Por más que las conozcamos al detalle, hay algunas películas que consiguen emocionarnos como la primera vez que las vimos. Es el caso de 'Los puentes de Madison'. Estrenada en 1995 y dirigida por Clint Eastwood, esta adaptación de la novela de Robert James Waller apuesta por la intimidad y la contención para narrar un romance tan breve como inolvidable.
En apenas cuatro días, la película construye una relación que pone en jaque toda una vida de decisiones, explorando el choque entre la pasión y el deber, entre lo que se desea y lo que se promete. Frente al ruido de las historias románticas más convencionales, aquí todo es pausa, miradas y emoción contenida, sostenido además por una interpretación monumental de Meryl Streep, que convierte cada silencio en una declaración de intenciones.
Francesca es una ama de casa italiana que lleva años viviendo una vida tranquila -y previsible- junto a su familia. Cuando el fotógrafo Robert Kincaid llega al condado para retratar los famosos puentes cubiertos, lo que comienza como una conversación casual se transforma en una conexión inesperada y profundamente transformadora.
En esta película, Meryl Streep construye a Francesca con una sensibilidad extraordinaria, desde su acento y sus gestos contenidos a su conflicto interno, haciendo de ella un personaje lleno de matices. Y Eastwood, por su parte, se aleja del arquetipo de tipo duro para ofrecer uno de sus papeles más vulnerables. La química entre ambos es sutil, pero también arrolladora.
Además, el filme evita caer en el melodrama fácil. No hay grandes discursos ni giros exagerados, lo que duele aquí es lo cotidiano. Cosas como las decisiones que se toman bajo la lluvia, los viajes en camioneta o una mano que duda antes de abrir una puerta. Y todo está narrado con una sobriedad que hace que el impacto emocional sea aún mayor.
Más que un drama romántico, 'Los puentes de Madison' es una reflexión sobre lo que elegimos y lo que dejamos ir. Su final sigue siendo uno de los más comentados y devastadores del cine contemporáneo, precisamente porque no ofrece un consuelo fácil. Así que si aún no la has visto -o si quieres volver a verla- es un buen momento para hacerlo, porque la quitan de Netflix el 1 de marzo.
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La noticia
Últimos días para ver en Netflix uno de los mejores dramas románticos de la historia. Su final es de los más devastadores que se recuerdan
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Espinof
por
Belén Prieto
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