Nicole Row de Incubus: “No tenía idea sobre el Festival de Viña, pero vimos que era más grande de lo que pensábamos”
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Nicole Row de Incubus: “No tenía idea sobre el Festival de Viña, pero vimos que era más grande de lo que pensábamos”

Fue un mensaje vía Instagram el que cambió la vida de Nicole Sue Row (California, 1991). Hasta entonces, se había ocupado durante cinco años tocando como bajista en la banda Panic at the Disco! Pero en marzo de 2023, el grupo concluyó su actividad. Tras tocar en el último show con ellos, en Manchester, pensó en tomarse unos días de descanso. Al levantarse la mañana siguiente del concierto, una amiga le habló para comentarle que Mike Eizinger, el guitarrista de Incubus, la estaba tratando de contactar.
“Panic at the Disco! estaba a punto de terminar, y yo estaba volando a casa desde nuestra última gira. Ahí recibí un mensaje directo de Mikey en Instagram. Y me dijo: «¿Qué tal?». Tuvimos un divertido intercambio de mensajes. Y luego, en menos de una semana, después de recuperarme del jet lag, volé a California, nos pusimos a improvisar y a conocernos. Eso fue todo”, cuenta a Culto.

En esos días, Incubus, banda clave en el rock alternativo de fines de los noventa, estaba en plena búsqueda. El entonces bajista Ben Kenney se había retirado de la banda tras afrontar la recuperación de un agresivo tumor cerebral, por lo que el puesto había sido ocupado temporalmente por Tal Wilkenfeld. Pero la experiencia de Row y su solvencia en directo la había vuelto la candidata ideal.
Así, cuando llegó al estudio que el grupo ocupa también para ensayar, sorprendió al resto de los músicos con su sobrada competencia como intérprete. Toca las duras cuerdas del bajo eléctrico solo con sus finos y largos dedos, sin uñeta. Desde el comienzo se acopló. “La primera vez que tocamos juntos fue la primera vez que los conocí a todos. Así que entramos en el local de ensayo, charlamos un rato, y luego improvisamos un par de canciones”, cuenta.
En principio, Row iba a ser solo un reemplazo temporal para los shows. Pero con el paso de los ensayos y las presentaciones, su carisma y técnica dejaron en claro que podía ser un aporte.
Entonces, el conjunto le pidió participar en el proceso de grabación de Morning View XXIII, la nueva mirada a su disco clásico de 2001. Ahí aportó algunas cosas, como una introducción con acordes para Nice to know you, la canción de apertura. Aunque Nicole es mesurada al respecto. “No sé si diría que lo escribí yo, pero definitivamente le di mi toque. Sí. Creo que Mikey y todos los demás colaboran en todo”. Así, el grupo decidió incorporarla definitivamente como una integrante en pleno derecho. Es la primera mujer que toca en Incubus.
Nicole conocía a la banda como un referente de los noventa y los primeros años 2000. Como una ironía del destino, ella nació en Fresno, el mismo año en que ellos se formaron en Calabasas, a unas tres horas de distancia. Tiene algunos recuerdos de escucharlos en su adolescencia, pero reconoce que nunca los vio en vivo antes de unirse a ellos.
“Nunca he ido a un concierto de Incubus -admite-. Pero definitivamente crecí escuchándolos. Muchos de mis recuerdos de la infancia son estar en la camioneta de mi papá y escuchar a Incubus. Yo era solo una niña. Luego, de repente, me convertí en adulto y recibí una llamada para tocar con ellos. Fue muy divertido. Fue tan surrealista”.

Para Nicole, la música era una presencia. Casi un juego. Por eso decantó de manera orgánica hacia el bajo eléctrico. “Me metí en un montón de cosas diferentes. Me encantaba cantar. Tocábamos el piano, la guitarra, hacíamos tonterías con la batería. Luego empecé a tocar en la banda de un amigo en el instituto. Empecé a tocar el bajo, y fue algo un poco más instintivo. Me enganché mucho más rápido, y así que seguí con ello. Ese fue el primer instrumento que me importó sentarme a estudiar, tú sabes, todo lo demás era lo que aprendía en las canciones, pero el bajo me importaba mucho más”.
Eso sí, no tiene referencias muy definitivas sobre el instrumento. “Mi bajista favorito cambia constantemente -apunta-. Ahora mismo estoy volviendo a Jaco (Pastorious), pero acabo de dejar de estudiar exclusivamente a Derek Hodge ¡que es alguien que lo hace todo! Toca el bajo, escribe canciones y toca para muchos artistas realmente increíbles. Pero ahí es donde estoy. Nunca me he concentrado en una sola persona. Siempre cambia”.

