SEÑOR DIRECTOR:
Lamentable resulta leer el comunicado emitido por la Federación de Estudiantes de la Universidad Austral de Chile a causa de la reciente agresión a la ministra Ximena Lincolao, puesto que si bien sus dirigentes condenan la violencia acaecida, le restan gravedad al asunto a través de una retórica grandilocuente que imputa al gobierno entrante indolencia, carencia de conocimiento de la sociedad chilena y lo perfila como causante de la conflictividad social presente en Chile.
Resulta bastante cómodo para la Federación presentarse como actor político relevante y luego declararse ajeno a cualquier responsabilidad por un clima que ellos mismos promueven; ser dirigente implica hacerse cargo de las cosas y no solo culpar al resto por todos los males. Estas situaciones evidencian, una vez más, la erosión que, a manos de algunos jóvenes con pulsiones autoritarias, ha sufrido una regla mínima civilizatoria: que en democracia no se humilla, amedrenta ni golpea a quienes piensan distinto a uno.
Juan Ignacio Johnson Narváez
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