Javier Domaica
Vitoria (España), 18 jul (EFE).- Snarky Puppy cerró este sábado un grandioso atracón de jazz en el Festival de Vitoria (norte de España), con un concierto de gran nivel cargado de estilos interpretados por un colectivo de gran talento, que hizo honor a su nombre con un descaro musical inusitado.
El estadounidense Michael League, afincado en Cataluña, lideró con su carácter y virtuosismo una banda insultantemente superior avalada por cinco premios Grammy.
El rock progresivo, la psicodelia y el gospel fueron apareciendo en cada uno de sus temas, que contenían menos funky de lo habitual en esta agrupación, donde los teclados de Bill Laurence y Bobby Sparks tuvieron mucho protagonismo junto a los metales Mike Maher, Jay Jennings y Bob Reynolds, que multiplicaron su sonido al estilo big band.
Más allá de la calidad de este ‘Dream Team’ musical, fueron capaces de trasladar al público su pasión y emoción por cada estilo.
“Es un honor y un privilegio compartir escenario con leyendas y héroes como ‘The bad plus’”, señaló Michael League, convencido de que sus antecesores en las tablas influenciaron a casi todas las bandas de jazz de su generación.
Snarky Puppy tocó el disco completo de ‘Somni’ (‘Sueño’), editado a finales de 2025, algo muy difícil de ver hoy por hoy.
Este último proyecto explora el mundo de los sueños, pero bien podría servir como banda sonora en Hollywood ya que apenas hubo solos de los músicos y todo giró en torno a las armonías hacia un camino más orquestal.
Pero teniendo en el escenario a tanto monstruo musical junto, hubiese sido un error privar al público de sus cualidades y llegó el momento del lucimiento personal donde brillaron varios de ellos, en especial Jamison Ross a la batería y la gran pareja que formaron el violín de Zach Brock y la guitarra de Bob Lanzetti.
Fue una gran guinda al pastel del Festival de Jazz, con músicos que no querían acabar, que disfrutaron con cada nota y que se marcaron un bis antológico con 'Sleeper'.
Antes tuvo lugar un momento muy especial. The Bad Plus llegó con su gira de despedida y su último concierto en España antes de separarse después de 27 años y decidió ofrecer todo lo que tenían dentro. “Ha sido una gran aventura”, manifestó un agradecido Reid Anderson.
Ya sin pianista desde hace unos años, este cuarteto presentó temas creados, sobre todo por dos de sus integrantes, el contrabajista Reid Anderson, que fue presentando sus propuestas, y el batería Dave King.
Fue una camino hacia la improvisación con mucho toques de rock y efectos que llegaron de la guitarra de Ben Monder, que llevó a cabo una consecución de bases sobre las que se apoyaron el saxo y el clarinete de Chris Speed, que tuvo mucha libertad para lucirse.
Se presentaron en el escenario principal con Casa Ben, donde se pudo comprobar que este cuarteto no tendría sentido sin la guitarra de Ben Monder, que sirve de unión y pegamento de todos los grandes artistas de este cuarteto que lo mismo llevaron al público al pop, al rock y al free jazz en el mismo tema.
‘Anthem for the Earnest’ fue uno de los grandes momentos. Mucho riff de Monder y una gran compenetración entre el contrabajo de Anderson y la batería de King, los líderes de esta banda.
No fue un cuarteto de ‘solos’, sino de un todo y un gran apoyo entre todos ellos, que eligieron varios temas de su disco ‘Complex emotions’ para poner punto y final a su aventura jazzística. Como no podía ser de otra manera, los acordes de Ben Monder cerraron un concierto con mucho gusto.
La jornada comenzó en el Palacio Europa con el cuarteto de Isaiah Collier. Fue el remate de un festival de jazz que se despidió con una nota muy alta, por la calidad de los artistas que pasaron por los escenarios y esa variedad que busca a los nuevos públicos en la antesala de su 50 aniversario. EFE
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