Filipe Luís, que sacó campeón de Copa Libertadores a Flamengo, contó cuál es su clave para ser un gran entrenador.
La selección chilena está en el piso y necesita revivir urgentemente. La Federación de Chile necesita encontrar un técnico capaz para eso y en Sudamérica hay un candidato espectacular que está cesante: Filipe Luís.
A sus 40 años sacó campeón al Flamengo de Copa Libertadores y del Brasileirao. Y en una charla del Seminario de Fútbol 2026 de Conmebol, contó toda su metodología que los dirigentes puedan tenerlo en cuenta.
“Fue con 27 años que quise ser entrenador. Siempre escuchaba a los entrenadores decir ‘intensidad’, lo típico en un vestuario, ‘intensidad muchachos. Pero yo no sabía cuándo jugaba bien, cuándo jugaba mal, o por qué. No sabía por qué me veía superado en el campo, hasta que trabajé con el Cholo Simeone en Atlético Madrid”.
“Por primera vez en mi carrera sentí un camino claro, lo que debía hacer yo, mis compañeros, desde lo defensivo. Cómo pensar, por dónde mover la pelota. Así supe cuándo tenía culpa en un gol y cuándo no. Me sentí aliviado, cambió mi vida, mi forma de jugar, mi carrera. Tenía calidad, pero entendí el juego y exploté”.

“No fue el único el Cholo, pero me despertó eso. Además por la gestión, cómo te entra en la cabeza, te transforma en un ganador. Ya no jugaba por jugar. Era para matar, por competir. Si me transformó la vida, quiero hacer eso también”.
“A partir de los 27-28 años me fijaba en el Cholo. Cómo hablaba, en la ducha yo me imaginaba dando charla a los chicos, apuntaba cosas que me gustaban y las que no. Cuando hablaba más con los jugadores, lo que te quitaba confianza. Apuntaba todo. Sobre todo porque me gustaba la gestión, pero de fútbol me gustaba la sensación de jugar contra equipos de Guardiola, de ser superado”.
“El que me conoce sabe que soy pesado, hago muchísimas preguntas a todos, quiero aprender de todo. No paramos de hacerlo nunca, copiamos unos de otros. Me considero un copiador con mi idea muy marcada, pero para que evolucione”.
“Me encanta preguntarle a jugadores actuales con los que compartí, y que hoy están en grandes clubes, planes de partido, para aprender más. Veo metodologías de entrenamientos, la clave está en cómo entrenas esa hora y media al jugador en que estás con ellos en el campo. Cómo montarle un mapa mental en la cabeza al futbolista para que entienda que lo que pasará en el campo, lo ha entrenado en la semana”.
“Se ha evolucionado la forma de entrenar, pasé muchos años como futbolista subiendo y bajando cuestas en el campo de golf, esto se hace menos. No digo que está mal, pero me preguntaba el por qué de las cosas. Para qué subo una cuesta o entreno en la arena si el fútbol es césped. Esas cosas me generaban ansiedad, hacía muchas preguntas, rompía las bolas a los preparadores físicos.
“Algunos dicen ‘este equipo no juega a nada’ y me hace gracia. Ya es jugar a algo, es competir, que el jugador lo haga. Pero darle el camino al jugador para aplicar mi modelo es lo que me interesa, es lo que evoluciona. Cuando viajo y veo cosas vuelvo con la mochila llena”.
“Cuando me retiré con 38 años tenía clara la idea de cómo tenían que jugar mis equipos. Muy clara. Muy marcada. Pero me faltaba que jueguen como yo quiero. Eso es lo más complicado. Entrenaba la posesión de balón y luego en el partido pelotazo para arriba. Entonces para qué hacíamos la posesión”.
“Busqué un asistente que encontré que me ayudó mucho a montar entrenamientos, ayudarme a mí en la frustración de ser entrenador, pues la primera semana no veía nada de lo que pedía. Tuve lección de humildad, por suerte empecé en una cantera (Sub 17 de Flamengo), luego entendí cómo funcionaba ese trabajo”.
“Mi idea la veía en el campo en la Sub 17, donde comencé, e imaginaba que con jugadores de mayor calidad esa idea iba a salir mejor. Me fui conociendo a mí mismo, si me gustaba corregir más o menos, elevar el tono en las charlas, hablar más, gritar. Pedía feedback negativo para mejorar. Me sentí confortable. Luego pasé a Sub 20 en mitad de temporada, que es más dura y se me hizo difícil. Esos jugadores se creen más de lo que son, tienen representantes, contratos con marcas, cobran buenos sueldos, salen por la noche, tienen novia. Pero no tienen nivel para el primer equipo, sino estarían ahí. Lidiar con eso me ayudó a prepararme para un primer equipo”.
“Hay principios innegociables en una idea de juego, pero uno se debe adaptar a las características de los jugadores. Eso es lo primero, son los más importantes. Si Flamengo tiene un crack como De Arrascaeta, adaptar el modelo a él es importante, para que explote este jugador, se desarrolle y saque una mejor versión. Se deben sentir naturales, tener polivalencia, per no forzarlos”.
“Es más fácil para mí lidiar con los jugadores profesionales que con los de la cantera. Ellos se juegan la vida, la de sus hijos, entonces necesitan de la información que tú les das. Si no es muy clara, te van a hacer preguntas, hay que estar preparado para ello. Así pueden estar en un máximo nivel. En la cantera es darles la pelota y ya está. Entrené a la mejor plantilla de Sudamérica, que es Flamengo, es más fácil tener estrellas que jugadores de menos nivel. Es mi opinión, sin decir que tengo la razón”.
“Siempre he sido inquieto desde pequeño, desde que jugaba ajedrez. Hay gente mejor que uno y debo aprender de ellos. Como me dijo un DT multicampeón de Europa: todos copiamos de todos”.
“Es difícil retener el talento en Sudamérica. Lo formas desde los 8 años y después de que debuta quieres disfrutarlo un poco, pero al club también da miedo si baja su nivel y pierde valor. En vez de valer 30 vale 10, ese timing es difícil para los clubes. Pero Sudamérica sigue desarrollando talento, como Colombia, Ecuador, Argentina y Brasil. Es difícil retener por el tema económico”.
Filipe Luis renovó con Flamengo para el 2026 por un salario cercano a 5 millones de dólares, tras una negociación bastante intensa. Eso sí, en marzo fue destituido por supuestas charlas secretas con el Chelsea.
Chile a su último entrenador, Ricardo Gareca, le pagaba un salario muy alto: 3.8 millones de dólares. Si bien la distancia pareciera no ser tan grande, lo más probable es que Filipe Luis siga su carrera como DT en Europa.
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