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Vivo X300, análisis: reivindicando el derecho a tener un móvil bestial que se pueda usar con una sola mano

Vivo X300, análisis: reivindicando el derecho a tener un móvil bestial que se pueda usar con una sola mano

La gama alta actual parece haber firmado un pacto inquebrantable: si quieres la mejor fotografía, debes cargar con el teléfono más grande y pesado del catálogo. Vivo, que lleva años refinando su alianza con Zeiss hasta convertirse en un referente absoluto de la imagen móvil, ha decidido desafiar esa lógica con su nueva generación. Mientras todos los focos apuntan al modelo 'Pro' y su enorme módulo, el Vivo X300 llega reivindicando el derecho a tenerlo casi todo en un formato que cabe en el bolsillo y se maneja con una mano.

He pasado las últimas semanas probando el modelo base de la familia X300, un terminal que engaña por sus dimensiones contenidas de 6,31 pulgadas. Bajo ese chasis compacto no hay recortes en potencia ni renuncias dramáticas en fotografía, hay un sensor principal de 200 megapíxeles y un teleobjetivo de nivel. ¿Tiene sentido pagar más de mil euros por el hermano pequeño? La respuesta corta es que la compactación se paga, pero la experiencia lo justifica. Te explico porqué.

Índice de Contenidos (17)

Ficha técnica del Vivo X300

Vivo X300

PANTALLA

Panel LTPO 8T de 6,31 pulgadas

Resolución de 2.640 x 1.216 píxeles

Refresco de 120 Hz

HDR 10+

DIMENSIONES Y PESO

150,57 x 71,92 x 7,95 mm

190 gramos

PROCESADOR

MediaTek Dimensity 9500

RAM

12 / 16 GB

LPDDR5X

ALMACENAMIENTO

256 / 512 GB

UFS 4.1

CÁMARA FRONTAL

50 MP, f/2.0

CÁMARAs TRASERAs

Principal: 200 MP, f/1.68, OIS

Gran angular: 50 MP f/2.0

Teleobjetivo: 50 MP, f/2.57, OIS

BATERÍA

5.360 mAh

Carga rápida de 90 W

Carga inalámbrica de 40 W

SISTEMA OPERATIVO

Android 16

OriginOS 6

CONECTIVIDAD

5G

WiFi 7

Bluetooth 5.4

USB-C 3.2

NFC

OTROS

Certificación IP68/IP69

Lector de huellas ultrasónico en pantalla

Altavoces estéreo duales

PRECIO

1.099 euros

Diseño: lo mejor viene en frasco pequeño

Si hay algo que define la experiencia de sacar el Vivo X300 de la caja, es la densidad. En un mercado donde lo "compacto" (vale, las 6,3 no son tan compactas) a veces se confunde con algo menos premium, este terminal se siente rotundo, macizo. Con sus 190 gramos, no es una pluma si lo comparamos con los 164 gramos de un Galaxy S25, pero esa masa extra le sienta bien: transmite una solidez agradable y se posiciona en una zona dulce de peso que aporta confianza sin llegar a cansar.

Vivo x300

El protagonista absoluto de esta sensación es el acabado trasero. Vivo ha vuelto a demostrar su maestría con el cristal, aplicando una técnica de grabado que transforma el vidrio frío en una textura suave, casi aterciopelada. Es una superficie exquisita al tacto, un acabado mate que no solo es elegante, sino funcional: es lo opuesto a resbaladizo. El agarre es firme y seguro, alejándose de esa sensación que sufren otros terminales con acabados glossy o aluminios muy pulidos.

Y hablando de funcionalidad, debo aplaudir el tratamiento oleofóbico de la trasera. Es, sencillamente, inmune a las huellas. He probado a buscarle las cosquillas poniéndolo bajo el foco de luz directa y la superficie no muestra marcas. En el frontal la historia es más mundana: sin ser un desastre, el cristal de la pantalla sí acaba recogiendo la grasa natural de los dedos con el uso.

Vivo X300

Los cantos siguen la tendencia de la industria (y de Apple, para qué negarlo): son rectos y planos, conectando ambas caras del dispositivo con firmeza. La transición está bien ejecutada y completa un conjunto que se siente muy premium en mano. Para mi gusto, las 6,31 pulgadas son el tamaño máximo para manejar con una sola mano sin hacer malabarismos, aunque entra dentro de lo que hoy consideramos compacto.

