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Autolesiones en adolescentes: Trabajar con padres y madres sin trivilalizar ni alarmar

Vitoria, 26 abr (EFE).- Los adolescentes que se autolesionan eligen el dolor físico como forma de gestión de un daño emocional, en la mayoría de los casos puntual y no patológico, que los expertos emplazan a no tratar desde el alarmismo, pero a tampoco trivializarlo y a hacerlo trabajando con padres y madres para que sean "interlocutores válidos" de sus hijos.

Los últimos estudios apuntan a que más de la mitad de los adolescentes españoles conocen a alguien que se autolesiona, practica que la mayoría de los menores de más de 14 años identifican y que circula entre los contenidos que ven en redes sociales.

Estas conductas se tratan cada vez más en los gabinetes psicológicos, tal y como confirma a EFE el psiquiatra y psicoterapeuta Enrique Saracho, director técnico de la cooperativa sanitaria vasca Ediren, especializada en tratar con menores y con centros educativos.

Reconoce que estas situaciones han aumentado y que se dan en edades cada vez más precoces, pero llama a situarlas en lo que son mayoritariamente: "Llamadas de atención que no hay que trivializar, pero tampoco tratar con alarmismo".

Cuando un adolescente busca una "experiencia de dolor físico para que le ayude a gestionar su estado emocional" está claro -subraya este experto en trabajar con menores- que "están pasando cosas" que en la mayoría de los casos "no son necesariamente patológicas, pero que requieren atención".

"Igual ha sacado malas notas o ha reñido con el novio y por eso se ha hecho unos cortes. Dicen así que el nivel de sufrimiento psíquico está desbordando su capacidad de gestión", relata.

Las autolesiones se producen en un momento evolutivo concreto de la vida en el que se carece de herramientas de gestión emocional y se presentan como "actos de cortocircuito que alivian" .

Saracho indica que las "descargas emocionales" y el acercamiento de los adolescentes a los límites han existido siempre, pero lo que ha ido cambiando son "las formas" en las que se presentan.

Las redes juegan un papel relevante en la difusión de las autolesiones, que se presentan casi como una "moda" que "llama la atención y genera alarma en las familias". Ante ellas en la gran mayoría de los casos "no hay que preocuparse pensando que tiene relación con intentos de suicidio, pero sí hay que ocuparse".

"Lo último que un padre o una madre debe preguntar es por qué lo ha hecho, porque no lo sabe", apunta Saracho, quien recuerda que es un acto "que no pasa por la reflexión y que no precisa pedir ayuda".

Indica que en el fondo de esta conducta está la falta de interlocución "válida" con sus adultos referentes, con los que la brecha intergeneracional ha crecido. "El adolescente se siente solo, siente cosas que le angustian y le llevan a hacerse daño", explica.

Ante ello insiste en que un padre o una madre no debe preguntar qué le lleva a la autolesión porque "le dejan solo". "Se supone que el adulto ha pasado ya por eso y si le pregunta por qué el menor pierde la esperanza de entenderlo", precisa.

"Si se entiende que estas emociones son normales, la función de los progenitores no es preguntarlo", reitera Saracho, quien incide en que un adulto debe "poner palabras a lo que siente un adolescente en crisis sin quitar importancia" a las situaciones que lo desencadenan.

Debe trasladar que entiende "que el drama que sienten es terrible", pero sin elevarlo a algo patológico que requiera atención psiquiátrica y farmacológica.

Subraya por tanto que el foco de la intervención de los profesionales está en las familias y en actuar como "mediadores" entre dos generaciones que "se han desconectado y viven en mundos diferentes con una comunicación cada vez mas complicada".

"Invertimos mucho tiempo en explicar a las familias cómo funciona la adolescencia", etapa que obliga a los progenitores a "revisar a suya", distinta a la de sus hijos que para Saracho, es más complicada porque se desarrolla en un mundo "más competitivo y que implica más exigencia".

En este sentido, recuerda que el tránsito a la edad adulta es más largo ahora y que la falta de tolerancia ante la frustración hace décadas se vivía desde la transgresión y ahora ha virado hacia "la agresión hacia uno mismo".

Las autolesiones se dan más en chicas, aunque cada vez las diferencias son menores. Son más frecuentes en personas con alta sensibiilidad y más introvertidas.

Saracho deja claro que son "avisos" que en la mayoría de los casos se quedan en un "paso evolutivo" si se gestionan adecuadamente, pero que de no hacerlo puede derivar en conductas "reiterativas, repetitivas y adictivas".

La atención para estos casos a su juicio no es la adecuada desde el sistema público de salud, más relacionada con la asistencia que con la prevención.

Las campañas públicas tampoco son la mejor opción ya que a menudo se enfocan de manera alarmista. "Más barato y más efectivo es explicar a los progenitores qué es la adolescencia", defiende.

Saracho concluye que una de las terapias más eficaces en este ámbito es el psicodrama, que da la oportunidad a los más jóvenes de analizar a través del juego simbólico y la teatralización lo que les ha llevado a autolesionarse, aunque lamenta la falta de formación de profesionales para dirigir grupos de adolescentes. EFE

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Abril 26, 2026 • 1 hora atrás por: Infobae.com 2 visitas 2031327

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