SEÑOR DIRECTOR:
La educación chilena está en crisis porque los pilares que le otorgan legitimidad —calidad y comunidad— están fracturados. Las soluciones de fondo no pasan solo por endurecer el control, sino por destinar más recursos públicos a la primera infancia y abrir espacio a más proyectos educativos de calidad desde los colegios subvencionados.
A su vez, la sociedad civil ha intentado cubrir parte de ese vacío: numerosas organizaciones sin fines de lucro capacitan directores, apoyan a docentes y reconstruyen escuelas. Es un esfuerzo valioso que se debe escalar, pero claramente insuficiente frente a la magnitud del problema.
Mientras tanto, los padres observan cómo sus hijos se educan en medio de la violencia, la inseguridad y los malos resultados. Y esa combinación tiene consecuencias: un Chile más desigual, donde las buenas oportunidades quedarán reservadas para unos pocos.
Eso incubará más frustración, más rabia y, como suele ocurrir, allí donde la rabia se acumula, termina imponiéndose la violencia.
Nicolás Birrell B.
Presidente Desafío Levantemos Chile
completa toda los campos para contáctarnos