Javier Picazo Feliú
Madrid, 16 ene (EFE).- Ginés Paredes, conocido artísticamente como Walls y consolidado como una de las voces más destacadas de la ‘nueva ola’ musical de la Generación Z en España, saca hoy al mercado su tercer disco, ‘El día que me olvides’, con el que evoluciona su sonido de pop urbano para “abrazar un rock vulnerable y sincero”.
En una entrevista con EFE, Walls luce un look rockero y destila simpatía, autenticidad y madurez, a pesar de contar con tan solo 25 años. Es directo y ambicioso con su nuevo trabajo: “Voy a intentar que pasen 4 años y la gente lo siga sintiendo fresco y reciente. Es mi proyecto más personal. Nace en un momento en el que necesito reconciliarme conmigo, como persona y como artista, porque me equivoco, como todo ser humano”.
El compositor murciano, con un brillante pasado en competiciones de rap improvisado y galardonado en 2025 con el mejor video del año en los ‘Los40 Music Awards’, llega ahora con un trabajo de 12 canciones en las que reflexiona sobre las despedidas, las relaciones de pareja o la vulnerabilidad con una melodía que flirtea con el pop y el rock de los 90.
“A nivel sonoro es el que más musicalidad pop tiene pero es el disco más rock que he hecho nunca. Abrazo el rock de una manera vulnerable y sincera. Un rock and roll no es ese que le cuenta a la gente lo mucho que mola y bebe, sino que es alguien que lo cuenta de manera que haga identificarse con él”, detalla.
Una evolución que ya se dejó entrever con el lanzamiento de sus dos primeros discos, ‘Los niños del parque’ (2022) y ‘Luna 18’ (2024), y que ahora cierra con un proyecto más emocional, en una transición definitiva hacia una nueva etapa creativa y sonora.
“El nuevo disco es un viaje en el que durante los primeros temas hay muchísimo caos e intento crear una pared con lo que realmente siento. Pero luego conforme pasa el disco acepto mis miedos, incluso me castigo y luego termino con el hecho de tener que despedirme. Y hay un mundo dentro de las despedidas”.
Una de sus canciones, ‘Vulnerable’, es un tema en colaboración con Dani Fernández que entró directamente en la lista de las canciones más escuchadas de Spotify en España y nace de un encuentro en un tren con un músico con un pasado de éxito.
“Cuando el hombre se bajó del tren lo hizo con una persona que le iba acompañando. Quise dedicarle esa canción a todas esas personas que se quedarán con nosotros cuando hayamos pasado de moda”, afirma.
Las letras apuntan ahora a un cantante que parece haber superado a ese Walls de sus dos primeros discos, más descarado y nocturno, para ahondar en un nuevo disco que habla desde una mayor reflexión y sentimiento.
“Yo me noto mucho más maduro, sobre todo con esta edad que tengo en la que cada año que pasa es como una tormenta de emociones y de aprendizaje. Estoy haciendo un álbum de cosas que quizás no me corresponden para la edad que tengo. Pero era lo que sentía que quería hablar. Hemos intentado abrirnos más. Le tenía miedo a cualquier cosa que no fuese ser un canalla”.
Una industria que va conociendo poco a poco, que tiene asumida y en la que, considera, hay que mantener la calma para no verse afectado: “Yo no creo mi música pensando en vender (...) Vivo todo el rato en una calma tensa. Tengo el trabajo más privilegiado del mundo y mi obligación es darlo todo”.
Además, reconoce la importancia de cuidar la salud mental, sobre todo sobre el escenario cuando el ruido desaparece: “Sales a tocar y eres el puto amo y luego volverte a tu casa supone un choque de emociones, pero lo intento llevar de la mejor manera posible”.
Un nuevo disco que presentará en un concierto en el Movistar Arena de Madrid el próximo 21 de febrero. Uno de los recintos más importantes, al que llega con ganas y confianza: “Estoy mentalizándome de que con todos sus fallos, con todos sus problemas y con todo lo que haya, va a salir perfecto”, concluye. EFE
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