Los finales son complicados. Y el grado de dificultad aumenta cuando el canto del cisne es el de uno de los mejores personajes del siglo XXI. A Thomas Shelby, el gánster más grande de Birmingham, había que sacarle por la puerta grande. Lamentablemente, eso es algo que no consigue Peaky Blinders:…
Artículo original publicado en SensaCine
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