El elemento que rompe la sobriedad trasera es, cómo no, el módulo de cámaras. Es idéntico en formas al de su hermano mayor, aunque algo más contenido en dimensiones. Al estar centrado, evita el clásico baile lateral al escribir con el móvil sobre la mesa, aunque sí he notado cierto cabeceo al tocar la parte superior de la pantalla, por ejemplo, al bajar la cortina de notificaciones.

Estéticamente, este gran círculo negro me transmite algo especial. Quizá sea la firma de Zeiss o la disposición de las lentes, pero irremediablemente me ha recordado a la época de Nokia con los N808 PureView o el N9. Tiene un aire que no es industrial, sino profesional; un mensaje visual de que este teléfono se toma la fotografía muy en serio.

Vivo X300

Al girarlo, nos encontramos con un frontal dominado por la pantalla plana. La simetría es total y el aprovechamiento del frontal (un 90,5% según datos) es magnífico. Nos vamos acercando cada vez más al "todo pantalla" en el mejor sentido de la expresión.

Para cerrar el repaso físico, un par de curiosidades en los bordes. En el lateral derecho tenemos la botonera en la disposición que considero ideal (encendido abajo, volumen arriba), aunque la altura sigue siendo algo elevada. No llega al extremo del Vivo X200 FE del que nos quejamos, pero si sujetas el móvil desde muy abajo, tendrás que estirar el dedo más de la cuenta. Nada dramático, pero mejorable. 

El canto superior esconde un secreto: el emisor de infrarrojos no está ahí, sino integrado en el propio módulo de cámaras trasero. Una ubicación curiosa que funciona de maravilla; la potencia del emisor es tal que apenas hace falta apuntar con precisión para controlar la TV o el aire acondicionado. Abajo, lo habitual: bandeja SIM, puerto USB-C y el altavoz principal, dejando el lateral izquierdo completamente limpio.

Pantalla: nitidez sobresaliente en formato bolsillo

Vivo X300

El diseño me entró por el tacto, pero la pantalla lo hizo por su definición. Estamos ante un panel AMOLED de 6,31 pulgadas que Vivo ha decidido vitaminar: la resolución escala hasta el 1.5K (2.640 x 1.216 píxeles). Se agradece enormemente salir del habitual Full HD+ en este tamaño; esa densidad extra de píxeles se nota y aporta un plus de nitidez al leer texto o ver contenido multimedia. No es una diferencia abismal que cambie la vida, pero sí redondea la experiencia de lo que es, sin duda, un auténtico pantallón de nivel sobresaliente.

Eso sí, al encenderlo tuve que pelearme un poco con los ajustes hasta dejarlo a mi gusto. La calibración «Natural» que viene de serie me resultó excesivamente fría, mientras que la alternativa «Profesional» se iba al otro extremo, mostrando una imagen demasiado lavada con tonos anaranjados. Al final, mi elección fue el modo «Brillante»: es el que mejor balance de blancos consigue y el que hace lucir a la tecnología AMOLED con colores vívidos e intensos, que es lo que uno espera en este rango de precios.

Al ser un panel plano, los ángulos de visión son perfectos. No hay oscurecimientos ni ese molesto tinte azulado al inclinar el terminal; la imagen se mantiene estable y el contenido es perfectamente visible incluso para una persona que esté mirando desde un lateral.

Vivo promete sobre el papel un brillo pico de 4.500 nits. Como siempre, hay que matizar: esa cifra es exclusiva para contenido HDR en áreas pequeñas. En el uso real del día a día, no es la pantalla más brillante que he probado, aunque tampoco resulta incómoda. Mantiene el contraste y se muestra clara en exteriores, aunque he notado que en días nublados, usando gafas de sol, he tenido que forzar el brillo al máximo manual para asegurar verlo con claridad.

Vivo X300

El fabricante chino sigue poniendo mucho foco en la salud visual con su atenuación PWM Dimming. Aunque en la práctica es difícil notar una diferencia drástica, la realidad es que usar el móvil en la cama con el brillo al mínimo es muy cómodo y no me ha fatigado la vista.

Para cerrar el apartado, un detalle sobre la protección. El panel cuenta con un cristal reforzado (con una dureza teórica de nivel 4 en la escala de Mohs) que debería aguantar bien el trote diario. Además, trae un plástico protector preinstalado de fábrica, un añadido que siempre se agradece para proteger la pantalla desde el minuto uno y que no ha provocado ningún problema con la respuesta táctil.

