El 28 de agosto de 2003 un repartidor entró a un banco y pidió que le dieran 250.000 dólares. Dijo que estaba amenazado y debía cumplir con lo que le habían ordenado. Poco después el dispositivo que tenía atado al cuello estalló y murió en el acto. La investigación del caso reveló una extraña trama que nunca terminó de desenredarse por completo
completa toda los campos para contáctarnos