
La evolución médica de Andrés Roca Rey sigue su curso, a pesar de que la cogida que sufrió el pasado jueves 23 de abril en La Maestranza fue de suma gravedad. Según publica el portal Mundotoro en la mañana de este domingo, el último parte médico del diestro dice que continúa favorablemente su evolución, ya ha podido incorporarse para apoyar la pierna derecha y ha dado sus primeros pasos por la habitación. El equipo médico está centrado en la buena evolución de los drenajes y de la herida y, si todo va según lo previsto, el novio de Tana Rivera podría recibir el alta la próxima semana.
La cornada fue de tal calibre que sobrecogió a todos los aficionados a la tauromaquia, entre ellos a Rocío Crusset, que además es una buena amiga de Tana Rivera: "Es una desgracia, pobrecito. Espero que se recupere pronto", afirmó la modelo a punto de coger un vuelo de regreso a Nueva York. "Esperemos que se recupere pronto", indicaba antes de abandonar Sevilla.
José María Michavila, que también había sido testigo de la cogida de Morante de la Puebla, sufrió del mismo modo la del torero peruano: "Llevamos dos grandes tragedias, espero que se recuperen pronto los maestros". El abogado, habitual en las distintas ferias taurinas más importantes de nuestro país se mostraba impresionado por sendos incidentes en el coso sevillano: "Dos días de tragedia para dos grandes figuras, cosa que no había ocurrido nunca, pero yo espero que ambos se recuperen. Pero bueno, acaba de empezar la temporada, a ver qué pasa".
Pepín Liria y Víctor Puerto, compañeros de profesión de Morante y Roca Rey, saben lo que es enfrentarse a un morlaco y recibir una cornada. "Dos figurones del toreo como son Morante y Roca han pagado con sangre su defensa para este espectáculo y para nuestro mundo", confesaba Pepín con orgullo.
Por su parte Víctor Puerto se ponía en la piel de Tana Rivera, que presenció la cornada in situ: "Supongo que para la gente que lo queremos siempre es duro. Ya la cogida de un compañero es complicada porque los conocemos a todos y me supongo que su pareja, la gente que lo quiere, pues lo sentirían igual".
Del mismo modo hablaba el padre Ignacio Sánchez Dalp, sacerdote muy unido a la Casa de Alba, y por tanto muy cercano a Tana Rivera, de quien destacaba su fortaleza ante este susto: "Ya lo creo". Sánchez Dalp, al igual que Francisco Rivera, dejaba claro que Tana "está acostumbrada a eso" , "lo lleva en la sangre, sabe que los toreros son como de plástico".
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