Biometría

Vivo no ha escatimado en este apartado, aunque no implique sorpresa. Tenemos un lector de huellas que, si no es el mejor que he probado este año, se sube al podio directamente. La velocidad es rapidísima, al nivel de referentes como el OnePlus 15. No he notado nada de lag, ni en la animación de desbloqueo (que por cierto, son muy personalizables y vistosas) ni en la propia lectura del dedo.

Vivo x300

La precisión es brutal. En estas semanas de uso no me ha fallado nunca, incluso en situaciones complicadas donde otros sensores ópticos suelen patinar, como desbloquear el móvil con los dedos algo húmedos o manchados mientras cocinaba. Aquí la tecnología se nota y la respuesta es inmediata.

Además, hay que aplaudir la ergonomía. Recientemente me he topado con terminales que ubican el sensor demasiado pegado al marco inferior, obligando a forzar el pulgar. En el Vivo X300 la ubicación es óptima: el dedo cae de forma natural sobre el área de lectura nada más sacar el móvil del bolsillo.

Como complemento tenemos un reconocimiento facial que funciona francamente bien como alternativa cuando tenemos las manos ocupadas. Es rápido y la pantalla se ilumina para ayudar a detectar el rostro cuando estamos a oscuras. Eso sí, al carecer de sensores ToF dedicados para un escaneo 3D seguro, sigo prefiriendo la inmediatez y seguridad de la huella, especialmente cuando cae la luz y la cámara empieza a ser más lenta que el sensor dactilar.

Sonido: potencia estéreo con matices

En el apartado de sonido, el Vivo X300 nos da una de cal y otra de arena. La configuración apuesta por un sistema estéreo, aunque es importante matizar que no es simétrico: el altavoz principal se ubica en el marco inferior, mientras que el canal secundario recae sobre el auricular de llamadas situado en el frontal.

Esta asimetría se nota en la práctica. El altavoz inferior es claramente el protagonista, aportando la mayor parte del volumen, la pegada y los graves, mientras que el superior acompaña decentemente para crear el efecto envolvente, pero con una presencia más tímida.

Vivo X300

Si hablamos de calidad, estamos ante un audio muy bueno, sí, pero no al mejor nivel. Comparándolo cara a cara con rivales directos que he probado recientemente, como el Galaxy S25, el iPhone 17 o el Oppo Find X9, al sonido de este Vivo le falta contundencia. Los graves no tienen esa presencia física que esperaba en un terminal de este rango de precio y el audio se siente un escalón por debajo.

El punto más crítico aparece cuando buscamos el límite. Es una pena que, al subir el volumen al máximo, la distorsión sea notable. El sonido se vuelve algo estridente y "enlatado", perdiendo nitidez. 

Curiosamente, es un comportamiento que mi compañera Amparo también detectó en el análisis de su hermano mayor, el Vivo X300 Pro, por lo que parece ser una firma acústica de esta generación: volumen de sobra, pero con un control de la distorsión mejorable para un móvil que supera la barrera de los 1.000 euros. Evidentemente no es un desastre y cumple para ver vídeos o escuchar podcasts, pero los audiófilos echarán en falta más limpieza.

Para compensar, Vivo despliega un abanico de opciones de software bastante completo:

  • Super Audio: una función que teóricamente mejora la calidad en los altavoces. Por defecto viene en modo «Inteligente», que adapta el perfil al contenido, aunque he preferido el modo «Maestro». En este último sí se percibe una ligera mejora en la claridad, a costa de un supuesto mayor consumo de batería que, sinceramente, no he llegado a notar.
  • Superresolución de audio: promete mejorar el audio de baja calidad mediante IA. En mis pruebas con YouTube Music y vídeo en streaming, el efecto ha sido imperceptible.

Donde sí hay un trabajo más fácil de apreciar es en la adaptación para auriculares, con un submenú que permite ajustar las frecuencias según la edad del usuario («Adaptación al oído») y otro de «Preferencias de sonido» para afinar la experiencia con cascos.

Rendimiento: un velocista que no defrauda

El corazón que bombea vida a este Vivo X300 es el MediaTek Dimensity 9500. Si alguien todavía arquea la ceja al no ver un Snapdragon en la hoja de especificaciones de un gama alta, es hora de perder los prejuicios. Ya tuve buenas sensaciones con este chip en el Oppo, y aquí las vuelvo a confirmar: estamos ante un silicio brutal tanto en potencia bruta como en eficiencia.

