Demi Moore y la experiencia más visceral del año: por qué La Sustancia se convirtió en un fenómeno

Demi Moore y la experiencia más visceral del año: por qué La Sustancia se convirtió en un fenómeno

La Sustancia fue uno de los títulos que más dio que hablar en la 77° edición del Festival de Cannes. El segundo largometraje de la francesa Coralie Fargeat acaparó elogiosos comentarios, pero también provocó reacciones virulentas, con algunos asistentes abandonando sus primeras proyecciones en el certamen y otros tantos quedando descolocados en sus butacas.

Tras esa explosiva presentación en sociedad, donde la directora fue premiada con el reconocimiento a Mejor guión, la cinta llegó a las salas en septiembre. A Chile arribó el jueves 19, en pleno fin de semana de Fiestas Patrias. La fecha era difícil para la industria local, pero su distribuidora prefirió que se estrenara en la misma semana en que debutaba en Estados Unidos, Reino Unido y otros países de Latinoamérica.

En sus primeros siete días en los cines nacionales logró 15 mil espectadores, una cifra estimable, pero que fue rápidamente superada al concluir su segunda semana, cuando sumó más de 33 mil asistentes. Luego, en su tercera semana, agregó 38 mil. Recientemente superó la barrera de los 100 mil tickets vendidos y, según fuentes consultadas por Culto, ya totaliza más de 135 mil entradas, consolidándose como uno de los fenómenos de la temporada.

Si gran parte de las películas (incluso las superproducciones más populares de Hollywood) acostumbran a caer en las semanas posteriores a su lanzamiento, La Sustancia no se ciñe a esa tendencia, creciendo a medida que se acerca a su primer mes disponible en el país.

El filme gira en torno a Elisabeth Sparkle (Demi Moore), una actriz que gozó de un pasado brillante y que hoy se mantiene como figura televisiva. El día en que cumple 50 años es despedida de su trabajo como conductora de un programa en que enseña rutinas de ejercicios y se ve tentada a probar un nuevo producto disponible en el mercado negro: “La Sustancia”, un procedimiento que le permite recuperar la juventud extraviada.

Así nace Sue (Margaret Qualley), una bella veinteañera que reclama el lugar del que fue expulsada. La letra chica –y la excusa para que el largometraje se inscriba en el género body horror– es que son siete días para Elisabeth y siete para Sue, un equilibrio que debe ser sagradamente respetado. De no seguir esas instrucciones, las consecuencias prometen ser irreversibles.

Fargeat propone una montaña rusa en que se mezclan vísceras, humor negro y reflexiones sobre el cuerpo femenino. Es un viaje hipnótico que a ratos provoca risas y asco, y termina en un final no apto para estómagos delicados (el trailer disponible en las redes de la distribuidora viene acompañado de una advertencia: “Esta película contiene imágenes que podrían herir la sensibilidad de algunos espectadores”). Una experiencia que se amplifica al verla en la pantalla grande y con entradas agotadas.

“Todos quieren ser parte del fenómeno. Ver o entender porque ocurre lo que ocurre”, señala Carlos Hansen, presidente y CEO de BF Distribution, quien cuenta que se han coordinado con las cadenas del país para sumar nuevas funciones que permitan cubrir la alta demanda.

El ejecutivo considera que el éxito de la cinta obedece a que ha convocado en masa a dos tipos de públicos: a amantes del cine de autor y a fanáticos del terror. “Se juntaron dos mercados importantes y eso está permitiendo llegar a estas cifras. Y se convirtió en un imperdible, en un tema de conversación, que nadie se puede quedar afuera. Mas allá de si te gusta el terror o no”, opina.

En ese sentido, ya es el filme independiente de terror (no perteneciente a los grandes estudios) con mejores números en Latinoamérica en 2024, desplazando a Longlegs: Coleccionista de almas e Inmaculada, ahora segunda y tercera, respectivamente.

Otro factor importante reside en que este es el rol más elogiado de Demi Moore en los últimos 25 o 20 años, y que suma méritos para lograr la primera nominación de su carrera a los Oscar. “Claramente Demi Moore está atrayendo mucho público, pero no me atrevería a decir que es por su vuelta, sino porque su actuación es soberbia”, apunta Hansen.

BF Distribution se encargó de la distribución de La Sustancia en algunos países de Latinoamérica (Chile, Argentina, Perú, Bolivia y Ecuador), pero originalmente es una película de Mubi, la firma especializada en cine de autor, que durante los últimos años ha empezado a apostar por adquirir cintas para su estreno en salas y luego en su plataforma (el acuerdo se anunció en la previa a su debut en Cannes).

La primera colaboración entre Mubi y la distribuidora latinoamericana fue Priscilla (2023), el acercamiento de Sofia Coppola a la vida de Priscilla Presley, que alcanzó los 33 mil espectadores en cines chilenos.

La Sustancia no sólo cuadruplicó esa cifra, sino que tiene margen para seguir creciendo. Un zoom a la taquilla local del último fin de semana es la mejor prueba de ello: el largometraje de Fargeat se ubicó segundo en número de asistentes, sólo por debajo de la animada Robot salvaje y dejando en el tercer puesto a Guasón 2: Folie à deux, que se ha convertido en una de las decepciones de 2024.

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LaTercera.com

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