A pesar de que la conversación gire en torno a la robótica humanoide últimamente, este sector lleva décadas teniendo mucho más tirón en industria, impulsando buena parte de los procesos y cadenas de montaje actuales. En este aspecto, una planta suiza de cemento ha querido aprovechar la robótica de una forma un tanto peculiar: lleva más de un año usando un robot cuadrúpedo para vigilar sus instalaciones cada noche. Bajo estas líneas te contamos todos los detalles.
El problema que había que resolver. Vigier Ciment lleva un siglo y medio produciendo cemento en las colinas del Jura suizo, al sur de Biel, y genera aproximadamente una quinta parte de todo el cemento del país. Su planta alberga más de 1.000 máquinas repartidas por varios edificios y pisos, conectadas por escaleras metálicas de hasta 16 tramos, zonas con temperaturas que alcanzan los 50 grados, polvo constante y puntual presencia de amoníaco cerca de los muelles de descarga.
El mantenimiento de todo eso recaía en operarios que recorrían las instalaciones a pie rellenando registros en papel. Con el tiempo, la exposición continuada a esas condiciones genera lo que los propios trabajadores de la planta denominan "ceguera operacional", dejas de ver lo que tienes delante porque ya lo has visto demasiadas veces, según recoge Techeblog.
El perro guardián. Tal y como cuenta el medio, en noviembre de 2024 la empresa suiza de robótica ANYbotics inició conversaciones con Vigier Ciment para desplegar su robot cuadrúpedo ANYmal en la planta. El robot llegó el 6 de enero de 2025 y antes de que terminara el primer mes ya realizaba patrullas nocturnas de forma completamente autónoma.
ANYmal tiene un tamaño similar al de un perro grande y pesa más de 50 kilos. No necesita supervisión humana, y sus responsables afirman que sube escaleras, esquiva obstáculos, recorre pasillos estrechos y accede a zonas que antes exigían un esfuerzo considerable por parte del personal.
Qué hace exactamente en cada ronda. Cada noche, también los fines de semana, ANYmal recorre más de 450 puntos de inspección predefinidos distribuidos en tres molinos y seis niveles. Para ello dispone de varios sistemas de detección, entre ellos una cámara visual que identifica grietas, fugas de aceite o corrosión; una cámara térmica que mide la temperatura de componentes críticos como rodamientos, motores y engranajes; un sensor de gas que monitoriza los niveles de amoníaco; y una cámara acústica capaz de localizar fugas de aire comprimido o fallos en filtros a distancias de hasta 50 metros.
Según apunta el medio, toda esa información se vuelca automáticamente en una plataforma de software llamada Data Navigator, que analiza los datos recogidos durante la noche, los compara con el historial de la instalación y genera un informe diario para el equipo de mantenimiento.
Lo que ha encontrado por el camino. En dieciséis meses de operación, ANYmal ya ha completado más de 33.000 inspecciones sin registrar ningún fallo técnico. Según ANYbotics, los hallazgos más relevantes han tenido un impacto directo en la operativa de la planta. El medio comparte además que el robot detectó una grieta en la base de una trituradora del tamaño de una mesa de cocina grande. El aceite llevaba tiempo filtrándose y nadie lo había comunicado en las rondas habituales. La reparación se completó al día siguiente. De haber llegado al colapso, la planta habría perdido más de una semana de producción, con unas pérdidas estimadas superiores a los 630.000 dólares, según cifras de la propia empresa.
En otro caso, la monitorización térmica detectó un rodamiento que alcanzaba los 140 grados centígrados, lo que permitió programar una reparación de ocho horas valorada en 30.000 dólares en lugar de enfrentarse a un fallo de emergencia mucho más costoso. El robot también detectó niveles de exposición a amoníaco en los muelles de descarga que hasta entonces no se medían, y localizó fugas de aire en sistemas de filtración instalados a 50 metros de altura.
Mantenimiento industrial. Los sensores fijos tradicionales de la planta solo cubrían unos 200 elementos, principalmente en el lado del clínker (el componente principal del cemento). El robot amplía esa cobertura de forma sustancial y accede a zonas que los sensores estáticos no pueden alcanzar. Al mismo tiempo, saca a los operarios de los entornos más peligrosos sin reducir la frecuencia ni la calidad de las inspecciones.
Imágenes | ANYbotics
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La noticia
Una cementera dejó de enviar a su personal para inspeccionar zonas peligrosas. Su nuevo inspector es un perro-robot
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Antonio Vallejo
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