Vivo X300

En el uso diario, la distinción con un Snapdragon 8 Elite es invisible al ojo humano. La apertura de aplicaciones es instantánea, la gestión de la multitarea es solvente y el sistema se mueve con una soltura que nada tiene que envidiar a la competencia directa. La única duda razonable que me queda en el tintero es el soporte a largo plazo: habrá que ver si MediaTek facilita las actualizaciones de Android al mismo ritmo que Qualcomm durante los próximos años, pero a día de hoy, el rendimiento es de primer nivel.

La capa de personalización de Vivo me ha sorprendido gratamente por su refinamiento. Las animaciones son vistosas (mención especial a la integración de las notificaciones tipo "isla dinámica", con un efecto de aspiración muy conseguido) y todo se mueve, literalmente, suave. Los 120 Hz son constantes y no he notado caídas de frames al hacer scroll rápido.

Eso sí, hay una decisión de diseño clara: Vivo, al igual que otros fabricantes chinos como Oppo, ha apostado por un feeling tipo iPhone. El sistema prioriza que la animación termine su curso antes de responder al siguiente toque. Esto otorga una sensación de fluidez y control muy premium, aunque quizás los usuarios más puristas de Android, que prefieren la respuesta nerviosa e inmediata al toque, puedan sentirlo algo "lento" al principio. Cuestión de gustos.

En cuanto a la gestión de la RAM, con configuraciones de 12 y 16 GB, el sistema va sobrado. A diferencia de lo que vimos en el análisis de su hermano mayor, el X300 Pro, aquí no he notado un cierre de aplicaciones agresivo en segundo plano. Las apps recientes se mantienen en memoria tal y como las dejaste, salvo que pasen muchas horas sin uso, lo cual es el comportamiento esperable y deseable.

Vivo X300

Cuando pasamos al terreno de juego, el Dimensity 9500 saca músculo. Títulos casuales como Clash Royale o Pokémon GO son un paseo, pero la prueba de fuego la hemos hecho con Genshin Impact y Warzone. La experiencia ha sido rocosa: configuración gráfica en Alto y 60 FPS sostenidos sin caídas dramáticas. El rendimiento gráfico está al nivel del Snapdragon 8 Elite Gen 5 que probé en el OnePlus 15.

La física, sin embargo, impone sus leyes en un cuerpo de 6,31 pulgadas. El sistema de refrigeración, que según datos técnicos monta una cámara de vapor de 11.000 mm² con capas de grafeno, hace un trabajo titánico para mantener el tipo, pero el calor acaba saliendo.

Tras sesiones de juego (o fotografía) de más de media hora, la trasera se calienta de forma perceptible, especialmente en la zona superior cercana al módulo de cámaras. El calor se nota, aunque se mantiene por debajo del umbral de lo molesto. No hay throttling dramático que arruine la partida, pero el móvil avisa de que está trabajando duro.

Capturas Benchmarks X300

La sensación general tras pasar las pruebas sintéticas es de una solvencia absoluta, muy similar a la fluidez eléctrica que vi en el OnePlus 15 o en el propio Find X9. Abrir y cerrar apps, la multitarea pesada o la edición de vídeo... el móvil no muestra las costuras en ningún momento. Da la sensación de ir sobrado de potencia siempre, independientemente de lo que le exija.

Los datos fríos confirman estas sensaciones. El Dimensity 9500 es un portento, especialmente en rendimiento multinúcleo, donde no solo planta cara sino que mira de tú a tú a los mejores chips de Qualcomm y Apple. Eso sí, la física es obstinada: al meter tanta potencia en un chasis tan compacto, el sistema de refrigeración tiene menos margen de maniobra.

A continuación, la tabla comparativa:

VIVO X300

IPHONE 17 PRO MAX

SAMSUNG GALAXY S25 ULTRA

GOOGLE PIXEL 10 PRO

OPPO FIND X9

ONEPLUS 15

PROCESADOR

Dimensity 9500

Apple A19 Pro

Snapdragon 8 Elite

Tensor G5

Dimensity 9500

Snapdragon 8 Elite

RAM

16 GB

12 GB

12 GB

16 GB

12 GB

16 GB

GEEKBENCH 6 (SINGLE/MULTI)

3.134 / 9.550

3.750 / 9.731

3.851 / 9.451

2.279 / 5.364

2.985 / 9.231

3.566 / 7.187

3D MARK (WILD LIFE UNLIMITED)

26.208

25.146

23.731

12.940

26.095

24.521

PCMARK WORK 3.0

15.483

-

-

-

13.088

16.705

Autonomía: buenísima aunque eche en falta el silicio-carbono

Vivo X300

Llegamos a uno de los puntos más interesantes de la comparativa actual. Mientras rivales como Oppo o OnePlus se han lanzado a la piscina del silicio-carbono con baterías que rozan los 7.000 mAh, Vivo ha optado por una tecnología más tradicional en este X300. Con 5.360 mAh, sobre el papel podría parecer que parte en desventaja, pero la realidad del día a día cuenta que no hay tantísima distancia.

