El Ciudadano
Queda poco tiempo. Hasta este 25 de abril sigue abierta la campaña ciudadana “Es más que un pingüino”, que busca reunir firmas para respaldar la reactivación del decreto retirado por el gobierno de José Antonio Kast y reforzar la protección del pingüino de Humboldt como Monumento Natural.
No se trata solo de un gesto simbólico ni de una firma más en internet. Detrás de esta campaña hay una alerta científica seria. En la carta abierta que acompaña la iniciativa, la comunidad científica advirtió que “La evidencia científica más reciente es robusta y concluyente” y detalló que el último censo de 2025 registró “menos de 2.000 parejas reproductivas”, junto con una “reducción de más de un 60 % en los últimos 5 años” en las colonias del centro-norte del país.
Dicho con peras y manzanas: hay menos pingüinos, se están reproduciendo menos y las amenazas no han bajado. Por eso, cuando la carta afirma que “avanzar y fortalecer las medidas de protección no es opcional, sino urgente”, no está subiendo el tono por dramatismo. Está describiendo una especie que ya entró en una zona delicada y que hoy no puede seguir perdiendo tiempo.
Una de las cosas que más cuesta transmitir en estos debates es que proteger al pingüino de Humboldt no significa mirar solo a un ave bonita o emblemática. Lo que está en juego es bastante más grande.
La propia carta recuerda que se trata de “un bioindicador clave del estado de salud del ecosistema marino de la corriente de Humboldt”. Eso, en simple, quiere decir que el estado de esta especie ayuda a leer cómo está funcionando el mar. Si el pingüino está retrocediendo, la señal no se agota en él: también puede estar mostrando un deterioro más amplio del ecosistema.
Por eso la campaña insiste en una idea sencilla, pero potente: “Cada pingüino cuenta, cada firma cuenta”. La frase busca aterrizar algo que a veces se pierde entre decretos y burocracia: cuando una especie cae de esta manera, también se tensionan los equilibrios del océano, la biodiversidad marina y, en último término, actividades humanas que dependen de ese entorno, como la pesca artesanal o el turismo costero.
La comunidad científica advirtió que la especie enfrenta un escenario crítico y pidió reactivar el decreto retirado por el gobierno de José Antonio Kast.
En simple: proteger al pingüino de Humboldt no es solo cuidar una especie, sino también resguardar el equilibrio del ecosistema marino que sostiene.
El corazón de esta campaña está en un punto concreto: reactivar el decreto que buscaba declarar al pingüino de Humboldt como Monumento Natural.
Eso no es un detalle decorativo ni una etiqueta bonita para una especie amenazada. Esa categoría sirve para fortalecer su resguardo y elevar el nivel de protección sobre su hábitat. En la práctica, puede traducirse en más herramientas para defender a la especie frente a intervenciones que pongan presión sobre los lugares donde vive, se alimenta y se reproduce.
Cuando ese decreto fue retirado en 2026, lo que quedó frenado no fue un trámite menor. Quedó en pausa una herramienta de conservación. Y ahí está precisamente una de las claves de este momento: la campaña busca transformar una alerta científica en respaldo ciudadano, para que la protección no siga suspendida mientras la especie sigue retrocediendo.
Visto de la forma más simple posible, el punto es este:
si la especie está mal, quitar herramientas de protección no ayuda;
si la especie está mal, reforzar su protección se vuelve más necesario.

La caída del pingüino de Humboldt no responde a una sola causa. Ese es otro punto importante para entender por qué la urgencia es real.
Según la carta, sobre la especie pesan distintos factores que se van acumulando: influenza aviar, fenómeno de El Niño, menor disponibilidad de presas, captura incidental en redes de pesca, contaminación y perturbación del hábitat por presión humana.
En castellano simple: no hay un solo golpe, hay varios al mismo tiempo. Y cuando una especie enfrenta varias amenazas a la vez, cualquier demora en protección puede costar más caro. De ahí que la discusión ya no sea si el tema merece atención, sino cuán rápido se actúa.
A diferencia de otras discusiones ambientales que quedan atrapadas entre informes y oficinas, acá hay una acción concreta que la ciudadanía todavía puede tomar. La campaña “Es más que un pingüino” mantiene abierta la recolección de firmas hasta este 25 de abril, con el objetivo de acompañar el llamado de la comunidad científica y empujar la reactivación del decreto.
La lógica detrás de eso también es fácil de entender. La ciencia ya entregó la evidencia. Ahora lo que se busca es que esa evidencia tenga respaldo público. No para reemplazar la política pública, sino para empujarla.
Por eso el cierre de la carta apunta justo a esa articulación entre conocimiento, decisión estatal y participación social. “El desafío es claro: alinear la ciencia, la política pública y el compromiso ciudadano para asegurar la protección de esta especie emblemática del ecosistema que representa”, plantean sus autoras y autores.
Y ahí está, en el fondo, el sentido de este último llamado. Firmar no va a resolver por sí solo la crisis de conservación del pingüino de Humboldt. Pero sí puede transformarse en una señal concreta de apoyo para que una herramienta de protección vuelva a ponerse en marcha. Cuando el tiempo se acorta y la especie sigue bajo presión, esperar no suele ser neutro. Casi siempre juega en contra.
La entrada Últimas horas para firmar: campaña busca reactivar decreto retirado por Kast para proteger al pingüino de Humboldt se publicó primero en El Ciudadano.
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