Madrid, 12 may (EFE).- El 24 de noviembre de 2021, 27 migrantes murieron al intentar cruzar el Canal de la Mancha. El filósofo y escritor francés Vincent Delecroix recrea esa trágica noche en "Naufragio", un libro que pone en evidencia tanto la "banalidad del mal" como la necesidad de aceptar que, frente a la crisis migratoria, optar simplemente por elevar los muros "es absurdo".
"Podemos levantar muros tan altos como queramos. No cambiará mucho las cosas. Las condiciones serán todavía más atroces. (...) Podemos alzar las murallas todo lo que queramos para convertirnos en una fortaleza. Seremos una fortaleza asediada", cuenta en una entrevista con EFE en Madrid.
En "Naufragio" (De Conatus), que acaba de publicarse en español, Delecroix (París, 1969) se pone en la piel de la operadora francesa que atiende la llamada de emergencia.
El teléfono sonó hasta 18 veces, pero ella, con una frialdad que choca, los remite a sus colegas británicos y miente al afirmar que la ayuda está en camino. Para cuando llegaron los rescatistas, cuatro horas más tarde, todos los migrantes, menos dos, habían fallecido.
"Yo no te pedí que te marcharas", le dice la protagonista a quien la llama al borde de sus fuerzas. El autor se basó en audios reales de los intercambios y en la información publicada en prensa para poner al lector ante una realidad que sigue vigente y evaluar cómo se ha llegado al punto de que esa situación pueda provocar una "total indiferencia".
"Un equipo entero abandonó deliberadamente a las personas que debía proteger. Yo quería explorar el paso entre la humanidad y la inhumanidad. (...) Este naufragio termina en el mar, pero en realidad comienza cuando la gente es expulsada de sus hogares", señala Delecroix, cuya obra fue seleccionada para el Premio Booker Internacional 2025.
La parte central del libro pone su foco en el naufragio en sí. En cómo, poco a poco, primero se apagaron los sonidos del motor de su lancha neumática y posteriormente sus fuerzas. "Es completamente factual, sin lirismos", añade el autor sobre ese episodio.
No quería "hacer filosofía ni un panfleto político de denuncia", señala, sino aprovechar el poder de la ficción para que al lector, al identificarse, le sea más difícil mirar para otro lado.
En la vida real fueron imputados siete militares de los servicios de emergencias por no prestar asistencia a personas en peligro.
Delecroix incide en que "hay un enorme problema migratorio, particularmente en Europa", pero también insta a recordar que el grueso de las migraciones tiene lugar en el interior del continente africano y requiere solidaridad y afrontar "el desequilibrio aberrante entre el norte y el sur".
"Estamos pagando décadas de ausencia de política o de una política completamente irracional en materia de desarrollo e intercambio", añade el novelista, Gran Premio de Literatura de la Academia Francesa en 2008 por "Tombeau d'Achille", y profesor de Filosofía en la Sorbona.
Para Delecroix, imaginar que el peligro en sí de la travesía y políticas más agresivas van a disuadir a poblaciones vulnerables a lanzarse al mar en busca de una vida mejor "es completamente absurdo": "Este tipo de razonamiento nunca ha frenado a la gente".
La solución, estima, no debe ser cortoplacista. "Si no hay una reflexión a largo plazo en una Europa unida no se conseguirá nada. No hay que imaginar que, de repente, por un milagro, las sociedades europeas van a quedarse sin el problema. Pero, como eso es inexorable, tal vez habría que tenerlo en cuenta".
Delecroix constata que el migrante se ha convertido en un "arma política", "casi un arma de guerra en la hostilidad entre naciones", que se utiliza para "desestabilizar" al vecino mediante la apertura de la frontera y al que la extrema derecha recurre como protagonista de su programa: "Basta con decir atención a los inmigrantes clandestinos", apunta.
Para el autor, España y la reciente regularización extraordinaria de migrantes constituyen una "excepción en Europa". Dicha regularización, dice, "no es solo una cuestión de humanidad, sino también de racionalidad: "Estas personas están establecidas, tienen una familia, trabajan, forman parte de la vida española. ¿Por qué excluirlas?".
Marta Garde
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