La eficiencia energética es excelente relación al tamaño del móvil y el espacio que roban las cámaras. El consumo es de nota alta: en mis pruebas, he logrado estirar la autonomía hasta un par de días con un uso moderado (unas 3 o 4 horas de pantalla activa por jornada). Incluso cuando le he exigido más, con GPS, brillo alto y sesiones de juego intensas, el terminal aguanta la jornada completa sin despeinarse.

Hablamos de una media consistente de 6 a 7 horas de pantalla activa por ciclo completo. Además, hay que destacar el trabajo de optimización en reposo: por la noche apenas drena un 1 o 2%, lo que demuestra que el kernel y el sistema están muy bien afinados. Sin ser el salto cuántico que supone el silicio-carbono, la experiencia roza el sobresaliente.

Donde tengo que ponerme serio es en la carga. El Vivo X300 soporta carga rápida de 90W, una cifra más que respetable para la gama alta. Sin embargo, nos topamos con la realidad del mercado actual: el cargador no viene incluido en la caja.

Capturas Bateria

Es una decisión ante la que ya casi me resigno, pero que duele especialmente en un móvil de más de 1.000 euros que utiliza una tecnología de carga propietaria. Si quieres la máxima velocidad, tendrás que pasar por caja. Con el adaptador oficial adecuado, el terminal vuela: es capaz de recuperar un 37% en apenas 15 minutos y completar el 0 a 100% en unos 50 minutos. En mis pruebas con un cargador de 67 W compatible, el tiempo total rondó los 60-70 minutos, que sigue siendo una cifra muy correcta.

En resumen, aunque queda un paso por detrás de la competencia más directa que ya monta las nuevas baterías de alta densidad, el conjunto está tan equilibrado que rara vez he echado en falta más miliamperios. Es el único apartado donde no lidera, pero cumple con holgura.

Software: OriginOS 6, o cómo Android aprendió a moverse como iOS

Sacar el móvil de la caja y encontrarse Android 16 de serie bajo OriginOS 6 es una garantía de frescura. Y la experiencia es exactamente la que esperaba de Vivo: un sistema robusto, visualmente bonito y con una optimización top.

Vivo x300

Eso sí, hay que ser claros: Vivo no solo sigue la tendencia estética del mercado, prácticamente la copia. OriginOS ha abrazado un lenguaje de diseño que bebe directamente de la fuente de Apple: desenfoques en tiempo real, transparencias en el dock inferior, el diseño del centro de control... todo respira ese aire a iOS.

Esto genera una dicotomía curiosa. Por un lado, el sistema se ve moderno y elegante, respetando detalles de Android como el color de acento extraído del fondo de pantalla. Por otro, se distancia notablemente de las líneas de diseño de Google y su Material 3 Expressive. Las aplicaciones del sistema tienen esa identidad propia de las capas chinas que, aunque cada vez más refinadas, siguen marcando distancia con la visión actual de Android.

Lo que es innegable es el rendimiento. OriginOS 6 es mantequilla fina. Se mueve y transmite un feeling muy agradable y premium. Parece que el software está trabajado con mimo a nivel de optimización, sin lags ni tirones, priorizando la suavidad de las transiciones sobre la inmediatez bruta.

Personalización extrema (y ordenada)

Donde Vivo saca pecho es en la capacidad de adaptar el móvil a tu gusto. El nivel de profundidad es brutal: permite modificar la animación de la huella dactilar (tanto el icono como el efecto de desbloqueo), las transiciones de la pantalla de inicio, el modo «Always On Display» y hasta la animación de carga.

Capturas Bloatware X300

Y lo mejor es que, pese a la cantidad de opciones, todo está muy bien ordenado en su apartado de ajustes. No se siente abrumador ni caótico como en versiones anteriores de capas asiáticas; aquí hay un orden lógico. Eso sí, muy diferente: no me ha servido la memoria muscular para encontrar ciertos apartados.

