El Ciudadano

El viento que sopla desde La Moneda arrastra una decisión que no es solo administrativa, sino es simbólica. Se trata de un hachazo a la historia, un corte de amarras con el Sur Global. Chile y su retiro de los No Alineados es un golpe de timón que revela la sumisión de la política exterior de Kast, quedando expuesto en el vértigo de la tormenta geopolítica, cuando el mundo se pliega sobre sus antiguas fracturas y el fantasma de la Guerra Fría 2.0. José Antonio Kast ha soltado la única boya que aún nos mantenía a flote en el ancho mar de la autonomía: el Movimiento de Países No Alineados.
La Cancillería chilena, con esa prosa poco honesta que usan los burócratas para disfrazar las traiciones, nos dice que el MNOAL ha quedado «fuera de contexto». Pero la explicación no resiste el embate de los hechos, pues estamos ante un velo de niebla para ocultar la ruta trazada hacia el Norte. No es creíble, porque las decisiones de fondo nunca se toman en el vacío, sino en la encrucijada de los intereses. Y aquí, en esta encrucijada, la brújula de Hacienda y la de la cancillería apuntan al mismo polo magnético, la OTAN, el sionismo, la reducción del Estado hasta los huesos y un neocolonialismo que viste de traje y corbata para darle un beso en la mano a sus amigos del imperio angloparlante.
No es que a Chile se le ha rota la; la brújula ha sido vendida. Mientras el mundo se polariza y la doctrina Monroe renovada -esa sombra alargada que vuelve a posarse sobre nuestro continente- extiende sus garras, mientras Chile decide no ser un puente, sino un muelle de carga para los intereses ajenos.
La neutralidad activa no es una postura ingenua; es la inteligencia de los pueblos que han visto demasiadas veces cómo la arena de sus desiertos y el agua de sus mares se convierten en botín de guerra. Permanecer en el tratado era una garantía, un faro para nuestra vocación multipolar.
Debemos ser claros, abandonar el MNOAL es cerrar la puerta a 120 naciones que representan la esperanza y el reclamo del sur global, es apagar la voz de Chile en el coro de los que buscan un equilibrio, para convertirnos en un eco servil de las potencias hegemónicas.
Tal como ha señalado, Daniel Grimaldi, director ejecutivo de Fundación Chile21 «En el fondo, Chile rompe con su tradición diplomática en democracia y se alinea con Estados Unidos, en un contexto donde su hegemonía tanto cultural como económica está amenazada y, además, cuando la administración Trump acaba de subir 12,5% los aranceles a Chile. Alinearse sin ganar nada a cambio tiene un nombre más preciso: sumisión».
Lo que la ciudadanía, las organizaciones sociales y los partidos políticos debiesen hacer hoy es alzar la voz como un solo oleaje. Rechazar esta medida con la fuerza de quienes saben que la soberanía no se negocia, que la independencia no se subasta. Porque si hay algo que nos enseñó la historia, con su implacable hilandera de días y noches, es que la última vez que Chile se retiró de este movimiento fue en la oscuridad de la dictadura de Pinochet.
Aquella decisión siniestra resuena hoy en las bóvedas del poder, tejiendo el mismo hilo de plomo que cosió el silencio y el aislamiento en aquellos años de sombra. ¿Es ese el destino que queremos repetir? ¿Es esa la herencia que dejarán a las generaciones venideras?
Chile es un país de cordillera que rasga el cielo y océano que abrazan el infinito. No fue hecho para arrodillarse ante nadie, sino para erguirse como un ágora de diálogo entre mundos. Por eso, desde la raíz de nuestros pueblos, desde las artes, desde nuestras calles y la inteligencia colectiva de nuestras organizaciones, debemos decir basta. Rechacemos este retiro no solo con el argumento frío, sino con la poesía ardiente de nuestra soberanía. No alineados, sí; libres, siempre. Porque la patria no es un pedazo de tierra que se doblega al viento del norte, es un alma que se niega a ser vendida.
Por Bruno Sommer
*Fundador El Ciudadano
La entrada Chile y su retiro de los No Alineados: un golpe de timón que revela la sumisión de la política exterior de Kast se publicó primero en El Ciudadano.
completa toda los campos para contáctarnos