El mediodía del 14 de agosto de 1992 una lluvia de meteoritos cayó sobre la aldea de Mbale, en Uganda, y uno de ellos impactó sobre la cabeza de un chico de 12 años, sin causarle heridas de gravedad. Fue el segundo caso registrado con certeza de un ser humano alcanzado por una roca estelar. Los documentos antiguos que hablan de episodios similares y la historia de la mujer golpeada en el estómago por un meteorito de casi cuatro kilos cuando dormía la siesta
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