Un pacifista desafía la mili en Corea del Sur y su alternativa pese a la amenaza de cárcel

Ruy A. Valdés

Seúl, 23 abr (EFE).- La decisión inédita del surcoreano Kim Min-hyung de negarse a realizar tanto el servicio militar obligatorio en el país asiático como un trabajo alternativo que es percibido como un castigo encubierto podría costarle un año y medio de prisión, al que ha decidido enfrentarse por sus ideales pacifistas.

"Si estalla una guerra y nadie acude a combatirla, esa guerra no puede llevarse a cabo", resumió a EFE este objetor de conciencia de 28 años, enfrentado a un sistema del que no se libran ni superestrellas del K-pop como BTS.

Todos los hombres surcoreanos aptos físicamente deben elegir entre cumplir 18 meses de servicio militar o pasar tres años trabajando en un centro penitenciario y en régimen de internado.

Kim formalizó su rechazo el 23 febrero al no presentarse a filas, convirtiéndose en el primer surcoreano en negarse por objeción de conciencia. Tan solo 12 personas, todos testigos de Jehová y por motivos religiosos, han rechazado hasta ahora ambas alternativas en un país que técnicamente todavía se encuentra en guerra con Pionyang.

"El actual sistema de servicio alternativo no es un espacio donde se puedan preservar convicciones pacifistas", afirmó Kim, denunciando que se trata en realidad de un "castigo sustituto".

Corea del Sur implementó en 2020 el llamado servicio alternativo, y en 2025 entró en vigor una reforma que permite volver a llamar a filas incluso a quienes ya cumplieron pena de prisión por negarse al alistamiento, abriendo la puerta a una espiral de nuevas sanciones.

Kim sostiene que el endurecimiento del sistema busca incorporar "de una u otra forma" al mayor número posible de jóvenes a filas, en un país que afronta una baja tasa de natalidad crónica y crecientes dudas sobre la disponibilidad futura de reclutas.

Si el servicio alternativo permitiera trabajar en sectores del bienestar social o la seguridad, como sí ocurre en países como Suiza o Dinamarca, el joven afirmó que estaría abierto a realizarlo.

Kim creció en la ciudad fronteriza de Paju, cerca de la divisoria con Corea del Norte, en un entorno marcado por bases militares y maniobras con fuego real.

"Normalmente oía disparos de los entrenamientos (en las bases militares), como 'ta-ta-ta-ta-ta-ta'. Solía ir a la escuela todas las mañanas escuchando esos ruidos", relató.

El activista contó que cuando empeoraban las relaciones intercoreanas sentía que el estruendo se volvía más intenso, aunque quizá fuese un producto de su imaginación y la de sus amigos, que bromeaban con que en caso de guerra ellos serían las primeras víctimas por la proximidad con la frontera.

Cuando se mudó a Seúl para realizar sus estudios universitarios en el área de bienestar social, le impactó conocer un lugar donde sus compañeros vivían sin la sensación cotidiana de amenaza de guerra.

"Cuando era niño decía que quería ir a las fuerzas especiales", contó Kim, para seguir los pasos de su abuelo militar.

Pero su visión fue cambiando con el tiempo. El hundimiento del ferri Sewol en 2014, donde fallecieron 304 personas, en su mayoría estudiantes de secundaria, y la gestión de la tragedia lo llevaron a desconfiar del Estado.

Más adelante, la guerra entre Rusia y Ucrania lo hizo pensar en los conflictos como una realidad concreta que causa miles de víctimas y destrozos. A eso se sumó su trabajo por la memoria de la guerra de Vietnam y su reflexión sobre la paz.

"Cuanto más se fortalecen las capacidades de defensa, mayor se vuelve la tentación de atacar", dijo, haciendo un paralelismo con los recientes ataques de EE.UU. e Israel contra Irán.

Tras no presentarse al alistamiento el 23 de febrero, el proceso judicial contra Kim avanza y él mismo considera altamente probable que sea condenado a unos 18 meses de prisión este año, aunque todavía evalúa junto a su equipo legal si apelará la potencial sentencia.

El joven, que trabaja con las oenegés Korea Vietnam Peace Foundation y World Without War, es consciente de que su postura en contra del servicio militar obligatorio genera polémica en Corea del Sur, especialmente de aquellos que creen que todos deberían hacer el servicio militar por cuestiones de seguridad.

Pero Kim cree que su caso dialoga con el de otros objetores en el mundo que creen que "la paz no se puede lograr mediante la guerra". EFE

(foto)(vídeo)

Abril 23, 2026 • 1 hora atrás por: Infobae.com 41 visitas 2021380

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