Si nos dicen que unas neuronas humanas están jugando a ‘Doom’, lo primero que pensaríamos es en ciencia ficción. Sin embargo, eso es exactamente lo que ha mostrado la empresa australiana Cortical Labs con su sistema CL1: unas 200.000 neuronas vivas cultivadas sobre una matriz de electrodos en un chip, capaces de recibir información del juego y responder mediante patrones eléctricos. No hablamos de inteligencia artificial convencional, sino de tejido biológico interactuando con software a través de una interfaz diseñada para ese fin.
Neuronas humanas y ‘Doom’. La demostración no consiste simplemente en lanzar el juego y dejar que algo aleatorio ocurra. En el material compartido por Cortical Labs, sus responsables explican que el sistema recibe señales del entorno del videojuego y genera patrones eléctricos que se traducen en acciones del personaje. Se trata de una forma de aprendizaje en la que el sistema modifica su respuesta según el resultado obtenido. La clave aquí no es la destreza, sino la capacidad de adaptación que, según la compañía, están logrando entrenar y moldear en tiempo real.
Cómo se establece el bucle de interacción. Para que el experimento funcione, no basta con mostrar imágenes en una pantalla. Según el CTO David Hogan, un desarrollador independiente logró convertir la señal visual del juego en “patrones de estimulación eléctrica” que se aplican directamente sobre el cultivo celular. Esos estímulos provocan respuestas eléctricas en las neuronas, y determinados patrones de disparo se traducen en acciones concretas dentro de ‘Doom’. De este modo, el sistema crea un circuito cerrado en tiempo real en el que cada decisión tiene un efecto inmediato sobre el entorno virtual.
Mirar atrás. En 2021, la misma empresa consiguió que un sistema basado en más de 800.000 neuronas jugara a ‘Pong’, un experimento que exigió años de trabajo científico y entrenamiento específico. Aquel precedente sentó las bases de lo que más tarde se convertiría en el CL1, el equipo presentado en el Mobile World Congress de 2025 como el primer ordenador biológico comercial del mundo. Tal como explicamos en ese entonces, el sistema combina neuronas cultivadas sobre silicio con un software denominado biOS, encargado de intercambiar información eléctrica con el tejido vivo.
Conviene ajustar expectativas. El sistema, cabe señalar, se sitúa muy por debajo del rendimiento humano avanzado. Brett Kagan, de Cortical Labs, subraya que el experimento no pretende replicar un cerebro en miniatura, y rechaza la comparación directa: “Sí, está vivo, y sí, es biológico, pero en realidad se utiliza como material que puede procesar información de formas muy especiales que no podemos recrear en el silicio”. El énfasis, por tanto, no está en la destreza, sino en el tipo de procesamiento que este sustrato biológico permite.
Punto de partida. En el vídeo, el equipo anima a investigadores y desarrolladores a interactuar con la API abierta del CL1. Cortical Labs confía en abordar tareas progresivamente más exigentes que un videojuego clásico, aunque en el propio vídeo también se reconoce que hay margen para afinar la retroalimentación de aciertos y errores. De momento, lo que tenemos es una prueba de concepto que muestra potencial, pero cuyo recorrido dependerá de lo que otros consigan construir sobre esta plataforma.
Imágenes | Cortical Labs
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La noticia
Unos científicos han conectado 200.000 neuronas humanas a un chip. Y las ha puesto a jugar a ‘Doom’
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Javier Marquez
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