SEÑOR DIRECTOR:
La prohibición del anatocismo (cobro de intereses sobre intereses) genera graves distorsiones técnicas y de distintos sectores se ha advertido ya de los negativos impactos que tendrá esta regulación, en caso de implementarse finalmente.
No son consecuencias menores, secundarias, sino por el contrario graves efectos que traerá de la mano este cambio normativo, tales como el encarecimiento y restricción del crédito, menor flexibilidad para los deudores (como restricciones de las herramientas de ayuda financiera habituales como repactaciones y períodos de gracia) y efectos perjudiciales en el ahorro, entre otros.
Un efecto especialmente grave para la sociedad será el aumento de la informalidad a causa de la prohibición del anatocismo. Ante las restricciones al crédito formal y sin la flexibilidad de pago, las personas van a necesitar recurrir a prestamistas informales o mercados no regulados. Las gravísimas consecuencias que está empujando esta reforma no serán fácilmente reparadas, en caso de producirse los efectos de la cobranza de créditos informales, asociados al crimen organizado.
Y acá los legisladores terminarán afectando en forma significativa precisamente a aquellos que querían proteger. La paradoja de la mala regulación.
Nuevamente se desatienden los claros lineamientos de la OCDE en materia de generación de nuevas regulaciones: estudiar los impactos que tendrán las futuras normas, para identificar con precisión los costos y externalidades que se generarán.
Resulta muy deseable que en el Congreso se preste mayor atención a criterios robustos para la formulación de políticas regulatorias, para cerciorarse de que las regulaciones se diseñen de la mejor manera. Los eslóganes y clichés no son buenos consejeros al momento de legislar. Quienes legislen en el sentido incorrecto deben rendir cuentas posteriormente, para confrontar la confianza ciudadana de quienes los llevaron al Congreso.
Jaime Lorenzini
Socio de Lorenzini Twyman
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