlandés, mundialmente conocido como el Pequeño General, coleccionó trofeos al mando del PSV Eindhoven, el Glasgow Rangers y el Zenit de San Petersburgo, sumando además un extenso kilometraje liderando a las selecciones de Países Bajos, Rusia y Bélgica. Cuando el retiro parecía su único destino lógico, el fútbol le presentó una travesía exótica a inicios de 2024: tomar las riendas de Curazao con la misión monumental de pelear por un cupo mundialista.
Advocaat no juega con el lirismo ofensivo clásico de su país. Su esquema predilecto muta entre el 4-3-3 y el 4-2-3-1, estructurando oncenas donde el orden es, más que una regla, un mandamiento. Este DT prefiere ceder la tenencia del balón para armar un bloque corto y agresivo en la recuperación. La consigna es ahogar al adversario antes de que cruce tres cuartos de cancha. Tras ello, se activa el mecanismo de transiciones veloces, apostando por la explosividad de sus extremos para lastimar.
El impacto de su arribo a la isla caribeña transformó por completo la dinámica del plantel. Su sola presencia en el banquillo sirvió como imán para convencer a múltiples futbolistas formados en Europa, pero con ascendencia curazoleña. Advocaat erradicó la ingenuidad defensiva e inyectó un rigor profesional absoluto en el vestuario. De esta forma, Curazao sorteó las Eliminatorias de la Concacaf y ahora sueña con ser la sorpresa en Norteamérica.


Esta es la primera ocasión en la que Curazao disputa un Mundial, por ende, el 2026 será, por ahora, la mejor participación de la Blue Family en una Copa del Mundo.
Bajo los tres palos se forjó el mito de Curazao, Ergilio Hato. El guardameta de Willemstad es el prócer absoluto de su país, aunque su grandeza no se mida en contratos millonarios, sino en condiciones atléticas formidables que le valieron el apodo de la “Pantera Negra”. Fue un adelantado a su época, volando con una agilidad sobrenatural. Tal es su impacto, que el principal recinto deportivo del país lleva su nombre.
A diferencia de quienes desesperan por saltar a Europa, él jugó toda su vida en el modesto CRKSV Jong Holland. Su talento era tan evidente que gigantes de la talla del Real Madrid, Ajax y Feyenoord buscaron ficharlo. Sin embargo, Hato rechazó rotundamente el profesionalismo para conservar su empleo regular en una refinería petrolera local. Prefirió el arraigo por su comunidad y defender su portería por puro amor al arte, antes que sucumbir a las presiones del mercado internacional. Ese sí que es un ejemplo.
Con el combinado nacional, que por aquel entonces competía bajo la denominación de las Antillas Neerlandesas, firmó hazañas que parecían derechamente imposibles. Ergilio fue el muro inexpugnable que lideró a la escuadra en los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952, plantando cara ante potencias de primer orden. Además, resultó vital para conseguir históricos bronces en los Juegos Panamericanos de 1955 y en torneos Centroamericanos. Sus atajadas demostraron empíricamente que el talento originario de una pequeña isla caribeña tenía argumentos de sobra para silenciar a los gigantes del globo.
Puede sonar como una Selección sin experiencia, pequeña y que apenas se puede llamar profesional. Pero, en realidad, eso es desconocer lo que realmente es Curazao, equipo que tiene varios jugadores con roce en la Eredivisie, ligas grandes de Europa y con trayectorias no desdeñables. El ejemplo más contundente es el de Tahith Chong, formado en el Manchester United y con pasos por el Birmingham y el Club Brugge.
Además de esta categoría desconocida, hay un jugador que resulta clave en la oncena curazaleña. Se trata del portero, Eloy Room, que ha sido, durante las Eliminatorias, el gran sostén del equipo. Con pasos por el PSV y la MLS, el meta se transforma en esencial si consideramos que Curazao será un equipo que sea asechado constantemente por sus rivales.
Todo esto se derrumba a la hora de ver la extensión del equipo. Curazao cuenta con una banca muy corta e, incluso, muchos jugadores sólo militan en la segunda categoría de Países Bajos, como el arquero Trevor Doornbusch y el volante Kevin Felida.
A esto hay que sumarle el poco rodaje internacional. Porque, una cosa es enfrentar a países como Jamaica, Bermudas y Trinidad y Tobago, y otra muy distinta es intentar descifrar a Lery Sané o detener a Amad Diallo. Es decir, Curazao no tiene la costumbre de enfrentar a grandes. Ya se vio esto en el partido amistoso previo al Mundial ante Australia, donde cayeron inapelablemente, por 5-1.
Curazao es un territorio autónomo desde el 2010 y eso hace que su selección sea novel y parezca sin experiencia a nivel internacional. Sin embargo, antes de ello, formaban parte de las Antillas Holandesas, con las que jugaron varios campeonatos regionales.
La FIFA fue la que decidió que Curazao fuese el heredero de los logros de Antillas Holandesas. El ente rector del fútbol planetario cuenta todos los récords, goles y estadísticas de Antillas Holandesas como si fueran curazeños, por lo que han participado en los Juegos Olímpicos de 1952 y fueron terceros de la Copa Concacaf en 1963 y 1969.
La feliz herencia contrasta con lo que le pasó a Curazao en plena Copa de Oro 2021, a la que habían clasificado heroicamente. Los seleccionados ya se encontraban en su hotel de concentración, en Texas, y tuvieron que pasar por los testeos masivos que, por aquel tiempo, se realizaban en el contexto de la pandemia de Covid-19.
Los estudios dieron cuenta, un día antes del debut ante El Salvador, de un gran brote de contagios entre el plantel, ante lo que la Concacaf tomó la inédita decisión de expulsar a la Selección de Curazao. Enfermos y eliminados, armaron las maletas de vuelta a casa y fueron reemplazados por Guatemala, que había sido eliminada semanas antes.
Dick Advocaat, el DT del cuadro caribeño, se transformará en el técnico con más edad en dirigir en un Mundial. Lo hará con 78 años sobre la espalda. Anteriormente, el entrenador más viejo en dirigir había sido el alemán Otto Rehhagel, que comandó la banca de Grecia en Sudáfrica 2010.
Además de este récord, otro también se hará real simplemente con el pitazo inicial del duelo entre Curazao y Alemania. Es que los isleños se transformarán, superando a Islandia que lo logró en 2018, en la selección que representa al territorio menos poblado en un Mundial.

En 2018, Islandia maravilló al mundo con una clasificación que ponía en el mapa futbolístico a sus 334 mil habitantes. Pero, Curazao tiene aún menos población y el equipo nacional representará a 158 mil curazeños.
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