Hugo Barcia
Miami (EE.UU.), 21 jun (EFE).- Las selecciones de Uruguay y Cabo Verde protagonizan este domingo en Miami el partido con menos población entre ambos países en la historia del Mundial, un hito que, sin embargo, pasa desapercibido por la enorme marea celeste que ha inundado la ciudad para asistir al partido.
"Nosotros somos chiquitos, pero muy grandes de corazón", dijo a EFE una aficionada uruguaya rodeada de cientos de hinchas a la afueras del Hard Rock Stadium, donde a partir de la 18:00 hora local (22:00 GMT) comenzará el encuentro.
Uruguay, con 3,5 millones de habitante, y Cabo Verde, con poco más de medio millón, superarán el récord que hasta hoy poseía el partido entre Islandia y Croacia del Mundial de Rusia 2018, con una población estimada en casi 4,5 millones.
La Celeste está obligada a ganar este domingo para no complicarse la clasificación a dieciseisavos de final, tras empatar a 1-1 con Arabia Saudí en la primera jornada en este mismo estadio.
"Fue un resultado injusto, tenemos un cuadro muy sólido, hoy vamos con reconfianza. Es un antes y un después para Uruguay", indicó a EFE Florencia Chiappara mientras resonaban de fondo gritos de 'Vamos Uruguay'.
Como sucedió contra Arabia Saudí, se espera que los aficionados uruguayos vuelvan a teñir de celeste las gradas del Hard Rock Stadium. Además de aquellos que hayan viajado desde Uruguay, Miami cuenta con una importante comunidad uruguaya.
"Somos tres millones de habitantes, venimos a Miami que queda lejísimos de Uruguay y llenamos un estadio; es una cosa increíble. A uno le llena de orgullo porque somos muy pocos, un país muy chiquito. Es la pasión que mueve Uruguay", dijo a EFE Guillermo Parado.
De forma más esporádica también hicieron aparición los aficionados de Cabo Verde en los alrededores del estadio, la mayoría de ellos ataviados con la bandera azul oscuro del país africano.
Los prolegómenos del partido están marcados por las altas temperaturas, superiores a 32 grados, y por la elevada humedad, que ponen a prueba el físico de los jugadores y obligan a los aficionados a resguardarse bajo la sombra en las horas previas.
Banderas, gorros y cualquier otro objeto que emita un mínimo de sombra sirve para quienes no encuentran refugio, incluidos los centenares de personas que aguardan a ser transportados en autobús al estadio desde los puntos designados por la FIFA, mientras varios de ellos piden en voz alta "que habiliten los buses" lo antes posibles para cobijarse.
El grupo H lo cierran España y Arabia Saudí, que jugaron este domingo en Atlanta en un partido que concluyó con una contundente victoria por 4 a 0 de la selección europea. EFE
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