SEÑOR DIRECTOR:
El estudio internacional “Comprender el riesgo, actuar con urgencia”, desarrollado por el Instituto de Evidencia Educativa, reveló que en Chile el 27% de los niños y niñas de entre 6 y 8 años enfrenta dificultades que podrían comprometer el aprendizaje de la lectura.
La evidencia muestra que aprender a leer no comienza en 1° básico, sino mucho antes. La comprensión lectora se construye desde los primeros años de vida, mediante el desarrollo del lenguaje oral, el vocabulario y las interacciones.
En ese proceso, la educación parvularia cumple un rol decisivo. Las interacciones pedagógicas de calidad, aquellas que promueven el diálogo, amplían el vocabulario y desafían el pensamiento, fortalecen habilidades fundamentales.
Para que esas oportunidades existan, primero hay que estar en la sala de clases. Cada día de inasistencia significa perder conversaciones, preguntas, relatos y experiencias que enriquecen el lenguaje y sientan las bases para los aprendizajes.
Si queremos disminuir el riesgo lector, debemos poner el foco donde realmente comienza la alfabetización: en la educación parvularia. Asegurar una asistencia permanente y fortalecer las interacciones pedagógicas no son desafíos distintos, sino dos condiciones indispensables para que todos los niños y niñas desarrollen el lenguaje, aprendan a leer, desplieguen su potencial y alcancen sus proyectos de vida.
María de la Luz González
Directora ejecutiva
Fundación Educacional Oportunidad
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