Así como puede cambiar de bajista favorito sin problemas, también puede variar la música que escucha. “Depende de lo que esté sintiendo. Si me estoy preparando para salir por la noche, escucho a SZA, o si estoy caminando por el bosque, escucho la banda sonora de una película de Pocahontas. O si quiero nostalgia, escucho un viejo disco de Sublime, pero depende del sentimiento, ¿no? Es muy diferente en la música. Me encantan muchas cosas diferentes ¡me encanta todo! No estoy solo en una sola categoría musical”.
Esa capacidad para escuchar diferentes músicas explica lo variado de su CV. Además de tocar en Panic at the Disco!, Nicole acumuló experiencia en escenario tocando para artistas como Troye Sivan, Miley Cyrus, Ty Dolla Sign, Dallas Austin y hasta con Dua Lipa. La acompañó en el evento TIME100 Next 2021.
“Esa es una historia divertida -recuerda-. Hace años, tocaba con Troye Sivan, un artista australiano. Nos fuimos de gira, y la telonera era Dua, esto fue antes de que fuera una estrella. Salimos a verla actuar antes que nosotros, la estábamos viendo, y todo el mundo se quedó con la boca abierta. Troye nos miró a todos y dijo: «Ella va a ser súper famosa». Y en un año, estaba arrasando. Tiempo después, ella venía a Estados Unidos y necesitaba algunos músicos. Así que cuando volví a tocar con ella, hicimos un pequeña grabación en directo en el estudio, y hacía años que no la veía. Eso fue todo”.
Nicole es menuda, de sonrisa fácil, luminosos ojos verdes y una melena dorada como la mies que le cae suave hacia los hombros. Relajada como el oleaje de una playa de California, recibe a Culto en una sala en la profundidad del Movistar Arena, tras el escenario, unas horas antes que Incubus salga a tocar en la primera de sus tres noches en Santiago.
La bajista de inmediato se hace notar por su chispeante personalidad. Saluda de abrazo y es sorprendentemente expresiva, en comparación con el estadounidense promedio. Gesticula cuando habla, remarca con sus manos algunas palabras clave y luce algunos tatuajes en la muñeca de su mano derecha, la misma con que ataca las cuerdas del bajo; destaca uno de Panic at the Disco! y una frase dedicada a su fallecido hermano Josh, quien también orientó su vida a la música, como baterista. “Son cosas especiales para mí”, cuenta.

Probablemente, Nicole Row nunca se imaginó que su primera experiencia con el país ocurriera en su evento más importante, el Festival de Viña del Mar, donde Incubus fue el número de apertura de la noche anglo del 27 de febrero, el que fue premiado con sendas Gaviotas de Plata y Oro. Aunque reconoce que no conocía mucho sobre el evento, ni la repercusión que tendría su aparición en escenario.
“Ninguno de nosotros tenía ni idea de cómo iba a ser este festival -dice-. Todo lo que me dijeron fue que íbamos a tocar en un festival, algo normal, un día normal. Y luego empezamos a oír a los fans en la calle hablar del premio Gaviota y no teníamos ni idea de qué se trataba. Yo no paraba de preguntar: «¿Qué representa esto?». Nadie me lo podía explicar. Solo decían: «Solo representa a Chile. Es algo que hacemos»”.
A Row le sorprendió la puesta en escena del Festival, muy distinto a uno promedio. Probablemente imaginaba algo al estilo Coachella, pero al arribar a la Quinta Vergara, un detalle le llamó la atención. “Llegamos allí y todo el mundo iba vestido con trajes y vestidos preciosos, y decían: «Sí, tienen a los anfitriones en el escenario». Y todos nos hablaban en español. No entendíamos ni una palabra. Pero enseguida nos dimos cuenta de que era un evento mucho más grande de lo que pensábamos. Así que nos sentimos muy agradecidos de estar allí y de recibir los premios. Y fue una experiencia muy especial estar allí para eso. Y luego volver unas dos semanas después para hacer estos tres shows, es muy loco ¿dónde están las Gaviotas? Están en casa, en nuestro estudio”.

Tras bajar del escenario, la alcaldesa de la ciudad jardín, Macarena Ripamonti, visitó a la banda en el backstage. Tuvieron una breve conversación y se tomaron una fotografía para las redes sociales. Cuando lo recuerda, aún parece revivir la admiración que le generó la autoridad municipal. “Lo sé ¡tiene 33 años! Es tan joven. Es tan cool, la idolatré un poco. Fue como ¡guau!”.
Poco después, notó que se había vuelto una tendencia al volverse la revelación de la noche. Muchos no la conocían y sorprendió con su presencia. Por eso se llenó de comentarios en sus redes sociales. “La verdad, no sé qué pasó. Vinimos a tocar e hicimos lo nuestro y cuando nos íbamos, había tanta charla en Internet. Estábamos en casa, y había tanta gente enviándome mensajes, tanta emoción en torno a esto. Fue muy divertido. Realmente no sé de dónde vino eso, porque no parecía que fuéramos una sorpresa”.
Además de tocar cada noche con Incubus, destacando por su dominio del instrumento, el apoyo en las voces y sintetizador, en estos días, Nicole Row se ve entusiasta por el nuevo álbum del grupo, para el que escribió material como una integrante de pleno derecho. “Nuestro nuevo disco sale este año, y todos colaboramos en todas las canciones, como una banda de rock de la vieja escuela. Todos escribimos las partes, nos sentamos juntos en nuestra habitación y creamos juntos”.

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