Nada más encender el teléfono, el móvil se registra en la red del operador usando la SIM para acceder a los servicios que tenemos contratados con nuestra tarifa. El operador necesita saber el estado de cada línea por si ha de enviarle una comunicación. En caso de no poder hacerlo, suena por el auricular el típico aviso de que el teléfono no está disponible. Lo curioso es que, casi siempre, el operador no parte de cero: tiene registrada la última zona en la que el móvil estuvo disponible y sabe dónde debe intentar localizarlo.
Nuestro móvil debe fichar. Creo que es la mejor metáfora para explicarlo: en la red móvil ocurre como en cualquier trabajo, debemos fichar al entrar y también al salir. Si al jefe se le ocurre buscarnos no tiene por qué ir comprobando trabajador por trabajador para saber si estamos en el puesto: le basta con una consulta al registro de fichaje. Pues el operador hace más o menos lo mismo, salvando las lógicas distancias técnicas.
Cuando encendemos el teléfono este se registra en la red, normalmente con un identificador temporal asociado a la SIM para mayor privacidad y seguridad. La orden se denomina como attach o registration, y le indica al operador que el número está preparado para recibir comunicaciones. Cuando lo apagamos manualmente envía otra orden, un detach. Con este sencillo sistema de fichaje el operador sabe cuándo nos hemos conectado a la red y en qué momento salimos. Los datos quedan memorizados.
El registro de fichajes. Aparte de las órdenes de entrada y de salida, nuestro móvil debe comunicarse periódicamente para que el operador sepa que sigue operativo. Siguiendo con la metáfora laboral, es como si le fuéramos enviando mails al jefe para que no sospeche que dejamos de currar. Así sabe que estamos en el puesto y cuándo fue la última vez que pudimos demostrarlo. Más o menos como ocurre en la red telefónica.
En los inicios de la telefonía GSM existían dos registros relacionados con cada número telefónico:
Con cada attach, detach y actualización periódica, el operador sabe de forma bastante precisa cuál fue el último estado del teléfono y la zona donde debería buscarnos. Si entra una llamada no busca a lo loco, como en un libro de Wally: consulta el registro y lanza un aviso en el área correspondiente, un procedimiento conocido como paging. Si el móvil responde, la llamada sigue adelante; si no responde, se marca el número como no disponible.
Infografía generada con ChatGPT
¿Qué pasa si el teléfono se apaga de repente? Aquí es donde la metáfora del fichaje termina de explicarlo todo. Si el móvil se apaga manualmente manda su detach, pero si sufre una caída y se apaga de forma fulminante, o entramos en un túnel, no hay tiempo para ese aviso. Es como si desapareciéramos del trabajo sin avisar: el jefe no se entera hasta que intenta localizarnos o deja de recibir nuestros mails periódicos. Es entonces cuando nos da por ausentes.
Ahí está lo interesante: a partir del silencio, el operador no puede saber qué nos ha pasado. Por eso el mensaje que escucha quien llama es siempre el mismo, hecho a propósito para ser ambiguo: "apagado o fuera de cobertura". No es que el operador no quiera concretar más, es que, sencillamente, no puede.
Imagen de portada | Iván Linares editada con ChatGPT
En Xataka Móvil | La conexión de mi móvil es más lenta por la tarde y ahora lo entiendo todo. Es el gran reto de los operadores
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La noticia
Tu operador no siempre sabe si tu móvil está apagado o sin cobertura. Lo que sí sabe es cuándo desapareció de la red
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Xataka Móvil
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Iván Linares
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