Alza de La Izquierda en Alemania da cuenta de un electorado polarizado en el país
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Alza de La Izquierda en Alemania da cuenta de un electorado polarizado en el país

Mucho se habló del aumento de la AfD, el partido de extrema derecha liderado por Alice Weidel, luego de obtener el 20% en las encuestas y en los votos, y ser así la segunda fuerza política en las elecciones generales alemanas de este domingo. Una sorpresa menos anunciada, sin embargo, tuvo lugar en Berlín, donde el partido más votado fue Die Linke (La Izquierda, en alemán).
Con un 8.8%, el partido se irguió en estas elecciones como una opción de oposición al gobierno Scholz, considerando que tanto los social demócratas como los Verdes formaban la coalición de gobierno. Así, los “postcomunistas” dieron vuelta unos sondeos adversos, y consiguieron cerca de 70 diputados en el Bundestag: se dudaba que siquiera alcanzaran el 5% necesario para entrar al Parlamento.
Respecto a este aumento en “los extremos”, la explicación parece encontrarse en una creciente brecha generacional: en ese sentido, fueron los mayores de 65 años quienes votaron en masa por la CDU, mientras que los jóvenes entre 18 y 29 años hicieron lo mismo con Die Linke, seguidos por la AfD.

Salieron quintos entre todos los partidos, pero los rangos demográficos donde brilló Die Linke en estas elecciones hablan mucho de distintas brechas en el electorado alemán. El resultado más sorprendente está en los jóvenes de entre 18 y 29 años: primer lugar con un 25%, seguido con un 21% de la AfD.
En Berlín, la capital alemana, consiguieron un 22.% de todoslos votos, e incluso hubo barrios enteros donde Die Linke ganó. Este resultado sorprende, sobretodo después de que el partido sufriera una escisión con la partida de Sahra Wagenknecht, que formó su propio partido, el BWS, indicado por los medios como “la izquierda conservadora antimigración”. Al final, parecería que esa misma partición habría convenido a Die Linke, “limpiando” la imagen de la formación.
Liderado por Jan van Aken y Heidi Reichinnek, a quien han llegado a llamar “La Reina Roja”, habría ganado militantes luego de que Wagenknecht se saliera: hasta entonces, muchos jóvenes dudaban de entrar a un partido con una figura mediática tan crítica a la migración. Otro de los factores que llevó a los jóvenes a Die Linke habría sido Tik Tok, luego de que un discurso de Heidi Reichinnek se hubiera vuelto viral: uno en que criticaba a Friedrich Merz por querer aliarse con la extrema derecha para aprobar una ley antimigración.
Precisamente, Die Linke fue el partido que más se opuso a esta ley, y por eso mismo es vista como “la fuerza antifascista” que se opone de frente a la AfD. Así mismo, otro de los temas centrales del programa del partido es la lucha contra los alquileres altos. Al respecto, la revista Jacobin asegura: “No todo fue cuestión de redes sociales o suerte. La campaña del partido proyectó una imagen política coherente y competente. Die Linke se centró en el alquiler accesible, la vivienda social y la reducción de los costes básicos de la alimentación y el transporte público”.

La crisis de los partidos del “establishment” parece una historia de larga data en las democracias occidentales, y en esta elección se notó más. “Estamos siendo testigos de un fortalecimiento de los extremos políticos. Al mismo tiempo, el declive de los grandes partidos continúa”, aseguró a Reuters Benjamin Hoehne, profesor de ciencias políticas en la Universidad Técnica de Chemnitz.
Desde la reunificación en 1990, los dos partidos centristas de Alemania, el SPD y la CDU, solían conseguir cerca del 40% de los votos cada uno, lo que volvía fácil el formar coaliciones y gobernar. Sin embargo, durante este siglo, con el aumento de Die Linke y Los Verdes, el apoyo al SPD empezó a caer, y con la llegada de la AfD, también la CDU ha visto parte de sus votos irse a la extrema derecha.
Los tres partidos más radicales comparten un alineamiento más “hostil” con la OTAN, o al menos se declaran pacifista, como es el caso de Die Linke, BSW y AfD. Así mismo, estos partidos están teniendo mejores resultados en los estados que pertenecieron la Alemania Oriental: ahí donde, como indica Reuters, “las lealtades políticas son más volubles, y los ingresos y la confianza en las instituciones democráticas son menores”.
“El partido Die Linke, que prometió topes a los alquileres, alimentos libres de impuestos y más apoyo a los hogares de bajos ingresos financiados por los ricos, fue el más popular entre los alemanes menores de 30 años, particularmente las mujeres”, indicó Reuters. “En el pasado, era un partido clientelista, pero ahora se ha convertido también en un partido de las generaciones más jóvenes”, afirmó al respecto Hermann Binkert, director del Instituto Alemán de Nuevas Respuestas Sociales (INSA).
Ahora, la presencia de Die Linke y de la AfD en el parlamento trae un factor más a las difíciles negociaciones para formar gobierno, que protagonizan actualmente la CDU y el SPD: ambos partidos juntos suman el 44% de los votos, y se está evaluando la posibilidad de que Los Verdes (11%) entren al gobierno.
La AfD y Die Linke juntos ahora tienen el potencial de bloquear cambios a la constitución de Alemania, lo que incluye las reformas a las reglas de deuda que muchos economistas consideran esenciales. En el contexto de la amenaza rusa y la necesidad de subir el gasto en defensa, los partidos centristas discuten sobre cambiar la regla de endeudamiento público, que solo que solo permite déficits estructurales anuales del 0,35 % del PIB.
Al respecto, The Conversation indica: “AfD estaría a favor de un mayor gasto en defensa, pero se opone de forma tajante al envío de ayuda militar a Ucrania y a la reforma de la regla fiscal. Die Linke apoyaría una flexibilización de la regla fiscal si se gastara más en infraestructura civil, pero por su carácter pacifista, rechazaría gastar más en las fuerzas armadas”.
En un contexto en que Donald Trump presiona a Alemania y Europa en general para subir su gasto en defensa, los expertos indican que sin aquella reforma, sería prácticamente inviable financiar ese aumento.
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