Mario di Stéfano contó algunas cuestiones internas del camarín, como que Messi es el más callado y Lautaro Martínez, el más ordenado. También reveló el dolor que generó la caída ante Chile en Estados Unidos.
Un año después de haber perdido la final de la Copa América ante la Roja en el Estadio Nacional, Argentina sufrió un golpe igual o más doloroso. La selección chilena repitió la fórmula empleada en el principal reducto deportivo nacional en Estados Unidos en 2016.
Venció por penales a la Albiceleste, entonces dirigida por Gerardo Martino. Un lanzamiento servido por Francisco Gato Silva desató el festejo chileno en la Copa América del Centenario. Y un masajista del cuadro trasandino todavía recuerda los resabios de esa derrota.
Mario di Stéfano no piensa un segundo cuando tiene que responder por el más callado de la selección de Argentina. Es Lionel Messi, el mismo que le puso punto final a su ciclo por la Albiceleste una vez que perdió la segunda Copa América consecutiva a manos de Chile.

Di Stéfano tampoco titubea al escoger a Lautaro Martínez como el más ordenado. Y tampoco tiene muchas interrogantes para definir el momento más duro que le ha tocado vivir en su experiencia. “2016, Copa Centenario de Estados Unidos. Muy feo eso”, respondió casu automáticamente.
“La de Brasil dolió, Mascherano me dijo explícame por qué perdimos. La de 2016 fue un mazazo”, resumió el utilero. Se refería al duelo decisivo de la Copa del Mundo de 2014 que Alemania le ganó a Argentina con un solitario gol de Mario Götze.

Pero, según lo que explicó Mario di Stéfano, no todo se debió específicamente a la segunda derrota contra la Roja en un partido así en la Copa América del Centenario en 2016. Es porque el equipo que fue a Brasil 2014 bajo la tutela de Alejandro Sabella encadenó varias decepciones.
Aunque después fue con la dirección técnica del Tata Martino. “Perdiste la final de Brasil en 2014. La final de la Copa América de Chile en 2015. Eran dos finales seguidas. La tercera fue un mazazo”, sentenció Mario di Stéfano, mientras que su compañero Marcelo D’Andrea eligió otro momento.

“2002”, dijo D’Andrea, a quien conocen en la interna del plantel como Daddy. En esa fecha, Argentina se despidió en la fase de grupos del Mundial de Corea y Japón. El equipo era dirigido técnicamente por Marcelo Bielsa y quedó por detrás de Suecia e Inglaterra. Y por delante de Nigeria, pero no sirvió de nada.

completa toda los campos para contáctarnos