Un acontecimiento astronómico que no ocurría en la Península Ibérica desde 1912 está a punto de desatar, al parecer, la mayor pesadilla logística del verano. El eclipse solar total del 12 de agosto está movilizando casi un millón de personas hacia una estrecha franja de oscuridad que cruza el país de oeste a este. En vez de mirar al cielo con fascinación astronómica, parece que los técnicos de tráfico observan con pánico los mapas de calor.
La Dirección General de Tráfico (DGT) clasifica la jornada bajo una etiqueta oficial poco habitual: Evento de Alta Afectación al Tráfico. Los cálculos oficiales estiman un incremento del volumen de vehículos de entre el 30% y el 100% en las zonas de visión total. Eso supone entre 400.000 y 1,5 millones de desplazamientos adicionales en apenas unas horas. Como es lógico, la mayor masa de conductores de la década busca situarse en el mismo sitio exactamente a la misma hora.
Los atascos habituales de la "operación salida" tienen un comportamiento predecible. La gente sale el viernes por la tarde, el sábado por la mañana o de forma graduada a lo largo de un puente festivo. Con el eclipse ocurre todo lo contrario.
Medios nacionales como ESdiario detallan el fenómeno del "embudo de dos minutos". La llegada a los puntos de observación sucede de forma escalonada durante varios días o durante la mañana. La gente busca sitio, acampa o come en pueblos del interior. Pero la fase de oscuridad total dura poco más de dos minutos y concluye pasadas las 20:30 horas.
En ese instante preciso, la luz regresa y, con ella, millones de conductores arrancarán el motor para marchar de vuelta. No hay partido de fútbol, concierto ni festival en el mundo capaz de concentrar una "operación retorno" similar. Y menos entre carreteras secundarias. ¿El mejor consejo? Quedarse quieto tras el fenómeno. La DGT pide esperar dos o tres horas antes de tomar la carretera de regreso para diluir la ola de vehículos. Pero claro, casi nadie quiere conducir de noche.
En el epicentro del fenómeno, las autoridades prefieren pecar de dramáticas antes que terminar desbordadas. La Junta de Castilla y León activó el Plan de Protección Civil (PLANCAL) en Situación 2 en sus nueve provincias. ¿Qué significa esto en la práctica? Que la administración autonómica asume el mando preventivo total. Agencias de noticias como Europa Press dicen que la medida constituye un movimiento de anticipación sin precedentes.
La estrategia incluye varias líneas de actuación:
El reto principal es la seguridad física de la masa humana dispersa en el medio natural, aunque de la parte astronómica también hay miedos: las gafas buenas para ver el eclipse no son las que el Gobierno está retirando, a veces son las más baratas.
No olvidemos que el eclipse coincide con la época de peligro alto de incendios forestales. Ya hay alguna que otra convocatoria clandestina para tirar fuegos artificiales o encender bengalas justo en el momento de la totalidad para "festejar la noche diurna" —recordamos que hace falta licencia—.
La “atomización” por el eclipse es una de las principales preocupaciones. Y el mensaje de los agentes forestales y los servicios de emergencia es el mismo de siempre: prudencia y respetar la ley. Un simple petardo o el contacto del tubo de escape caliente de un coche aparcado sobre hierba seca inicia un fuego devastador en segundos. Y la presencia masiva de coches colapsando los caminos dificulta además la llegada de los brigadistas.
La perspectiva de miles de conductores intentando mirar al cielo mientras manejan obliga a la DGT a lanzar advertencias que parecen sacadas de una comedia surrealista. Algunas de las prohibiciones:
Solo se puede estacionar en puntos habilitados para ello, lo han repetido por activa y por pasiva. Y para evitar deslumbramientos repentinos cuando el Sol vuelva a aparecer tras la Luna, se recomienda encender las luces de cruce y usar únicamente el parasol del coche.
España vive un momento único y el cielo regalará un espectáculo fascinante, pero en la tierra la diferencia entre la maravilla y el desastre dependerá de la paciencia de algunos conductores. El consejo final de todos los dispositivos de seguridad es el de siempre: buscar un lugar seguro, aparcar bien y no tener prisa por volver. La Luna tarda minutos en cruzar el Sol, pero un atasco astronómico dura toda la noche y, algo peor, toda una vida.
Imágenes | Pexels (Gleive Marcio Rodrigues de Souza)
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La noticia
El eclipse es un Evento de Alta Afectación: la DGT no teme la ida, sino la vuelta, y en Castilla y León no piensan arriesgarse
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Isra Fdez
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