La nota discordante la pone, una vez más, el bloatware. En un terminal de más de 1.000 euros, encender el móvil y encontrarse preinstaladas aplicaciones como Booking, Temu, Firefox, Netflix o TikTok deja un sabor agridulce. Es cierto que no llega al nivel de la gama media (no hay juegos basura ni tiendas raras), y todo se puede desinstalar, pero es una "limpieza" que el usuario no debería estar obligado a hacer en esta gama.

IA: presente, pero sin gritar

A diferencia de lo que vimos en el Oppo Find X9, aquí no encontramos un botón dedicado a la IA ni un menú específico en los ajustes que aglutine todas las funciones inteligentes. Me da la impresión de que Vivo ha optado por darle la importancia justa, integrando las herramientas de forma orgánica en lugar de convertirlas en el centro de atención.

Capturas Edicion Ia X300

Esto no significa que no haya inteligencia artificial. Contamos con una grabadora de voz excelente capaz de transcribir audio a texto con precisión, y la galería incorpora edición con IA generativa para eliminar objetos o ampliar imágenes. Son las herramientas mínimas exigibles hoy en día y funcionan con solvencia. Además, la integración con Google es total, manteniendo el soporte para Gemini y el útil «Rodea para Buscar».

Para cerrar, hay buenas noticias en el soporte. Vivo promete 5 años de actualizaciones de sistema Android y 7 años de parches de seguridad (es decir, dos años extra de cobertura). Es una política sólida que, visto el hardware del dispositivo, debería ser suficiente para cubrir su vida útil con garantías. Aún es pronto para saber cómo envejecerá, pero el compromiso sobre el papel es firme como sucede en la gama alta con varios fabricantes.

Cámaras: la mejor "cámara" compacta

Vivo X300

Llegamos al plato fuerte, la razón de ser de la serie X. Si en el diseño hablábamos de un móvil compacto, aquí las intenciones son de gigante. Vivo ha decidido diferenciar la estrategia entre el modelo Pro y este base: mientras el hermano mayor apuesta por un sensor de mayor tamaño (eso sí, con menos resolución) , aquí tenemos una configuración que se reparte de la siguiente manera:

  • Principal: Samsung HPB de 200 megapíxeles, 1/1.4" de tamaño, apertura f/1.68 y OIS. 23mm.
  • Teleobjetivo: Sony IMX602 de 50 megapíxeles, 1/1.95", apertura f/2.57, OIS y zoom óptico 3x. 70mm.
  • Ultra Gran Angular: Samsung JN1 de 50 megapíxeles, 1/2.76", apertura f/2.0 y 119º de campo de visión. 15mm equivalentes.

Sobre el papel, uno podría temer que perder el tamaño del sensor presente en el Pro restase magia, pero mis sensaciones han sido muy positivas. Es cierto que los 200 MP tienen mucho de marketing, pero la resolución está ahí y permite recortar con una libertad pasmosa. Al final, la fotografía computacional y el procesado de Vivo tienen tanto peso que apenas se echa en falta un sensor más grande en la mayoría de situaciones.

Una app diseñada para disfrutar disparando

Vivo X300

Para interactuar con estos sensores, Vivo nos presenta una aplicación que, bajo una apariencia de "navegación por pestañas" clásica e intuitiva, esconde una auténtica navaja suiza. La interfaz es personalizable, permitiendo arrastrar nuestros modos favoritos al carrusel principal, pero donde realmente brilla es en lo juguetona que resulta.

Es muy, muy divertida de usar. El culpable es el modo de fotografía callejera. Al activarlo, la interfaz se transforma por completo: los números de aumento (1x, 3x) desaparecen y son sustituidos por las distancias focales clásicas (24mm, 35mm, 50mm, 85mm...).

Capturas App Camara X300

Es un homenaje directo a la fotografía tradicional que me ha recordado inevitablemente al modo XPAN de Hasselblad en los Oppo. Invita a pensar la foto de otra manera, más pausada y creativa.

Modo Calle

Cámara principal: nitidez rabiosa y el dilema del color

Como adelantaba, la cámara principal dispara por defecto a 12 megapíxeles mediante pixel binning. Y el resultado es buenísimo. Las fotografías tienen muchísimo detalle y cero ruido visible. 

Lo que más me ha gustado es el equilibrio: los colores tienen pegada, son vivos, pero sin caer en lo artificial, y el balance de blancos acierta de forma consistente en casi todas las escenas. El rango dinámico es amplio, controlando bien las luces altas sin lavar las sombras.

