Los entretelones de la caliente noche en la que Argentina hizo historia frente a Brasil

Los entretelones de la caliente noche en la que Argentina hizo historia frente a Brasil

Argentina y Brasil protagonizaron un clásico caliente. No solo por la goleada histórica de 4-1 que los campeones del mundo le propinaron a la Canarinha, sino por todo el ambiente que rodeó al clásico antes, durante y después del partido.

Incluso en la previa del trascendental duelo el ambiente ya estaba enrarecido. Las declaraciones del brasileño Raphinha ya habían dejado una nota de aviso frente a lo que ocurriría en la cancha del Monumental de River Plate.

“Les daremos una paliza, sin dudas. Vamos con todo, dentro y fuera del campo, como tiene que ser. Haré un gol, que se jodan. La última vez que jugamos en el Maracaná pude jugar, pero no fue como queríamos. Ahora tenemos que ganar”, anunció el delantero del Barcelona en la previa del trascendental duelo.

Nada más lejos de la realidad. La Albiceleste le dio baile y paliza al Scratch con una rutilante victoria por goleada. Se convirtió así en la primera selección que le gana los dos partidos a Brasil en toda la historia de las Eliminatorias.

Es más, Brasil no concedía 4 goles o más en un partido no amistoso desde el 7-1 que le propinó Alemania en el Mundial de 2014. Contra un rival sudamericano no le ocurría desde la Copa América de 1987, cuando Chile lo goleó 4-0.

Partido de fricción

Lo cierto es que las palabras del jugador culé tensionaron el ambiente en Buenos Aires. Al margen de los roces propios de un partido de esta estatura, las disputas dialécticas entre los jugadores se hicieron frecuentes en los 90 minutos.

En la mitad del primer tiempo, el delantero Rodrygo de la Verdeamarelha sostuvo un duro intercambio con el mediocampista transandino Leandro Paredes en medio de la refriega.

“Tú eres muy malo”, dijo el atacante en la cara del volante de la Roma, quien tampoco se quedó atrás en las provocaciones: “Yo tengo un Mundial y 2 copas América, tú 0”, le contestó el argentino mientras gesticulaba con los dedos.

No fueron los únicos. Cerca del final de la primera parte, una falta sobre el apuntado Raphinha provocó una disputa entre varios jugadores. El capitán de la Albiceleste Nicolás Otamendi le decía al del Barça, “tú eres pura boca”, el carioca Vinicius Junior les contestaba “yo tengo dos Champions”.

Tras el duelo, el delantero argentino Julián Álvarez -autor de la primera conquista- reconoció cómo cayeron las declaraciones de Raphinha en el plantel de los campeones del mundo.

“Obviamente que todo lo que dijeron en la previa le aportó condimento a un partido como este, con esa forma de hablar. Pero nosotros, con humildad, hicimos nuestro trabajo y un partidazo. Les dimos un baile”, advirtió el atacante del Atlético de Madrid.

Mesurado en sus comentarios fue el técnico de los argentinos, Lionel Scaloni: “con o sin declaraciones nosotros íbamos a jugar nuestro partido. Personalmente, disculpo a Raphinha, porque creo que no quiso herir a nadie, solo quería defender a su equipo”.

En la otra orilla, el medio Gazeta Esportiva le dedicó una severa nota al catalizador de ese ambiente en la previa y lo apuntó como uno de los grandes responsables

“Tras decir que les daría una ‘paliza’, Raphinha se quedó en blanco en el Monumental de Núñez y vio a Brasil perder con Argentina por 4-1, este martes, por la 14ª jornada de las Eliminatorias Sudamericanas”, explicó el medio.

“Vergüenza”

Porque el clásico rival le propinó un desastre histórico a esta desangelada versión del Scratch. En medio de las críticas, los punzantes medios brasileños hicieron un descarnado análisis de la derrota.

“Nocaut: El baile argentino pone de relieve la falacia de la ‘evolución brasileña’”, describió el portal GloboEsporte. En la bajada de su nota principal, insistió en que “la disparidad entre los equipos causó vergüenza y explica la derrota de la selección nacional por 4-1”.

El cuerpo de la nota principal, el medio establece que “lo que muchos temían antes de empezar el torneo terminó confirmándose en Buenos Aires. Brasil fue arrollado por Argentina y sufrió la mayor derrota de los últimos 65 años ante su mayor rival. Desde diciembre de 1959, la selección brasileña no perdía 4-1 ante los argentinos. Una mancha histórica, que refleja a la perfección la distancia que separa hoy a ambos equipos”.

Estado de Sao Paulo, agregó que “Selección brasileña sufre derrota histórica en Buenos Aires por eliminatorias mundialistas, pero hay problemas que van más allá de la cancha”.

En tanto, el diario Lance fue un poco más allá en sus conclusiones y tituló de la siguiente manera: “Sin Messi, Argentina le propinó a Brasil su peor derrota desde el 7-1”.

Decisión extrema

Precisamente, ese fue el principal foco de atención para los medios brasileños. El gran responsable de la catástrofe, al menos para la prensa, no es otro que el entrenador Dorival Júnior.

“Cuando hablo de cambios, obviamente hablo de cambios de mando. Me gusta Dorival, tengo el mayor respeto por él, ha hecho un gran trabajo en el fútbol brasileño. Pero para la selección nacional no funcionó, no funcionó. Y ya no tenemos más tiempo de espera”, dijo el comentarista Roger Flores en la transmisión oficial para la nación más grande de Sudamérica.

El columnista de Estado Marcel Rizzo, agregó que “la posición de Dorival es inestable; Filipe Luís y Ancelotti emergen como nombres para la selección”.

Un discurso que se condice con las conclusiones de GloboEsporte: “la presión sobre Dorival alcanza su nivel más alto y CBF debate el momento del cambio; Ancelotti vuelve a la agenda. Participación de posibles sucesores en el Mundial de Clubes podría mantener al actual técnico en la Selección hasta la Fecha FIFA de junio; Filipe Luís del Flamengo también gana fuerza en la entidad”.

Fuente

LaTercera.com

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