Madrid, 19 abr (EFE).- La descastada condición de los novillos de Antonio Palla, que no se cayeron pero que carecieron de clase a excepción del cuarto, dio al traste con la evidente disposición al triunfo de El Mella, Cid de María y Tomás Bastos, terna integrada por tres capaces novilleros que se repartieron tres ovaciones con saludos, a una por coleta.
El Mella abrió plaza frente a un novillo por edad y toro por presencia. El de Antonio Palla fue para acá y para allá sin emplearse ni en el peto ni en las telas; punteando y a media altura. Se dejó más por el derecho mientras que la inercia le empujó, y El Mella anduvo solvente y firme aunque sin continuidad en los aislados destellos que protagonizó.
En el cuarto salió decidido al triunfo, iniciando de rodillas tanto el recibo de capote -a la verónica - como el trasteo de muleta, con pase cambiado por la espalda continuado con una serie ligada y con emoción por el pitón derecho todavía de hinojos.
Sin embargo la faena de desinfló tras la tercera tanda al mismo tiempo que lo hizo el enclasado fondo inicial del armónico utrero de Antonio Palla, con el que El Mella tuvo que atacar con el descabello hasta en cuatro ocasiones.
El segundo se dejó el brío en dos alegres arrancadas al caballo montado por el aplaudido picador Javier Díaz. Después, el novillo, ofensivo y bajo de agujas, quiso más que pudo, acometiendo rebrincado y punteando la muleta manejada con asiento por un Cid de María que porfió con decisión aunque sin posible brillo.
Tres veces acudió al peto del picador el quinto, aunque tan solo tras el tercero la sangre asomó en su morrillo. El leve castigo no ayudó a que el de Palla se empleara en el último tercio, quedando la disposición de Cid de María muy por encima de la condición de su antagonista, al que apioló al segundo intento.
Tomás Bastos evidenció encontrarse en el epílogo de su etapa como novillero con picadores, escalafón que se le queda ya corto.
Su primera aparición tuvo lugar en un quite por chicuelinas al segundo, y su faena al tercero, sin ser triunfal, tuvo el mérito de robarle pasajes de profundidad por ambos pitones a una embestida desabrida, que tan pronto se rebosaba como rebañaba buscando los machos del torero portugués.
Y todo ello, como toda la tarde, con el viento haciendo molesta aparición. Además, rubricó su seria actuación con una contundente estocada al primer intento, saludando una merecida ovación.
En el que cerró plaza, cuando se arrastraba al deslucido novillo de nombre Aviador, se habían diluido en el recuerdo el recibo a porta gayola y el compromiso con el que Bastos afrontó la lidia de un oponente que se dejó algo por el derecho y cazaba moscas por el zurdo. La gente ya quería irse a casa. Y eso que el festejo "solo" duró dos horas y veinte minutos.
FICHA: Plaza de toros de Las Ventas de Madrid. Novillada con picadores. 8.835 espectadores.
Se lidiaron seis novillos de Antonio Palla, desigualmente presentados. Primero con movilidad sin entrega. Segundo y tercero de escaso fondo. Cuarto con clase aunque venido pronto a menos, aplaudido en el arrastre. Quinto falto de clase. Sexto manejable por el derecho y complicado por el izquierdo.
El Mella (de teja y oro): pinchazo y estocada entera arriba (ovación con saludos con alguna división tras aviso); estocada entera arriba y cuatro descabellos (silencio tras aviso).
Cid de María (de blanco y oro): pinchazo y estocada entera baja (silencio); pinchazo y estocada entera arriba (ovación con saludos).
Tomás Bastos (de blanco y azabache): estocada entera arriba y descabello (ovación con saludos tras aviso); dos pinchazos, entera desprendida y dos descabellos (silencio tras aviso).
Iván García destacó banderilleando al sexto. EFE
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