El Ciudadano
En un laboratorio del Hospital El Salvador, en Santiago, un equipo de investigadores logró lo que parecía imposible: transformar un molusco típico de la cocina chilena en el aliado más inesperado contra el cáncer de piel más agresivo.
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El melanoma maligno es el tipo de cáncer de piel más peligroso. Nace en los melanocitos (las células que producen el pigmento de la piel) y, cuando se disemina a otras partes del cuerpo, se vuelve extremadamente difícil de tratar. En Chile, la situación es alarmante: las muertes por esta enfermedad han aumentado alrededor de un 60% en los últimos diez años. Solo en 2024 se registraron más de 620 fallecimientos, la cifra más alta en dos décadas. Y el 53% de las víctimas son hombres, concentrándose las tasas más altas entre los 60 y 79 años.
Frente a este panorama, los tratamientos han evolucionado. En los últimos años, las inmunoterapias con inhibidores de puntos de control (como los anti-PD-1) revolucionaron el manejo del melanoma -la supervivencia de pacientes metastásicos saltó de un promedio de 10-11 meses a 36 meses gracias a terapias desarrolladas por el mismo equipo de científicos-. Pero un porcentaje importante de pacientes no responde o desarrolla resistencia. Ahí es donde entra TRIMELVax: una vacuna hecha por y para quienes ya no tienen opciones.
TRIMELVax nace de años de investigación en la Universidad de Chile y la empresa biotecnológica Oncobiomed. No es una vacuna preventiva como la del COVID-19, sino una vacuna terapéutica: se administra a personas que ya tienen la enfermedad para enseñarle a su sistema inmune a combatir el tumor con más fuerza.
¿Cómo está hecha? Los científicos toman células de melanoma humano, las someten a un «shock térmico» (un calentamiento controlado) y las trituran para obtener un lisado tumoral. Luego, ese extracto se combina con un ingrediente secreto: un ayudante natural derivado de la hemocianina del Concholepas concholepas, el molusco conocido popularmente como «loco».

«El objetivo es aumentar la inmunogenicidad y activar con mayor fuerza al sistema inmune», explica el inmunólogo Flavio Salazar, exministro de Ciencias y uno de los líderes del proyecto.
El «loco» actúa como un potenciador: genera una inflamación local en el lugar de la inyección, lo que atrae a las células defensivas y las pone en alerta máxima. Gracias a él, los linfocitos T (los soldados del sistema inmune) aprenden a reconocer y destruir las células cancerosas, incluso en «tumores fríos», aquellos que son casi invisibles para las defensas naturales del cuerpo.
El primer ensayo en humanos, cuyos resultados se publicaron en la prestigiosa British Journal of Cancer (del grupo Nature), incluyó a 17 pacientes con melanoma en etapa IV que ya habían fracasado a la inmunoterapia estándar anti-PD-1. Todos ellos recibieron cuatro dosis subcutáneas de TRIMELVax, una cada cuatro semanas.
Seguridad: no se registraron efectos adversos graves. La mayoría de los pacientes sufrieron reacciones leves o moderadas (grado 1 o 2), y solo dos presentaron eventos manejables de grado 3. No hubo toxicidades grado 4 ni 5.
Actividad clínica: aunque ningún paciente logró una remisión completa, un paciente tuvo una respuesta parcial, seis lograron estabilizar su enfermedad, y tres más mantuvieron la enfermedad estable durante más de seis meses. En conjunto, la tasa de control de la enfermedad fue del 41%. La mediana de supervivencia global alcanzó los 14 meses, y la supervivencia libre de progresión, los 5,2 meses.
Evidencia inmunológica: la vacuna sí activó al sistema inmune. En seis de los nueve pacientes analizados, se detectaron respuestas de hipersensibilidad retardada (un signo de memoria inmunológica). Además, el análisis de sangre reveló un aumento de células T CD8⁺ con marcadores CXCR3 y una disminución de CD39, un patrón consistente con una mejor capacidad de lucha contra el tumor.
El caso más llamativo fue el de un paciente con metástasis pulmonar: su organismo mostró una expansión masiva de linfocitos T con propiedades de células madre (TCF1⁺PD-1⁺) y un enriquecimiento de células T CD8⁺ cargadas de perforina y granzima B (las balas que usa el sistema inmune para volar células tumorales).
Lo más relevante de este trabajo es haber podido ejecutar un estudio clínico con una vacuna contra el cáncer diseñada y desarrollada en Chile. Todos sus componentes fueron descubiertos, diseñados y producidos en el país, destaca Salazar.
El estudio tiene limitaciones importantes: es un ensayo de fase I, diseñado principalmente para evaluar seguridad, no eficacia. No incluyó un grupo de control, y el número de pacientes es pequeño. Los propios investigadores lo reconocen: «Aunque este tipo de estudio no permite demostrar eficacia definitiva, sí observamos señales que consideramos prometedoras», señala el Dr. Roberto Estay, oncólogo del Hospital El Salvador que lideró el ensayo.
El siguiente paso, ya en marcha, será avanzar hacia ensayos clínicos más amplios y controlados (fase II y III) para confirmar si la vacuna realmente prolonga la vida de los pacientes más allá de lo que se observó en esta primera etapa.
TRIMELVax no es un proyecto aislado. Es la punta de lanza de una línea de desarrollos que ya ha tratado a más de 400 pacientes en Chile con otras vacunas como TAPCells y LycellVax. El equipo del Dr. Flavio Salazar y la Dra. Mercedes López ha logrado posicionar a Chile como un actor relevante en el desarrollo de inmunoterapias de tercera generación, con patentes internacionales que protegen sus tecnologías en más de 150 países.
La hemocianina del «loco», por su parte, es fruto de años de trabajo de la Dra. María Inés Becker, de Biosonda, quien extrajo y desarrolló este componente inmunoestimulador desde sus inicios, compitiendo con la hemocianina de lapa de Alaska que históricamente se usaba en el mercado.
Por primera vez, una vacuna oncológica diseñada de principio a fin en Chile, con componentes 100% nacionales y probada en un hospital público, muestra señales claras de que puede ayudar a pacientes que ya no responden a las terapias convencionales.
No es una cura milagrosa. Pero para quienes han escuchado «ya no tenemos más opciones», una inyección cada cuatro semanas que enciende a sus propios defensas contra el cáncer —con la ayuda de un molusco chileno— es mucho más que un experimento. Es la demostración de que la ciencia hecha en casa puede, con paciencia y rigurosidad, transformar el mar en medicina y la biología local en esperanza global.
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La entrada TRIMELVax: la vacuna chilena hecha con «proteína de loco» que enciende una esperanza contra el cáncer de piel avanzado se publicó primero en El Ciudadano.
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