Sergio Andreu
Barcelona, 5 jul (EFE).- A Enric Montefusco no le gustan las sendas trilladas y así lo atestigua 'Vida y obra de un titiritero', el cómic que acaba de publicar, con dibujos de Oriol Garcia Quera, que sirve de complemento gráfico y poético del nuevo álbum de estudio de Standstill, la banda que lidera, que saldrá en otoño, 13 años después del último disco.
'Vida y obra de un titiritero' (Astiberri) es un libro extraño, como no podría ser de otra forma si tiene detrás a este músico y creador, una obra que no encaja con las coordenadas ortodoxas de la novela gráfica, y que, según subraya Montefusco (Barcelona, 1977) en una entrevista con EFE, "no es un prólogo, ni un tráiler, ni tampoco un espóiler" de su próximo disco.
"Pensé que esta obra tenía que ser no sólo un disco, sino que tuviera otras vertientes, pero que fueran autónomas, complementarias. ¿Por qué un cómic? Siempre he estado muy abierto a que los proyectos tengan formatos dispares, con estéticas poco previsibles o elementos que no obedezcan a lo que se define como 'una lógica de carrera', sino a lo que demanda cada uno en sí", comenta el cantante y compositor, que no es un lector de cómics habitual.
'Vida y obra de un titiritero' será también el nombre del disco de Standstill que saldrá en noviembre y que, advierte Montefusco, no está dirigido únicamente a personas con un bagaje similar al suyo o de sus seguidores.
"Para mí, ahora es más importante comunicar que gustar o seducir a los míos. Creo que, además, el resto de la banda se sentirá también más identificado con este disco que con otros anteriores", explica sin querer dar muchas más pistas.
'Dentro de la luz' (2013) fue el último álbum de estudio de Standstill (en 2016 publicaron el directo 'Estaría muy bien') y durante estos años, más allá de una docena de conciertos, la banda ha estado en barbecho, mientras Montefusco mantenía su carrera activa en solitario, con la publicación de varios trabajos.
El cómic muestra el viaje alegórico de un personaje, trasunto de Montefusco, situado en un espacio indeterminado que entremezcla la época del Renacimiento, lleno de pícaros y buscavidas, con apuntes contemporáneos que rompen el rácord narrativo a discreción, una reflexión sobre las rutinas y la erosión en el seno de un grupo y la sanación regeneradora del proceso creativo.
"Cuando pensé en un nuevo proyecto, me planteé si tenía sentido hacer material nuevo con Standstill, si seguía vigente el poder estar juntos. Comencé a esbozar ideas, cosas que necesitaba compartir. Me di cuenta que esas mismas sensaciones responden a fases vitales que cualquier persona puede reconocer, un viaje universal: cómo un proyecto, que comienza con toda la ilusión, se va desgastando para luego volver a encontrar un sentido a ese retorno", señala.
Para contar esta experiencia no ha elegido una voz documentalista, se decanta por un armazón simbólico, donde introduce sucesivas capas, con elementos de la cultura popular y referentes musicales, incluidos "guiños" a momentos de la trayectoria de Standstill, así como estrofas de las nuevas canciones.
Montefusco señala que disco y libro conformarán una historia, un mundo en el que "falta mucho por rellenar", donde el lector y el oyente podrán proyectar su imaginario personal, "un ejercicio bonito y extraño".
La incorporación de Oriol Garcia Quera (Barcelona, 1967) surgió de forma casual, gracias a los cómics que Montefusco leía con su hijo, y de cuyo elegante y preciso estilo gráfico quedó atrapado, por lo que decidió escribirle directamente.
"Me llega un correo de un tal Montefusco, al que no conocía. Se me presenta y me dice que tiene una historia que explicar y que quiere utilizar el lenguaje del cómic para acompañar su próximo disco. La propuesta era tan extraña que le dije: 'quedamos un día y me lo cuentas bien', recuerda Garcia Quera, dibujante especializado en cómics históricos (como 'Corpus 1640' o 'Barcelona 1714').
"Ha sido un viaje creativo brutal. No sabía dónde me metía, parecía que tenía que ilustrar unas letras, pero las letras no existían aún. Lo que existía era un mensaje, un alma. Había muchas partes de la historia que no estaban definidas. Había un idea general, la trayectoria de un personaje, pero todo lo demás estaba abierto. Disco y cómic se construyeron casi a la vez", comenta.
Para Garcia Quera, la colaboración con Montefusco ha sido exigente pero transformadora: "Enric me planteaba que había que buscar simbolismos para expresar determinados conflictos. A partir de ahí, bocetos, rectificaciones, eliminación de personajes, dibujos que inspiraban frases... Enric confía mucho en su instinto y hace bien, porque siempre acierta", remarca el dibujante, satisfecho del resultado. EFE
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