El Ciudadano
Por Pablo Varas Pérez

No fue necesario consultar a ninguna gitana para saber cómo sería este gobierno en el periodo 2026-2030.
El gobierno de la extrema derecha llegó a La Moneda sustentado en la mentira y el miedo; el viejo fantasma del comunismo entregó sus frutos. Lo mismo que el Chilezuela, en los tiempos de Piñera. Chile nunca ha sido comunista, pero volvía en todo su esplendor la propaganda que los rojos/zurdos se comen las guaguas, que matan a los pastores evangélicos y que serían cerrados todos los templos.
Recordar que en la última campaña presidencial salieron cientos de venezolanos a predicar algo así como la leyenda del viejo del saco para pagar la deuda con quienes los invitaron aquel día en Cúcuta.
Kast y sus equipos no dudaron en insistir hasta el cansancio que todos los ilegales serían expulsados, que no serían atendidos en los hospitales públicos y que quedaban automáticamente marginados del sistema escolar. Se les negará todo beneficio que entregue el Estado.
De público conocimiento fue el silencio para no dar una digna batalla política. Kast optó por esconderse bajo un programa que se sabía era favorable a los grupos económicos. La extrema derecha al igual que sus primos estaba obligada a cumplir lo prometido. Es verdad que tuvieron sus diferencias, pero las superaron con la mirada atenta y la ordenanza neoliberal del 1% más rico del país qué los obligó a ponerse de acuerdo.
A la derecha no le interesa el país; su norte es el beneficio, sus privilegios y su clase.
Para los que miran a Chile desde un fajo de billetes, los aportes para las campañas políticas son compromisos que deben ser cancelados. Así son tratados los asuntos entre ellos, y vienen desde que estaban en la educación media en sus colegios sin número del barrio alto.
A la derecha no le interesa el país; su norte es el beneficio, sus privilegios y su clase. Aquello fue reconocido por la esposa del presidente Piñera sin el menor rubor. Es por aquello que no llama la atención ni el asombro.
Posiblemente algún asesor, parasito presidencial nacido un 30 de febrero, soñó que Chile se caía a pedazos, que estaba quebrado y la cantinela prendió. La realidad era otra y la inmensa mayoría de ciudadanos se tragaron las ruedas de carreta, lo que significó mayor velocidad, hasta que el día que se contaba el último voto, el país ya tenía comprador y se colocaría a la venta al kilo.
El gobierno de Boric tuvo sus luces y sombras, medidas erradas y también tuvo que convivir con el fuego amigo que no dio pausa; basta escuchar las opiniones del senador Espinoza que se mareaba al no comprender absolutamente nada. Fue muy digno el Gobierno al reconocer a los sinvergüenzas de Democracia Viva que le costó la pérdida de una diputada que era parte del cartel de impuros.
Es el tiempo de los ricos, son las horas de los privilegiados; llegaron los calendarios con los impuestos en oferta y descuentos. El bien común duerme el intencionado olvido al que lo condena la extrema derecha. Existe un sueldo mínimo y eso ya es suficiente.
El ensayo económico del Gobierno traerá consecuencias que inevitablemente caerán como latigazos en los sectores más pobres.
El ensayo económico del Gobierno traerá consecuencias que inevitablemente caerán como latigazos en los sectores más pobres. No está comprobado -como lo dicen estudios y economistas con diferentes miradas- que bajar impuestos a los más ricos aumenta la caja fiscal y genera empleos. Aquello es una falacia, una explicación mínima, palabras lanzadas al voleo.
Si bajo los impuestos a los más ricos, los hago dos veces más ricos.
Defensores de un Estado pequeño, hace que los pocos derechos obtenidos se posterguen hasta hacerlos desaparecer. Se salva el hombre por su trabajo dicen, pero sucede que el salario no alcanza y nuevamente se llega al último día de la semana con hambre y con más deudas. Esa mirada del desarrollo no puede tener espacio; es ya el tercer milenio. Lo dice el calendario, no mirándose frente al espejo.
El ministro de Hacienda lo firmó.
La Subsecretaría de Servicios Sociales deberá recortar $ 1.442.113.000; el Instituto Nacional de la Juventud 3.859.735.000, y la Subsecretaría de la Niñez, $ 3.359180.000.
Chile, un país donde la clase media es pequeña y los pobres la superan con creces, la política fiscal que pretende instalar la extrema derecha se encuentra en el filo de crímenes de lesa humanidad. Condenar al hambre a la población es un delito.
El recorte de fondos que exige el Ministerio de Hacienda impedirá seguir avanzando en el Plan de Búsqueda para los Detenidos Desaparecidos.
Ser pobre no es regalo de Dios como lo declara la ministra de Ciencias. No está enterada de la vida que vivieron sus antepasados. Allá ella.
Es la relación extremadamente desigual entre el patrón y el que vende su fuerza de trabajo; la nefasta relación capital-trabajo que cuando llega a niveles insoportables, entonces las esperanzas se desbocan hacia tiempos más felices.
El recorte de fondos que exige el Ministerio de Hacienda impedirá seguir avanzando en el Plan de Búsqueda para los Detenidos Desaparecidos. Ese es un asunto entre el presidente y sus amigos, entre Kast y los torturadores.
Kast llegó para refundar Chile, para cercenar derechos, para negar la verdad, para justificar crímenes y desapariciones. Razón tendrían los delincuentes que votaron por él en las cárceles chilenas.
En el otro lado, las propuestas que se perdieron en el primer plebiscito constitucional, posiblemente lo más cercano a la dignidad desde 1990. Ese ya es un buen punto de partida. Es la mirada de un país para todos con marcada intencionalidad, donde los desvalidos, postergados, miserables y traicionados superen los pesados años llenos de momentos grises y amargos. El asunto es dar la batalla todos los días.
Por Pablo Varas Pérez
Las expresiones emitidas en esta columna son de exclusiva responsabilidad de su autor(a) y no representan necesariamente las opiniones de El Ciudadano.
La entrada Un gobierno para perfumes caros se publicó primero en El Ciudadano.
completa toda los campos para contáctarnos