Reducir la jornada laboral no es únicamente trabajar menos horas. Es redefinir cómo se distribuye el tiempo en una sociedad. Es reconocer que la productividad no depende exclusivamente de la cantidad de horas trabajadas, sino también de su calidad. Y es, en última instancia, cuestionar un modelo donde el crecimiento económico se ha construido muchas veces a costa del desgaste laboral
La entrada 42 horas: una reforma que avanza pese a la resistencia empresarial se publicó primero en El Clarin de Chile.
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