A finales del siglo XIX, varios pescadores del puerto de Alejandría comenzaron a sacar accidentalmente enormes fragmentos de piedra enredados en sus redes. Algunos eran tan grandes y extraños que durante años circularon historias sobre ruinas gigantes ocultas bajo el agua frente a la costa egipcia. Mucho antes de que existieran los escáneres submarinos o la arqueología digital, el Mediterráneo ya estaba insinuando que bajo sus aguas permanecía enterrada una parte monumental del mundo antiguo.
80 toneladas para devolver una maravilla. Arqueólogos y buzos llevan años encontrando enormes bloques de granito y piedra caliza bajo las aguas de Alejandría, pero los últimos trabajos han disparado una idea fascinante: todo apunta a que el Mediterráneo está devolviendo fragmentos clave del legendario Faro de Alejandría, una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo.
Algunos de los bloques recuperados pesan hasta 80 toneladas y formaban parte de entradas monumentales, plataformas y estructuras gigantescas que durante siglos permanecieron dispersas en el fondo marino. El hallazgo no solo está permitiendo reconstruir cómo era realmente el faro, sino que además está cambiando muchas de las teorías que existían sobre su tamaño, su ingeniería y su aspecto final.
Una torre gigantesca que dominó el Mediterráneo. El Faro de Alejandría comenzó a construirse a principios del siglo III antes de Cristo bajo el reinado de Ptolomeo I Sóter y fue diseñado por Sóstrato de Cnido sobre la isla de Pharos, frente al puerto egipcio. Las fuentes antiguas describían una estructura de más de cien metros de altura, una especie de rascacielos helenístico visible a decenas de kilómetros mar adentro gracias a su enorme fuego nocturno y a complejos sistemas reflectantes.
Durante más de mil seiscientos años funcionó como guía para los barcos que llegaban a uno de los puertos más importantes del Mediterráneo, convirtiéndose además en un símbolo político del poder ptolemaico y de la ambición de la Alejandría fundada tras la muerte de Alejandro Magno. Algunos cronistas romanos llegaron a afirmar que su luz era tan intensa que podía confundirse con una estrella.
Reconstrucción 3D del Faro de Alejandría
El mar acabó tragándose la maravilla. La estructura resistió terremotos durante siglos, pero varios seísmos enormes entre los siglos XIV y XV terminaron por destruirla casi completamente. Parte de sus piedras fueron reutilizadas posteriormente para construir la fortaleza de Qaitbay, que todavía ocupa la misma zona costera, mientras el resto de la ciudad antigua comenzó a hundirse lentamente bajo el mar debido a movimientos geológicos y al aumento relativo del nivel del Mediterráneo.
Con el paso de los siglos, el faro acabó desapareciendo bajo aguas turbias llenas de sedimentos, restos arquitectónicos y enormes fragmentos de piedra esparcidos por decenas de acres submarinos. Durante mucho tiempo, los historiadores llegaron incluso a pensar que las descripciones antiguas sobre su tamaño habían sido exageradas.
Restos de un faro en el mar Mediterráneo
Un gigantesco rompecabezas. Todo empezó a cambiar cuando arqueólogos franceses y egipcios comenzaron a cartografiar sistemáticamente el puerto oriental de Alejandría en los años noventa. Bajo el agua aparecieron esfinges, columnas, estatuas colosales y gigantescos marcos de puertas de hasta setenta toneladas, pero los trabajos recientes del proyecto PHAROS han llevado el proceso mucho más lejos.
Solo en las últimas campañas se han recuperado 22 enormes bloques de granito mediante grúas especiales montadas sobre barcazas, incluyendo dinteles, jambas y piezas de una estructura desconocida hasta ahora que mezclaba elementos arquitectónicos egipcios y técnicas de construcción griegas. Cada hallazgo refuerza la idea de que el faro no era solo una torre funcional, sino una demostración monumental del poder multicultural de la Alejandría helenística.
Reconstruido bloque a bloque… pero en digital. Contaba el New York Times el pasado mes de febrero en un extenso reportaje que el gran avance del proyecto PHAROS no consiste únicamente en sacar piedras del agua, sino en reconstruir virtualmente el faro con una precisión nunca vista. Los investigadores han escaneado miles de fragmentos mediante fotogrametría para crear un “gemelo digital” capaz de recomponer el edificio pieza a pieza sin mover continuamente materiales extremadamente frágiles y pesados.
Gracias a ello, ingenieros y arqueólogos están descubriendo cómo encajaban realmente los bloques, cómo funcionaban los sistemas de unión y qué técnicas permitieron levantar una estructura tan gigantesca hace más de dos mil años. Las investigaciones también han revelado que el faro utilizaba avanzados sistemas de ensamblaje con abrazaderas y enormes bloques interconectados, algo que ayuda a explicar cómo pudo sobrevivir tantos siglos frente a terremotos y temporales.
El Mediterráneo moderno como los terremotos antiguos. El trabajo arqueológico se desarrolla además en un entorno cada vez más complicado. Las aguas frente a Alejandría tienen muy poca visibilidad, están llenas de contaminación y sufren un aumento progresivo del nivel del mar mientras la propia costa continúa hundiéndose lentamente.
Los investigadores advierten de que el Mediterráneo se está calentando más rápido que muchas otras regiones del planeta y de que la acumulación de residuos y sedimentos dificulta cada vez más las tareas de documentación submarina. Paradójicamente, mientras la tecnología permite reconstruir digitalmente una de las mayores maravillas de la Antigüedad, el entorno donde permanecen sus restos físicos se vuelve más hostil y vulnerable año tras año.
Una de las Siete Maravillas reapareciendo. Lo más llamativo de todo es que el proyecto ya ha conseguido desmontar muchas dudas históricas sobre el Faro de Alejandría. Los investigadores creen ahora que las crónicas antiguas probablemente no exageraban: la torre realmente debió de ser tan colosal y avanzada como describían los autores clásicos.
Los bloques recuperados, algunos de tamaño casi imposible incluso para la ingeniería moderna, están permitiendo ubicar entradas monumentales, plataformas y elementos estructurales con una precisión inédita. Poco a poco, bajo las aguas de Alejandría, una de las construcciones más famosas de toda la historia humana está dejando de ser un mito para volver a adquirir forma real.
Imagen | PHAROS, SciVi 3D studio, Roland Unger
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La noticia
Unos arqueólogos han dado con 80 toneladas de piedras bajo el mar. Todo apunta a una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Miguel Jorge
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