Donald Trump y Benjamín Netanyahu llevan una década alternando gestos de apoyo y momentos de fuerte tensión, a menudo con pocos meses de diferencia. El presidente de Estados Unidos ha presentado al primer ministro israelí como uno de sus socios más valorados y también le ha dedicado algunas de sus críticas más duras. Netanyahu, con un perfil más contenido, ha oscilado entre proponerlo para el Nobel de la Paz y admitir “desacuerdos tácticos”. La guerra iniciada en febrero ha llevado al límite una relación marcada por los intereses compartidos y los frecuentes desencuentros.
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