El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, defendió sus políticas de energía y salud en una entrevista con The Wall Street Journal, donde también abordó las recientes especulaciones sobre su estado físico tras someterse en octubre a exámenes médicos cuya naturaleza no fue revelada entonces por la Casa Blanca. Trump, de 79 años, aclaró que se trató de una tomografía computarizada, no de una resonancia magnética como había mencionado inicialmente, y lamentó haberse realizado estos estudios por el revuelo que generaron.
En la conversación publicada el jueves, Trump explicó que desconocía en ese momento qué parte de su cuerpo había sido escaneada y expresó su pesar por haber accedido a estudios de imagenología avanzada durante su visita al Centro Médico Militar Nacional Walter Reed, ya que eso alimentó dudas públicas sobre su salud. “En retrospectiva, es una pena que lo haya hecho porque les dio algo de munición”, declaró Trump a The Wall Street Journal. “Habría sido mucho mejor si no lo hubieran hecho, porque el hecho de que lo hice decía: ‘Oh, caramba, ¿hay algo mal?’ Bueno, no hay nada mal”.
De acuerdo con un memorando emitido en diciembre por el médico presidencial, Sean Barbabella, la Casa Blanca informó que los exámenes se realizaron como parte de una evaluación preventiva recomendada para hombres de la edad del mandatario. Barbabella detalló en un comunicado difundido el jueves que el examen se programó aprovechando la presencia de Trump en Walter Reed para encuentros con personal y soldados, y que ya se le había practicado un examen físico anual en abril. El médico recomendó la realización de una tomografía computarizada o una resonancia magnética para descartar problemas cardiovasculares, y afirmó que los resultados fueron “perfectamente normales y no revelaron absolutamente ninguna anomalía”.
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, señaló el jueves que tanto los médicos del presidente como la institución “siempre han sostenido que el presidente se sometió a un proceso de imagenología avanzada”. Añadió que “el propio presidente ha revelado detalles adicionales sobre las imágenes” porque “no tiene nada que ocultar”.
Trump, quien se convirtió el año pasado en el presidente de mayor edad al asumir el cargo, ha mostrado sensibilidad ante los cuestionamientos sobre su salud, en especial tras haber criticado en reiteradas ocasiones la capacidad física y mental de su predecesor, Joe Biden. Biden, que cumplió 82 años durante su último año de presidencia, enfrentó un intenso escrutinio público sobre su edad y agudeza mental, tanto al final de su mandato como en su intento fallido de reelección.

Este año, Trump también ha sido objeto de interrogantes sobre su condición física, después de que se le observara con moretones en la parte posterior de su mano derecha, visibles pese al maquillaje, así como una pronunciada hinchazón en los tobillos. A mediados de 2025, la Casa Blanca informó que se le diagnosticó insuficiencia venosa crónica, una dolencia frecuente en adultos mayores causada por el mal retorno de sangre al corazón desde las piernas. Durante la entrevista, Trump relató que intentó usar calcetines de compresión para tratar la hinchazón, pero los abandonó por incomodidad.
Leavitt atribuyó los moretones a “frecuentes apretones de manos y el uso de aspirina”, un fármaco que, según Barbabella, el presidente consume diariamente en dosis de 325 miligramos para reducir el riesgo de infarto y accidente cerebrovascular. Trump reconoció que toma más aspirina que la recomendada por sus médicos y que mantiene ese hábito desde hace 25 años, alegando ser “un poco supersticioso”. “Dicen que la aspirina es buena para adelgazar la sangre, y no quiero sangre espesa fluyendo por mi corazón”, declaró Trump a The Wall Street Journal. “Quiero sangre agradable y delgada fluyendo por mi corazón. ¿Tiene sentido?”.
El mandatario rechazó las versiones que lo muestran dormido en reuniones de la Casa Blanca, asegurando en la entrevista que solo cierra los ojos para descansar o parpadear. “Simplemente cierro los ojos. Es muy relajante para mí”, comentó. “A veces me toman una foto parpadeando, parpadeando, y me atrapan en el parpadeo”.
Trump aseguró que nunca ha dormido mucho durante la noche, hábito que ya había mencionado en su primer mandato, y que inicia su jornada temprano en la residencia presidencial antes de trasladarse a la Oficina Oval hacia las 10 de la mañana, con actividades que se extienden hasta las 7 u 8 de la noche. También restó importancia a las preguntas sobre su audición, indicando que solo tiene dificultades para escuchar cuando hay muchas personas hablando, y atribuyó su energía a sus genes. “Los genes son muy importantes”, afirmó. “Y tengo muy buenos genes”.
(Con información de AP)
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