Fotos Composicion Dia

Sobre la resolución, seré claro. Tienne modos de 50 MP y 200 MP. Estas son mis reflexiones tras probar, aunque ya digo que en la mayoría del tiempo he optado por la resolución por defecto:

  • 50 MP: es la opción que recomiendo si buscas el máximo detalle para recortar luego (follaje, matrículas, textos lejanos). Mantiene el mismo rango dinámico y colores que el modo automático, pero con ese extra de definición.
  • 200 MP: sinceramente, no merece la pena. Las imágenes no suponen mucho más detalle en el recorte que las de 50 MP y ocupan un espacio innecesario.
Compo Detalle Dia

No como sorpresa, pero sí de mencionar: el x2 digital (recorte del sensor principal). Lejos de ser un apaño, las fotos son sólidas y muy usables. Aunque hay una mínima caída en la nitidez global si sacamos la lupa, mantiene la consistencia de color y rango dinámico de la lente principal. Para retratos rápidos a 46mm funciona de maravilla.

Cuando la luz escasea, es el momento en el que el sensor y el procesado de Vivo sacan pecho. Las fotos nocturnas con la cámara principal son extremadamente limpias, sin rastro de ruido visible y con una exposición muy equilibrada. El balance de blancos se mantiene consistente respecto al día, lo cual es un logro.

Compo Noche Principal

Teleobjetivo: consistencia y macro "de regalo"

Aquí es donde el Vivo X300 demuestra que no hace falta ser el modelo 'Pro' para tener un buen zoom. El 3x óptico (70mm) ofrece un rendimiento impresionante, manteniendo una buena colorimetría respecto a la cámara principal. El procesado respeta la naturalidad de texturas complejas como ladrillos o decoraciones.

Compo Tele

Pero la diversión no acaba en el 3x óptico. Vivo nos ofrece accesos directos a 6x y 10x, así que por qué no darle uso. Pues bien, con los seis aumentos, la mayoría de resultados son bastante decentes. Evidentemente la nitidez no es la del óptico, pero el procesado salva la papeleta. En el caso más extremo del x10, diría que es usable siempre que la escena sea limpia. Si hay mucho detalle fino, el procesado empieza a sufrir y "empasta” un poco la imagen.

Telefoto Vs Princi Focales

Un punto a favor que me ha encantado son los primeros planos. El teleobjetivo enfoca desde unos 20 cm, lo que nos permite hacer fotos casi macro con un desenfoque de fondo precioso y natural.

Por otro lado, si te gusta hacer fotos a personas, te vas a divertir con este teleobjetivo. El modo retrato funciona en varias distancias focales (25mm, 35mm, 50mm, 85mm y 100mm). El recorte es sobresaliente y el bokeh es progresivo y creíble, imitando muy bien a las lentes gracias a esa apertura f/2.6.

Retrato X300

Aquí es donde los estilos de Zeiss brillan. La app permite alternar entre diferentes tipos de desenfoque, como «Biotar», «Planar», «Cine-flare»... que cambian el carácter de la foto. Sobre las pieles: los tonos son agradables y la exposición del sujeto es buena, aunque a veces tiende a un look algo lavado o perfecto de más, marca de la casa en los móviles asiáticos.

¿Qué sucede con el teleobjetivo de noche? Tengo una buena noticia: este teleobjetivo no se arruga cuando falta luz. El sensor mantiene el tipo sorprendentemente bien, ofreciendo imágenes con un rango dinámico y un contraste muy similares a la cámara principal. La focal natural es perfectamente usable de noche, de hecho, controla muy bien las luces altas de farolas o carteles.

Telefoto Zoom Noche

Donde sí se le aprecian las costuras es al forzar el zoom digital. Al pasar al 6x en condiciones de baja luz, la imagen se vuelve notablemente más suave: la IA empieza a hacer su trabajo. Mi recomendación es clara: de noche, quédate en el 3x óptico para asegurar una toma natural.

Ultra gran angular: sin sorpresas (para bien)

A menudo, el gran angular es el patito feo del conjunto, pero en este Vivo X300 no podía flojear demasiado. Estamos ante un sensor de 50 MP que captura imágenes de buena calidad, con una cantidad de detalle que no envidia mucho de sus hermanos mayores. Eso sí, es menos luminoso, y se nota.

Uga Compo X300

Lo que más valoro es la consistencia: los colores, el contraste y el rango dinámico cumplen. No tienes esa sensación de estar usando otra cámara peor al cambiar de lente. Incluso tenemos la opción de disparar a 50 MP completos si queremos exprimir al máximo el detalle de un paisaje, aunque el modo automático ya es sobresaliente.

