
El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León (TSJCyL) ha confirmado la condena de dos años de prisión para un varón que intentó captar a un menor para mantener relaciones sexuales en León.
De esta forma, se reafirma la condena de la Audiencia Provincial de León de abril de 2026 al acusado como responsable en concepto de autor de un delito de corrupción de menores, con la agravante de reincidencia y la atenuante analógica de anomalía psíquica.
Además de dos años de prisión, la condena incluye la prohibición de aproximarse a la víctima, su domicilio y lugar de trabajo o estudios a una distancia no inferior a 100 metros y de comunicarse con él por cualquier medio de comunicación o medio informático, contacto escrito, verbal o visual durante cinco años; la inhabilitación especial para el ejercicio de los derechos de la patria potestad, tutela, curatela, guarda o acogimiento durante cuatro años y la inhabilitación especial para cualquier profesión, oficio o actividades que conlleve contacto regular y directo con personas menores de edad durante nueve años.
Asimismo, al condenado se le impone la medida de seguridad de libertad vigilada durante cinco años (que se ejecutará con posterioridad a la pena privativa de libertad) y deberá indemnizar a la víctima, a través de sus representantes legales, con 1.000 euros en concepto de responsabilidad civil, además de tener que asumir el pago de las costas procesales.
Contra esta resolución se interpuso recurso de apelación ante la Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, que lo ha desestimando íntegramente, aunque cabe recurso de casación para su interposición ante la Sala Segunda del Tribunal Supremo.
ANTECEDENTES Y HECHOS PROBADOS
Según la sentencia, resultan hechos probados que sobre las 15.45 horas del día 9 de octubre de 2023 el acusado, de 52 años y con antecedentes penales (condenado por un delito de abuso sexual a menor de 16 años a dos años de prisión), coincidió en el autobús con la víctima, un menor de 15 años con el que entabló conversación.
Durante el viaje, entre otras cosas, el condenado preguntó al menor por su edad y orientación sexual. Una vez finalizado el viaje el condenado le pidió su teléfono y el menor accedió a ello al sentirse "un poco agobiado" por la actitud del varón. Este acompañó al menor hasta la academia a la que acudía y durante el trayecto le propuso la práctica de actos sexuales (felación), además de transmitirle expresiones de tipo sexual.
Además, le dijo si quería ir con él a un hostal, algo a lo que el menor se negó de forma reiterada y consiguió finalmente separarse y despedirse del acusado. Al llegar a la academia y le contó a su profesor lo que le había ocurrido y llamaron a la madre del menor.
INSEGURIDAD Y MIEDO
Tras los hechos, y como consecuencia de los mismos, el menor durante algún tiempo tuvo un sentimiento de inseguridad y miedo a salir solo a la calle ante el temor de encontrarse con el varón de nuevo.
El condenado está diagnosticado de una esquizofrenia residual con seguimiento en la unidad de salud mental desde 1989, con clínica negativa en la actualidad sin que en la fecha de los hechos tuviera una reagudización de la sintomatología propia de dicha enfermedad. Como consecuencia de dicha patología sufre una disminución ligera de sus facultades intelectivas y volitivas.
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