Hay elementos insoslayables en el pensamiento chino que tienen directa relación con su modelo de país. La reforma y la apertura -clave en el proyecto institucional y la estructura económica-, el socialismo con peculiaridades chinas, la modernización socialista, buscar el establecimiento de una “sociedad modestamente acomodada” y una gobernanza mundial que posibilite el encuentro entre las naciones suprimiendo hegemonismos y presiones, están entre los factores determinantes.
Hugo Guzmán. Periodista. Santiago. 23/8/2026. Más allá de episodios coyunturales, disputas comerciales, tensiones bélicas, controversias internacionales y geopolíticas, nadie discute la gravitación y el poderío de China en el escenario mundial y en diversos ámbitos de las relaciones internacionales.
Parece claro que el proyecto chino, sobre todo desarrollado en los últimos cuarenta años, impacta en las realidades del mundo actual no sólo por su influencia comercial, financiera, tecnológica y diplomática, sino por las características conceptuales y doctrinarias que presenta y que en el país asiático se definen como “socialismo con peculiaridades chinas”.
Todo el proceso chino no sólo es seguido por sus adversarios, opositores al socialismo o analistas de todos los continentes, sino también entre los sectores progresistas y de izquierda a la hora de plantearse el objetivo socialista o, al menos, de una nueva sociedad, esto es, en estructura institucional y económica. Es más, por ejemplo, ante la crisis cubana, se suele mencionar el camino de China con sus opciones de reformas y ajustes que pudieran servir a Cuba en su propio proceso.
En este cuadro, es evidente la incidencia de lo que se ha llamado “el pensamiento de Xi Jinping”, el presidente del país asiático y, por lo demás, líder del Partido Comunista de China. Sus planteamientos y definiciones son un marco teórico que va caracterizando y explicando lo que sucede en China y cómo enfrentan los desafíos internos y externos. No se trata sólo de habilidades chinas, de factores puntuales o de simples circunstancias lo que explica el posicionamiento de esa nación, sino de ideas y prácticas estudiadas, concebidas e implementadas certeramente, como los planes quinquenales de desarrollo, algo estratégico en el funcionamiento de la República Popular China.
Precisamente Xi, en un discurso, señaló que “la construcción de la Nueva China ( ) ha cosechado logros suscitadores de la atención mundial y, tanto solo (en) treinta años, el mayor país en vías de desarrollo del mundo, China, ha dejado atrás la pobreza y ha ascendido al puesto de segunda economía mundial, se ha sacudido definitivamente el peligro de perder su ‘calidad de integrante del planeta’ y ha forjado un impresionante prodigio de desarrollo en términos de la historia del desenvolvimiento de la sociedad humana, de modo que la nación china ha emitido una nueva vitalidad exuberante”.
Hay elementos insoslayables en el pensamiento chino que tienen directa relación con su modelo de país. La reforma y la apertura -clave en el proyecto institucional y la estructura económica-, el socialismo con peculiaridades chinas, la modernización socialista, buscar el establecimiento de una “sociedad modestamente acomodada” y una gobernanza mundial que posibilite el encuentro entre las naciones suprimiendo hegemonismos y presiones, están entre los factores determinantes.
Se podrían añadir el poderío de defensa disuasiva, la ampliación de la apertura al exterior, el desarrollo de las fuerzas productivas, el fortalecimiento de la democracia popular, la concreción de planes quinquenales y la búsqueda del bienestar de la población china.
Hay una tesis de Xi Jinping poco conocida, que es la noción de “las dos combinaciones”. Se trata de la aplicación de la teoría marxista y la cultura milenaria china y sus raíces filosóficas. Es tomar idearios de Confucio y de Carlos Marx, aterrizando la realidad cultural e ideológica del pueblo chino.
En todas estas líneas, no se puede pasar por alto que uno de los objetivos planteados en el proceso y desarrollo chino es enfrentar y superar “el imperialismo, el feudalismo y el capitalismo burocrático”.
En este tránsito, el mandatario chino sostuvo que “para materializar la gran revitalización de la nación china, era necesario establecer un sistema social avanzado que correspondiera a la realidad de nuestro país”. Ahí está la salida de la extrema pobreza de 700 millones de personas, el robustecimiento del sector agrícola, la industrialización, el acceso a educación y salud de calidad, el avance científico-tecnológico, la repuesta en vivienda, el potenciamiento del transporte ferroviario y los servicios, junto con la expansión internacional.
En una ocasión, Xi recordó unas palabras de Mao Zedong, líder de la Revolución China, en cuanto a que habría dos etapas en el desarrollo del socialismo en su país, “la primera, el socialismo subdesarrollado; la segunda, el socialismo relativamente desarrollado”.
En el plano internacional, donde hay evidentes disputas entre las potencias, desde China se han planteado algunos objetivos como la asistencia mutua, el desarrollo común, la seguridad mundial, la no injerencia ni existencia de hegemonismos. En la línea de lo que se define como “construir la comunidad de futuro compartido”.

En su momento, el Presidente de China sostuvo que “necesitamos fomentar la articulación entre la cooperación de alta calidad de la Franja y la Ruta (proyecto comercial estratégico de los chinos) y las estrategias de desarrollo de otros países e iniciativas de cooperación regional, profundizar la liberación y la facilitación del comercio y las inversiones, y acelerar la construcción de infraestructura de puertos y corredores logísticos regionales e internacionales, para garantizar la estabilidad y la fluidez de las cadenas industriales y de suministros regionales”.
Hay un propósito, expresado desde China, de avanzar en lo que se define como un mundo abierto, inclusivo, interconectado y de desarrollo común.
En definitiva, China está dando pauta en distintos ámbitos, presentando tesis innovadoras y proyectos novedosos, y pese a sus detractores, está marcando un camino que, al menos, está dando repuestas internas y podría contribuir a respuestas fuera de sus fronteras.
La entrada Xi Jinping y la vigorosidad del proyecto chino se publicó primero en El Siglo.
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