A menudo da la sensación de que estamos borrando el significado de la palabra 'histórico' de tanto usarla. Y, sin embargo, aquí me tenéis: a punto de decir que los modelos de predicción estacional muestran una convergencia "sin precedentes" en la misma dirección: un El Niño extremadamente fuerte antes de que acabe 2026.
Si se confirma lo que dicen los modelos, podríamos estar ante El Niño más potente en, por lo menos, 140 años. Así que sí, 'histórico' es la palabra apropiada.
Pero, antes de nada, repasemos qué es la ENSO. Son las siglas en inglés de El Niño-Oscilación Meridional y se refieren a un fenómeno climático cíclico (aunque muy irregular) que tiene grandes efectos sobre el clima mundial. Enormes, de hecho. Si excluimos a las estaciones, se trata de la fuente más importante de variabilidad climática anual de todo el planeta.
Durante la fase cálida (es decir, durante El Niño), la ausencia de unos vientos alíseos fuertes que refresquen la superficie del Pacífico ecuatorial hace que la temperatura de esa zona del océano se dispare. Es esto, a través de diferentes teleconexiones atmosféricas, lo que trastoca todos los sistemas meteorológicos del mundo.
Los efectos son variados y cambian depende de la región ("condiciones más secas de lo normal en determinadas partes del mundo; mientras que en otras provoca más precipitaciones. Unos países tienen que lidiar con sequías importantes y otros, con lluvias torrenciales", dice AEMET); pero cuando hablamos de temperaturas no ha duda: El Niño es sinónimo de calor.
Aunque, claro, eso es en una ENSO normal. Si hablamos del evento ENSO más fuerte en siglo y medio, todo se dispara. Las conclusiones más probables nos hablan de una redistribución salvaje del calor a nivel global, un más que probable récord de temperatura para 2027 y un rosario de alteraciones profundas en los patrones de lluvias y huracanes.
¿Y por qué pensamos que será así? Fundamentalmente, porque la convergencia de los distintos modelos es un indicio muy fuerte. No solo es que más de la mitad de los escenarios probabilísticos del modelo europeo proyectan anomalías superiores a los +2,5 grados en el Pacífico ecuatorial, es que Zeke Hausfather (agregando 433 miembros de 11 modelos) llega a las mismas conclusiones.
¿Y cuál es exactamente la noticia? Evidentemente, la noticia no es que venga El Niño. De eso ya hemos hablado: la noticia es la fuerza (la agresividad, incluso) con la que aparece ahora en nuestras proyecciones. O ni siquiera eso. Porque nadie tiene muy claro qué significa un evento de este tipo en un contexto climático como el actual (llegaría tras tres años por encima del 1,5 del Acuerdo de París). Y eso sí que es un problema.
¿"Problema"? También es la palabra más adecuada. No debemos de olvidar que el super El Niño de 97-98, uno de los ENSOS más fuertes de los últimos años, causó numerosas consecuencias que se arrastraron durante años: las estimaciones dicen que produjo un daño al crecimiento económico mundial de alrededor de 5,7 billones de dólares.
Si este evento es mayor que el del 97, la cuestión es si las mejoras que hemos hecho desde entonces son suficientes para contener el golpe o no. La respuesta, me temo, la tendremos en pocos meses.
Imagen | Xataka
En Xataka | "Es tan extremo que es difícil de creer": las previsiones de El Niño dibujan un evento de una intensidad inédita.
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La noticia
Una de las peores noticias del año viene de este recuadro rojo: las proyecciones acaban de poner sobre la mesa el peor El Niño en 140 años
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Javier Jiménez
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