Novelda (Alicante), 20 jun (EFE).- Agricultores, propietarios, asociaciones, comercios y el ayuntamiento alicantino de Novelda se han unido contra dos proyectos fotovoltaicos, "La Balsa" y "La Cascada", que prevén ocupar cerca de 340 hectáreas de suelo agrícola, especialmente uva de mesa, almendros y campos familiares, tanto en este término como en los vecinos de Aspe, Monforte del Cid y Agost.
Lo que comenzó hace apenas unas semanas como una publicación en el Boletín Oficial del Estado se ha convertido en uno de los mayores movimientos vecinales y sociales que se recuerdan en esta zona del Vinalopó, a partir de un proyecto que tiene la mayor afección concentrada en el paraje de La Horna, en Novelda.
Promovidos por la mercantil Chopo Desarrollos España SL, los dos proyectos contemplan una potencia conjunta de 115,4 megavatios y se encuentran actualmente en fase de información pública y presentación de alegaciones ante el Ministerio para la Transición Ecológica, al tratarse de instalaciones que superan los 50 megavatios.
El procedimiento deberá superar todavía numerosos trámites administrativos, ambientales y técnicos antes de una eventual autorización definitiva pero la magnitud (el equivalente a 475 campos de fútbol) ha disparado la preocupación para unas personas que viven y trabajan en la zona.
Los planos iniciales muestran instalaciones próximas a viviendas, caminos rurales y explotaciones agrícolas en producción y algunos vecinos aseguran que sus casas podrían quedar rodeadas por placas solares y líneas eléctricas asociadas al proyecto.
El alcalde de Novelda, el socialista Fran Martínez, ha considerado que la propuesta supone una transformación radical del territorio y ha habilitado asesoramiento para presentar alegaciones porque "no se trata de sólo placas solares sino de un ecosistema agrícola, paisajístico y humano que quedaría profundamente alterado".
La reacción ciudadana ha sido inmediata, y en apenas unos días nació la Asociación de Afectados por el Proyecto de las Plantas Solares Fotovoltaicas de La Horna, que ya supera ampliamente los 200 integrantes y se ha convertido en el principal canal de coordinación vecinal.
Mercedes Camarasa, agricultora y afectadas, ha recordado que la noticia cayó "como una bomba" entre los propietarios de la zona y ha explicado que la preocupación va mucho más allá de una posible expropiación.
"Nosotros vivimos y trabajamos aquí, y hemos invertido años de esfuerzo en nuestros cultivos", ha relatado antes de añadir que "lo que más duele es la incertidumbre porque hay familias que no saben qué va a pasar con sus terrenos, con sus viviendas o con proyectos de vida que tenían previstos".
Los vecinos han insistido en que no se oponen a las energías renovables, pero sí a la ubicación elegida ya que se ha escogido suelo agrícola productivo y junto a zonas residenciales con un fuerte impacto sobre el paisaje, la actividad económica y la calidad de vida.
David Novillo, tesorero de la asociación, ha explicado que la recogida de alegaciones ha conseguido reunir más de mil apoyos ciudadanos en apenas una semana, una cifra notable para una localidad del tamaño de Novelda.
"Pensábamos que habría respuesta, pero no de esta magnitud porque han participado vecinos de toda la ciudad e incluso de municipios cercanos" al "generarse la conciencia de que esto afecta a todo el mundo, no sólo a los propietarios directamente implicados", según Novillo, quien ha dicho que se trabaja en un calendario de acciones para los próximos meses con concentraciones, tractoradas, actos informativos y movilizaciones.EFE
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