No siempre mantenerse fijo en una idea es lo que permite construir el triunfo. A veces, hay que saber ser flexible.
Finalmente, Universidad de Chile se quedó con el Clásico Universitario 202. El cuadro de Fernando Gago supo cerrar un encuentro difícil, ante Universidad Católica, que en el segundo tiempo parecía cuesta arriba.
El primer tiempo fue la clave, no obstante, del encuentro. La Universidad de Chile fue ampliamente superior y la patrulla juvenil azul volvió loca a la defensa cruzada, aunque sigue faltando la puntada final.
Cuando asomaba el final del partido, las uñas de los hinchas del Bulla ya no existían. Una ventaja pequeña y una Universidad Católica volcada en ataque, tenían a todos expectantes y sin poder asegurar el resultado. Ahí vino la magia de la táctica de Fernando Gago.
Cuando llegó a la Universidad de Chile, muchos destacaron que Fernando Gago tenía un esquema fijo de juego y que poco variaba. El 4-3-3 parecía un dogma y, en ese sentido, muchos se preocupaban por la poca variabilidad que podía bosquejar en cancha.
Pero, cuando el partido se puso cuesta arriba ante la UC, Fernando Gago supo ponerse flexible y mandó el bus atrás, con cinco hombres. Clave en esto fue la entrada de Franco Calderón.
“Hubo un momento en el que había que cerrar el partido. Como dije durante la semana, va a haber muchas facetas de juego. Y supimos entenderlas y ese es el resultado del juego”, analizó el propio Fernando Gago, al ser consultado por TNT Sports sobre aquel cambio de esquema sobre el final del Clásico Universitario.

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