SEÑOR DIRECTOR:
En menos de una semana fuimos testigos de dos graves episodios de violencia protagonizados por estudiantes.
Ambos conmocionaron al país y ocuparon titulares. Sin embargo, cuesta encontrar una discusión de fondo. Mientras debatimos, con razón, sobre temas tan fundamentales como la seguridad, el crecimiento económico y la productividad, estamos dejando en segundo plano otro que probablemente definirá el Chile que tendremos en las próximas décadas.
La violencia escolar ya no es solo un problema de los establecimientos educacionales. Es uno de los grandes desafíos para el desarrollo país.
No podemos seguir reaccionando solo cuando ocurre una tragedia.
Loreto Rivera Torteroglio
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