Poniéndolo en aprietos con falta de luz, el rendimiento sigue siendo sólido. Las imágenes salen bien expuestas y el rango dinámico es lo suficientemente amplio como para no empastar las sombras.

Compo Uga Noche X300

Lo más destacable es la ausencia de ruido, algo no tan común en los grandes angulares. Aquí se nota de nuevo la mano de Vivo con la saturación: los colores salen muy vivos, quizás un punto por encima de lo natural, pero el resultado es visualmente muy atractivo y perfecto para instagramearlo.

Selfie y vídeo: completan la experiencia

Vivo ha dado un golpe en la mesa con la cámara frontal, actualizando el sensor a unos generosos 50 megapíxeles con enfoque PDAF. Y vaya si se nota. Tenemos tres opciones de encuadre (0.8x, 1x y 2x), siendo las dos primeras soberbias. La cantidad de detalle en la piel, la separación del fondo y la vivacidad de los colores son de primer nivel. El recorte 2x digital se nota algo más suave, pero cumple.

Compo Selfie

En cuanto al vídeo, el Vivo X300 es una buena elección para creadores de contenido. La gran noticia es que podemos grabar en 4K a 60 fps con todas las cámaras, incluida la frontal y el gran angular, algo que da una versatilidad tremenda para editar luego sin saltos de calidad.

La estabilización es, sencillamente, sobresaliente. Grabando a mano alzada y caminando, el resultado es casi como si lleváramos un gimbal o trípode. De día la calidad es top en todos los sensores; de noche, la cámara principal sigue brillando con gran detalle.

Eso sí, tanto el gran angular como el teleobjetivo muestran algo más de ruido en las zonas oscuras, aunque siguen siendo clips aceptables. Además, es de tener en cuenta que la estabilización genera artefactos cuando falta iluminación.

Vivo X300, la opinión y nota de Xataka

Vivo x300

El Vivo X300 es una demostración más de que la gama alta no tiene por qué ser una versión descafeinada del modelo ‘Pro’. Durante estas semanas, me he encontrado con un dispositivo que se siente rotundo, completo y, sobre todo, agradable de usar. En un mercado obsesionado con el más grande es mejor, que se conserve el formato de las 6,31 pulgadas sin renunciar a la potencia bruta del Dimensity 9500 es poesía para mis oídos (y manos).

Es cierto que no tenemos el mismo sensor que su hermano mayor, pero la experiencia fotográfica no la he sentido menor. Son unas cámaras divertidas, versátiles y muy capaces, que invitan a salir a la calle a disparar gracias a esos modos de la firma alemana y a un teleobjetivo que cumple con nota. Si eres muy purista con la imagen, quizás el procesado de Vivo te chirríe en ocasiones, pero para la inmensa mayoría de usuarios, las fotos provocan ese wow que tanto cuesta lograr hoy en día.

OriginOS 6 ha sido la otra gran sorpresa. Pese a su innegable inspiración en iOS, la fluidez del sistema es adictiva. Todo se mueve rápido y fluido. Sumado a una autonomía que aguanta el tipo mejor de lo esperado sin recurrir al silicio-carbono, tenemos ante nosotros uno de los teléfonos más equilibrados del año.

Si buscas una excelente propuesta fotográfica y no te importa el tamaño, el ‘Pro’ sigue ahí. Pero si prefieres el equilibrio entre portabilidad, potencia y una cámara de alto nivel, el Vivo X300 es, ahora mismo, la compra inteligente de la familia.

8,8

Diseño 9
Pantalla 8,75
Rendimiento 9
Cámara 8,5
Software 9
Batería 8,5

A favor

  • El chip de MediaTek es brutal
  • Sobresaliente conjunto de cámaras
  • Excelente panel AMOLED
  • Va sobrado de hardware y conectividad

En contra

  • El silicio-carbono hubiera redondeado la perfección
  • El sonido está por detrás del conjunto

El terminal ha sido cedido para la prueba por parte de Vivo. Puedes consultar nuestra política de relaciones con empresas y cómo hacemos estas reviews.

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La noticia Vivo X300, análisis: reivindicando el derecho a tener un móvil bestial que se pueda usar con una sola mano fue publicada originalmente en Xataka por Pepu Ricca .

Febrero 19, 2026 • 1 hora atrás por: Xataka.com 29 visitas 1798602

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