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En su debut por Copa Libertadores: las claves del libreto de Gustavo Álvarez para que la U bajara al campeón de América

En su debut por Copa Libertadores: las claves del libreto de Gustavo Álvarez para que la U bajara al campeón de América

Era un día especial para Gustavo Álvarez. No solo porque Universidad de Chile iniciaba su camino en la fase grupal de la Copa Libertadores, tras una ausencia de siete años en esta instancia, y porque el primer rival era nada menos que el Botafogo, el campeón vigente del continente. Era un día especial para el entrenador argentino porque en la noche del miércoles, en el Estadio Nacional, tuvo su estreno absoluto en el máximo certamen de clubes de este lado del mundo.

Hasta antes de su desembarco en la U, el estratega de 52 años había transitado por clubes de poca resonancia mediática: Temperley, Aldosivi y Patronato, en Argentina; Sport Boys y Atlético Grau, en Perú; y Huachipato, en Chile. En ninguno de ellos tuvo la ocasión de dirigir en copas internacionales. Por lo mismo, el DT campeón del fútbol local en 2023 cruzó un umbral. Y esa primera vez ingresa a su bitácora personal asociada a una alegría, por la victoria de su club sobre el Fogao por la cuenta mínima, con el gol de Lucas Di Yorio.

Por el linaje del rival, se trata del triunfo más resonante en lo que va del año para el equipo del chuncho, que había dejado algunas vacilaciones en su andar en la Liga de Primera: las derrotas ante Cobresal y Everton, más el empate con Audax Italiano. El obstáculo tenía otro peso y el DT determinó plantear el partido desde otra perspectiva. El libreto le resultó. Sufrió, pero sacó la tarea adelante. Con el overol puesto, la U volvió a ganar en una competencia internacional, lo que alimenta las esperanzas de clasificación. Desentrañando el guion de Álvarez, se encuentran las claves de la victoria en Ñuñoa.

Con este entrenador, la U. de Chile gusta de un fútbol intenso y con ataque vertical, donde se piensa más en el arco rival, corriendo riesgos para obtener un resultado. Sin embargo, eso se vio vuelta ante los cariocas. El subcampeón chileno se puso el overol y trabajó el partido desde otra perspectiva, una más pragmática. Dejando de lado la elaboración por bajo, se concentró en su territorio y buscó los balones largos hacia sus atacantes. Sacrificó tenencia. En esa dirección, la línea de tres pasaba a ser de cinco cuando el trámite lo ameritó.

En lo que va de la Liga de Primera, la U promedia un 61,4% de posesión, según los datos de Sofascore. Para lo que pregona Álvarez, el trato de la pelota es fundamental. Pero ante el Fogao cambió, porque cedió protagonismo, registrando solo el 39% de posesión (38% en el primer tiempo). Quizás por la instancia y el escenario, los primeros 45 minutos fueron lo que menos se pareció a un equipo de Álvarez.

Foto: Photosport.

Los cambios y la solidez defensiva

Para darle matices, el DT introdujo unos movimientos en el tablero. Los ingresos de Israel Poblete y Nicolás Guerra, por Javier Altamirano y Leandro Fernández, resultaron. El ex Cobresal y Huachipato apoyó la labor del mediocampo, una más física en relación a Altamirano, mientras que el delantero se asoció bien con Di Yorio, tanto así que produjeron el gol que terminó inclinando la balanza para los laicos. El gol fue uno de los dos tiros a portería de la U en el segundo periodo, contra tres del visitante.

“Necesitábamos más equilibrio con Israel y Guerra. El cambio lo hicimos también por el riesgo de la amonestación, eso desde los individual. Guerra entró bien, en muchos aspectos, en la recuperación. Ese ajuste de la presión es lo que necesitábamos, que los delanteros corrieran más, iban a hacer un gran esfuerzo. Si se agotaba entraba un compañero. Físicamente, ese ajuste requirió del esfuerzo máximo de los delanteros”, explicó el adiestrador.

“Esto es independiente de nombres propios. Cuando un jugador corre riesgo de expulsión, lo saco. Con Sepúlveda y Poblete, en el partido anterior, fue lo mismo. Hay cosas que se pueden evitar, tampoco quiero un equipo frío, el límite es el reglamento. No me gusta correr ese riesgo”, profundizó el transandino sobre la decisión de sacar a Lea en el entretiempo.

En este tipo de partidos, la exigencia física y mental debe estar a tope. Otro de los movimientos que le resultó a Álvarez fue atreverse a sacar a Marcelo Díaz, el capitán, quien fue sintiendo el partido. Lo reemplazó en los 74′ por Gonzalo Montes. Carepato tuvo el 94% de pases precisos.

La U ganó el partido en las áreas. En la contraria, fue efectivo al concretar una chance clara. Y en la propia, fue eficaz defensivamente. Gabriel Castellón respondió cada vez que fue requerido y la línea de tres zagueros (Ramírez-Calderón-Zaldivia) se erigió en una pieza fundamental para sostener la ventaja. Por ejemplo, Franco Calderón ganó sus tres duelos en el campo ante los brasileños, mientras que por arriba se impuso en dos de tres. A su vez, Matías Zaldivia sumó ocho despejes y ganó tres de cuatro duelos.

“Botafogo manejó la pelota en el primer tiempo, debíamos diferenciar la presión del orden. No podíamos saltar a presionar en momentos inoportunos. Cuando salimos agresivos y tarde quedábamos expuestos. En el segundo ajustamos, el equipo defensivamente manejó los dos tiempos muy bien y, una vez recuperada la pelota, el desgaste físico era menos, más lejos del arco y con más facilidad”, analizó el DT tras el encuentro.

“Buscamos la forma de recuperar la pelota y cuando la tenemos, buscar los espacios para llegar a situaciones de gol. Estratégicamente lo planteamos como siempre, pero acorde al rival. Cambiamos la forma de presionar y recuperar la pelota. La intención está, pero si las presiones son fallidas, la exigencia es mayor, terminas cansado”, continuó Álvarez, quien no olvidará su debut absoluto en la Copa Libertadores de América.

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LaTercera.com

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