Entonces volví a recordar a mi padre. Vito me miraba como solía mirarme mi padre cuando yo hacía el ridículo por miedoso. Aunque el capitán no estaba molesto conmigo, parecía decepcionado de mí. No entendía cómo mi esposa y nuestra hija habían nadado sin quejarse y yo había hecho una escena teatral, rompiendo la paz del lago con mis gritos histéricos.
completa toda los campos para contáctarnos