SEÑOR DIRECTOR:
El Museo Histórico Nacional cerrará en agosto para ampliarse y renovarse. Detrás de este anuncio está el equipo del museo, que ha trabajado incansablemente a lo largo de cinco administraciones de distintos colores políticos —incluida la mía-. Los números ayudan a dimensionar esta noticia. El museo sumará 2.625 metros cuadrados a los 3.180 actuales, casi duplicando su tamaño. Tendremos una nueva museografía, capaz de mostrar muchas más piezas de su valiosa colección de 685.219 objetos. El impacto urbano, social, cultural y económico en la Plaza de Armas será enorme.
Durante la gestión pasada trabajamos arduamente, desde el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio y de Obras Públicas, en todos los detalles necesarios para lanzar esta licitación, cuyo diseño se había adjudicado por concurso en 2013. A ello se sumó el incremento presupuestario sostenido del sector durante los últimos cuatro años, decisivo para reunir los fondos y comenzar este año.
Este caso muestra por qué importa la continuidad de las políticas públicas y una mirada de Estado a largo plazo. Ningún gobierno alcanza a terminar una obra de esta envergadura por sí solo. Un museo fortalece los procesos educativos, es inclusivo y democrático, vuelve más seguros nuestros barrios y dinamiza el turismo y la economía local.
Por eso me resisto a la idea, tan repetida en tiempos de recortes, de que la cultura es un lujo prescindible. Destinar recursos a la cultura nunca es un gasto: es una inversión. Y un museo que crece es siempre una buena noticia para Chile.
Carolina Pérez Dattari
Ex subsecretaria del Patrimonio Cultural
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