El Ciudadano

En la ribera sur del Lago Atitlán, ubicado en la sierra suroccidental de Guatemala, rodeado por volcanes, bosques y comunidades indígenas que mantienen vivas sus tradiciones, el Eco Hotel Uxlabil Atitlán ha construido una propuesta turística que va mucho más allá del alojamiento. Fundado en 1999 por el antropólogo y filósofo guatemalteco Franco Sandoval, el recinto se ha consolidado como un espacio donde naturaleza, cultura y sostenibilidad conviven en una experiencia que definen como una verdadera “fábrica de felicidad”.
Ubicado a pocos minutos de San Juan La Laguna, uno de los destinos culturales más importantes del altiplano guatemalteco, Uxlabil apuesta por un turismo de baja escala, respetuoso del entorno y profundamente vinculado con la identidad del pueblo maya tz’utujil.

Un hotel donde cada habitación tiene identidad propia
Lejos de los modelos estandarizados de la hotelería tradicional, Uxlabil cuenta con 30 habitaciones completamente diferentes entre sí. Cada una posee un diseño, mobiliario y distribución únicos, inspirados en aves que habitan la cuenca del Lago Atitlán.
Las habitaciones reciben nombres de especies locales, desde el majestuoso Pavo de Cacho hasta el diminuto Tzunun o colibrí, estableciendo un vínculo permanente entre la arquitectura y la biodiversidad del territorio.
Todas ofrecen vista panorámica al lago y disponen de terrazas donde el visitante puede contemplar el paisaje mientras disfruta de la tranquilidad característica del lugar.
La ubicación del hotel también refleja el conocimiento ancestral de las comunidades indígenas. Antes de iniciar la construcción, Franco Sandoval siguió la recomendación de un antiguo alcalde indígena, quien aconsejó levantar las instalaciones más arriba de la orilla del lago. La decisión resultó determinante cuando, en 2010, el histórico aumento del nivel de las aguas afectó numerosos sectores de Atitlán, a pesar de que el hotel mismo permaneció intacto, su cancha de voleibol y su plantación de naranjos se inundaron.


Una experiencia que comienza al amanecer
Las primeras horas del día forman parte esencial de la experiencia en Uxlabil. Antes del amanecer, distintas especies de aves comienzan a cantar alrededor de las habitaciones, generando un ambiente natural que reemplaza cualquier alarma.
La gastronomía constituye otro de los pilares del proyecto. El Restaurante Los Gúipiles trabaja con productos orgánicos cultivados en la huerta del hotel o adquiridos a productores locales.
Entre los desayunos destacan el Desayuno Chapín, típico de Guatemala, un plato hondo de huevos revueltos con tomate y cebolla, puré de frijoles negros, plátanos y queso blanco. Como alternativas, Uxlabil ofrece frutas frescas con banano orgánico y panqueques con pitahaya, también conocida como fruta del dragón. Una delicia que se da naturalmente en la rivera del Lago Atitlán.


Durante las cenas sobresale el tradicional pepián de pollo, uno de los platos más representativos de la cocina guatemalteca, una sopa espesa y especiada con un sabor especial a cultura local. Además el restaurant atendido únicamente por indígenas de San Juan La Laguna, ofrece otras preparaciones como lasaña de camarones y filete de pollo acompañado de chirmol, una salsa tradicional de ají de origen prehispánico muy popular en Guatemala.
Incluso las infusiones siguen la misma filosofía. La menta y el té de limón son cosechados directamente desde el huerto del hotel, aprovechando la fertilidad de los suelos volcánicos que rodean el lago.


San Juan La Laguna: arte, textiles y autonomía indígena
Uno de los principales atractivos para quienes se hospedan en Uxlabil es la posibilidad de llegar caminando, en apenas cinco minutos, a San Juan La Laguna.
En las últimas décadas, esta localidad se ha transformado en un referente del turismo comunitario y del desarrollo económico basado en cooperativas indígenas.

Las tejedoras mantienen vivo el uso del telar de cintura y producen textiles teñidos con pigmentos naturales obtenidos de plantas, raíces e insectos como la cochinilla, recuperando técnicas ancestrales transmitidas entre generaciones.
El pueblo también destaca por la presencia de numerosas galerías donde artistas locales exhiben pinturas inspiradas en la cosmovisión maya y en los paisajes del Lago Atitlán.
A ello se suma una fábrica artesanal de chocolate que permite conocer todo el proceso de elaboración del cacao, desde la cosecha hasta la degustación de chocolates, trufas y bebidas tradicionales.

Naturaleza, deporte y leyendas del lago
Para quienes buscan aventura y bienestar, el hotel ofrece de forma gratuita el uso de kayaks, bádminton y voleibol de playa, permitiendo a los huéspedes remar por las aguas místicas del lago para observar hitos locales como el «cangrejo gigante de metal» en el vecino pueblo San Pedro La Laguna. Al final del día, el jacuzzi con capacidad para nueve personas se convierte en el epicentro de la relajación, un servicio que el hotel comparte con orgullo tanto con turistas como con la comunidad local, reforzando su identidad como un centro comunitario y no solo un complejo turístico privado. Junto a él, un sauna a vapor estilo temazcal invita a limpiar el cuerpo con el calor de las piedras volcánicas..
Recorrer el lago en kayak permite observar la magnitud de Atitlán, considerado uno de los lagos más profundos de Centroamérica, además de contemplar esculturas y paisajes visibles únicamente desde el agua.
El entorno también conserva numerosas historias. Entre ellas destaca Samabaj, la antigua ciudad maya sumergida bajo las aguas del lago, y los relatos que vinculan el Cerro de Oro con la inspiración que habría recibido Antoine de Saint-Exupéry para una de las imágenes más emblemáticas de El Principito.


Hospitalidad con identidad tz’utujil
Uno de los elementos más valorados por quienes visitan Uxlabil es el contacto directo con la comunidad local.
Todo el personal pertenece al pueblo tz’utujil, ofreciendo una atención que busca transmitir no solo eficiencia, sino también cercanía y sentido de pertenencia.
El saludo tradicional “Sakari”, cuya traducción es “la luz está con nosotros”, resume la filosofía del establecimiento y la importancia que otorga a la relación humana como parte fundamental de la experiencia turística.
A ello se suma una política de transparencia: las tarifas permanecen iguales durante todo el año e incluyen desde el inicio todos los impuestos, evitando costos adicionales al momento del pago.

Un modelo de turismo con identidad
Más que un alojamiento, Uxlabil Atitlán representa una propuesta de turismo cultural y sostenible donde el paisaje, la gastronomía, el patrimonio indígena y la vida comunitaria forman parte de una misma experiencia.
En un contexto donde el turismo internacional busca cada vez más destinos auténticos y responsables con el entorno, este ecohotel demuestra que es posible desarrollar una actividad económica respetando la cultura local y fortaleciendo el vínculo entre visitantes y comunidades.
A orillas del Lago Atitlán, Uxlabil ofrece precisamente eso: una invitación a conocer Guatemala desde su dimensión más humana, natural y profundamente cultural.

Recomendaciones y Datos Útiles para el Viajero
Evaluación: Excelente
Para reservas y consultas, puede ingresar a www.uxlabil.com/atitlan/ o escribir a ecohotel@uxlabil.com
















Por Sebastián Saá
El Ciudadano
La entrada Uxlabil Atitlán: El ecohotel que convirtió la hospitalidad en una experiencia cultural junto al Lago Atitlán se publicó primero en El Ciudadano.
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