Laura López
Madrid, 21 abr (EFE).- Decenas de personas hacían cola este martes a las puertas de una de las ONG acreditadas para expedir el informe de vulnerabilidad obligatorio -solo en algunos casos- para solicitar la regularización extraordinaria de migrantes, algunas de ellas después de once horas de espera y haber pasado la noche en la calle.
"Agradezco al Gobierno que haya lanzado este programa para poder regularizarnos, todos los que hemos dejado nuestro país hemos venido a sumar al suyo; por favor, no nos hagan las cosas difíciles", reclama al Ejecutivo en una entrevista con EFE una de ellas, Ingrid Mazetti, natural de Lima, Perú.
Esta migrante de 42 años se encuentra a las puertas de la delegación en Madrid de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), donde los que esperan ironizan con que el Ejecutivo pida un documento que acredite que son personas vulnerables y, para ello, hayan tenido que dormir en la calle.
"La ficha de vulnerabilidad está redundando y recalcando lo que ya somos: vulnerables", explica Mazetti, para quien este documento le parece "excesivo" e innecesario teniendo en cuenta las dificultades que supone para cualquier persona no tener un documento de identidad en España o acceder a un trabajo mínimamente bien remunerado.
El formulario se puede descargar desde la web del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y debe ser certificado por una entidad social acreditada o por los servicios sociales de un ayuntamiento.
Mazetti pide más facilidades al Gobierno para conseguir lo que vino a hacer a España, ayuda a su familia y "aportar" a un país que la acogió bien.
Ella es enfermera y aquí accedió a algunos trabajos "esporádicos" e informales como cuidadora, pero no en condiciones dignas, así que con la regularización espera poder continuar su carrera, por la que siente pasión.
"Nadie viene a hacer cosas malas, todos venimos a sumar", concluye, emocionada, Mazetti, a cuyo discurso le sigue un aplauso generalizado de las decenas de personas que la rodean mientras esperan su turno en la cola.
Muchos de los afectados coinciden en que deberían habilitar más lugares que expidan este documento o autorizar a los abogados, a que los que muchos ya están pagando cientos de euros, para que puedan acreditar esta situación de vulnerabilidad.
Una de ellos es Erika Massally, de 45 años y natural también de Lima, que espera junto a su marido en la cola: salieron de su casa en Leganés (Madrid) a las seis de la mañana para acudir a esta entidad a conseguir el informe de vulnerabilidad, después de varios intentos fallidos en el ayuntamiento de su ciudad.
"Lo único que nosotros queremos es que nos ayuden a hacer los papeles, porque como inmigrantes estamos aquí trabajando y lo que queremos es que nos apoyen a seguir progresando", reivindica esta madre de familia.
Muchos como ella obtuvieron su certificado de antecedentes penales hace ya tiempo y temen que este caduque -pierde validez a los tres meses- mientras tratan de conseguir este último papel.
Otra de sus preocupaciones es tener que perder más días de trabajo haciendo trámites o colas eternas: "En mi caso, y pienso que en el de todas las personas que están aquí esperando, un día que no se trabaja es un día en el que no te pagan", lamenta.
Un dinero por el que trabajan en la economía informal y de forma precaria "desde que amanece hasta que anochece", y que en estos momentos es más necesario que nunca, al haber pagado 800 euros a un abogado para tramitar los expedientes de la pareja y tratar de enviar todo lo que pueden a su familia en Perú.
No es necesario contratar a un abogado o gestor para hacer la solicitud pero es una opción a la que recurren muchas personas ante el miedo de perderse en la burocracia, en muchos casos ante publicidad engañosa que les presiona para invertir cientos de euros en un proceso que pueden completar de forma gratuita.
El colombiano Juan Fernando Bedoya, de 33 años, también estuvo once horas en la cola y durmió en la calle para conseguir el último papel que le falta para poner fin a dos años "muy duros" y de "poco trabajo" en España. La cola solo es para pedir cita y, por lo que le han dicho los que salen, solo podrá volver a por el papel a mediados de mayo.
Tanto para él como para tantos otros, está siendo un verdadero dolor de cabeza conseguir el informe de vulnerabilidad, un papel que considera "obsoleto" pues, subraya, cualquier persona en situación irregular es vulnerable, algo que "el Gobierno ya sabe". EFE
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